Jericó ocupa un lugar central en la narrativa del Éxodo y la entrada de los israelitas en la Tierra Prometida. La ciudad, descrita como fortificada y cerrada herméticamente, representaba el primer obstáculo significativo tras el cruce del Jordán.1
La conquista por Josué
Según el Libro de Josué, Dios reveló a Josué que entregaba Jericó en sus manos. Las instrucciones divinas eran precisas: durante seis días, los guerreros israelitas rodearían la ciudad una vez al día, precedidos por siete sacerdotes con trompetas de cuerno de carnero ante el arca de la alianza. El séptimo día, darían siete vueltas, y al sonar prolongadamente las trompetas, el pueblo gritaría, haciendo caer los muros por poder divino.1
«Cuando hagan un toque largo con el cuerno de carnero, en cuanto oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo dará un gran grito y el muro de la ciudad caerá por tierra, y el pueblo avanzará derecho a la carga».1
Así ocurrió: tras el séptimo rodeo, los muros se derrumbaron, permitiendo la toma de la ciudad. Todo su contenido fue anatemizado (destinado a la destrucción), salvo Rahab la prostituta y su familia, por haber protegido a los espías israelitas. Los tesoros de metales preciosos se destinaron al santuario de Dios. Josué maldijo a quien reconstruyera la ciudad, profetizando la muerte de su primogénito al fundar sus cimientos y de su hijo menor al colocar las puertas.1,3
Este episodio subraya la fe obediente como instrumento de victoria divina, un tema recurrente en la Escritura.4
Otras menciones en el Antiguo Testamento
Jericó reaparece como ciudad de las palmeras en el territorio de Benjamín (Josué 18:21). Fue dominada por Eglón, rey de Moab (Jueces 3:12), y sirvió de refugio a los emisarios de David (2 Samuel 10:5). Hiel de Betel la reconstruyó en tiempos de Acab, cumpliendo la maldición de Josué al perder a sus hijos (1 Reyes 16:34). Eliseo purificó sus aguas amargas (2 Reyes 2:18-22), y tras el exilio, 345 habitantes regresaron (Esdras 2:34; Nehemías 7:36). En los Macabeos, fue fortificada contra invasores.2

