El éxodo y la esclavitud en Egipto
El relato bíblico describe cómo los israelitas vivieron bajo la tiranía del faraón, siendo obligados a trabajos forzados y sometidos a duras leyes (Éxodo 1‑2). La intervención de Dios, a través de las diez plagas, culminó con la orden de partida del pueblo, aunque el faraón intentó impedirla persiguiéndolos con su ejército (Éxodo 14:10‑12)1.
El cruce del Mar Rojo en el libro del Éxodo
Ante la persecución egipcia, Moisés, bajo la dirección divina, extendió su mano y separó las aguas del Mar Rojo, creando un paso seco para los israelitas mientras una pared de agua los protegía a ambos lados (Éxodo 14:21‑23)1. Al amanecer, el mar volvió a su cauce, ahogando a los egipcios y asegurando la victoria del pueblo de Dios (Éxodo 14:26‑28)1. Este hecho es recordado como una manifestación del poder salvador de Dios, que «salvó a Israel ese día de los egipcios» y provocó el temor y la fe en el Señor (Éxodo 14:31)1.
El cántico de Moisés y la canción de Miriam
Tras la liberación, Moisés y los israelitas entonaron un himno de alabanza (Éxodo 15:1‑21). Miriam, hermana de Moisés, dirigió a las mujeres en tamboriles y danzas, proclamando la victoria sobre «caballo y jinete» (Éxodo 15:20‑21)2. Este cántico, conocido como el Cántico de Moisés, se convirtió en una pieza central de la liturgia pascual cristiana.
