Antecedentes en el siglo XIX
El origen remoto del IOR está en la Comisión para las causas pías, constituida por el papa León XIII en 1887. Aquella iniciativa pertenece a la historia de las instituciones creadas para gestionar bienes vinculados a fines religiosos y caritativos.,
Con el tiempo, la Comisión y sus estructuras sucesoras dieron lugar a la Administración para las Obras de Religión, antecedente inmediato del Instituto.
La Administración para las Obras de Religión
El papa Pío XII aprobó el estatuto de la Administración para las Obras de Religión el 17 de marzo de 1941. Esta Administración recogía la tradición institucional iniciada con la Comisión para las causas pías de 1887.,
Fundación del IOR en 1942
Mediante un quirógrafo de 27 de junio de 1942, Pío XII erigió en la Ciudad del Vaticano el Instituto para las Obras de Religión, dotado de personalidad jurídica, e integró en él la anterior Administración para las Obras de Religión. El nuevo Instituto conservó la orientación hacia la custodia y administración de bienes destinados a obras religiosas y caritativas.,
Pío XII promulgó después nuevas normas para el régimen del Instituto mediante un quirógrafo de 24 de enero de 1944. El documento atribuyó a la Comisión Cardenalicia de Vigilancia la tarea de proponer las modificaciones necesarias al estatuto de 1941.,
Reforma estatutaria de 1990
El papa Juan Pablo II aprobó una nueva configuración del IOR mediante un quirógrafo de 1 de marzo de 1990. La reforma mantuvo el nombre y la finalidad del Instituto, pero adaptó su estructura a las necesidades contemporáneas. El nuevo régimen concedió un papel específico a la colaboración y responsabilidad de laicos católicos competentes.,
El estatuto de 1990 estableció como órganos principales la Comisión Cardenalicia, el prelado, el Consejo de Superintendencia, la Dirección y los revisores.
Renovación estatutaria de 2019
El papa Francisco aprobó en 2019 una renovación experimental de los estatutos por un período de dos años. La reforma pretendía continuar la adaptación de las estructuras y de la actividad del Instituto, con especial atención a la colaboración de laicos católicos con competencia profesional.
El estatuto de 2019 mantuvo la personalidad jurídica canónica pública, la sede vaticana y la finalidad tradicional del IOR. También conservó una estructura basada en la Comisión Cardenalicia, el prelado, el Consejo de Superintendencia, la Dirección y la revisión externa de las cuentas.,
Estatuto de 2023
En 2023 el papa Francisco renovó nuevamente los estatutos del Instituto. La reforma buscó adecuar la organización a las exigencias contemporáneas y delimitar con mayor claridad las competencias y responsabilidades de los órganos implicados en la dirección estratégica y en la gestión operativa.
El estatuto de 2023 conserva la finalidad esencial del IOR y mantiene su personalidad jurídica canónica pública y su sede en el Estado de la Ciudad del Vaticano.