El jansenismo debe su nombre a Cornelius Jansen (1585-1638), obispo de Ypres, quien póstumamente publicó su obra principal, el Augustinus, en 16401,2. Este libro fue el catalizador del movimiento, ya que buscaba contrarrestar la teología molinista apelando principalmente a las citas patrísticas, en especial de San Agustín2. Jansen dedicó un esfuerzo considerable a esta obra, afirmando haber leído las obras completas de Agustín diez veces y sus tratados contra los pelagianos treinta veces3.
El Augustinus abordaba cuestiones fundamentales sobre la gracia y la libertad humana, proponiendo una visión que, según sus críticos, se desviaba de la doctrina católica ortodoxa3. La muerte de Jansen en 1638 ocurrió antes de que el movimiento que lleva su nombre se consolidara3. El retiro de Antoine Arnauld (1612-1694) a Port Royal alrededor de 1640 se considera el inicio del jansenismo como un frente organizado3. Arnauld, un teólogo influyente, defendió las ideas de Jansen, llegando a argumentar en 1656 que las visiones jansenistas sobre la gracia y la libertad eran conformes con las escuelas tomistas3.
El jansenismo se desarrolló en un contexto de intenso debate teológico sobre la gracia, particularmente entre las órdenes dominicana y jesuita. Mientras los jesuitas tendían a defender una visión más optimista de la capacidad humana para cooperar con la gracia (molinismo), los jansenistas, al igual que algunos tomistas, enfatizaban la necesidad de una gracia eficaz para la salvación4. Sin embargo, la perspectiva jansenista sobre la salvación planteó serios desafíos a la ortodoxia tomista y a su enseñanza sobre cómo Dios santifica al ser humano de manera premotiva2.

