Primeros indicios bíblicos
El Evangelio muestra a Jesús respondiendo a Pilato: «Tú dices que yo soy rey» (Jn 18,37)1, y el profeta Daniel anuncia el dominio eterno del Hijo del Hombre (Dn 7,14)1. Estos pasajes anticipan la dignidad real de Cristo que la Iglesia celebra en la solemne fiesta del Rey del Universo.
Desarrollo litúrgico
El Papa Pío XI instituyó la fiesta del Rey de Cristo en 1925 mediante la encíclica Quas Primas, eligiendo el último domingo del tiempo ordinario para que la liturgia cerrara el año con la proclamación de la realeza de Cristo sobre todos los santos y la humanidad2. La fecha subraya que la realeza de Cristo corona los misterios del año litúrgico y precede la solemnidad de todos los santos.

