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John Courtney Murray

John Courtney Murray (1904-1967) fue un teólogo jesuita estadounidense cuya reflexión sobre la libertad religiosa, la relación entre Iglesia y Estado y el pluralismo político influyó notablemente en el Concilio Vaticano II, especialmente en la declaración Dignitatis humanae. Su pensamiento intentó mostrar que la defensa de las instituciones democráticas podía armonizarse con la doctrina católica sin convertir la fe en una simple preferencia privada.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreJohn Courtney Murray
CategoríaPersona
Fecha de Nacimiento1904
Fecha de Muerte1967
Nacionalidadestadounidense
Miembro deCompañía de Jesús
TipoReligioso, teólogo

Tabla de contenido

Vida y contexto intelectual

John Courtney Murray perteneció a la Compañía de Jesús y desarrolló su actividad intelectual en los Estados Unidos durante un periodo marcado por el pluralismo religioso, la expansión de la democracia liberal y la tensión entre el catolicismo y ciertas corrientes ideológicas modernas.

La cuestión religiosa tenía entonces una dimensión política especialmente delicada. En los Estados Unidos, muchos católicos afrontaban la sospecha de que su fidelidad a la Iglesia podía entrar en conflicto con la lealtad constitucional. Esta sospecha alcanzó una gran intensidad durante la candidatura presidencial de John F. Kennedy, católico, que tuvo que responder a quienes dudaban de la compatibilidad entre su pertenencia eclesial y el ejercicio de la presidencia.1

Murray respondió a ese ambiente mediante una investigación histórica y teológica sobre la tradición católica. Argumentó que las críticas católicas a la Revolución francesa y a ciertas formas de liberalismo habían oscurecido la existencia de autores medievales y modernos favorables a determinadas libertades políticas, sin que ello exigiera reducir la verdad cristiana a la autonomía de la decisión humana.1

Principales obras

La obra más conocida de Murray es Sostenemos estas verdades: reflexiones católicas sobre la propuesta estadounidense, publicada en 1960. El libro presentó una interpretación católica de la tradición constitucional de los Estados Unidos y de sus fundamentos morales.2

Entre sus estudios anteriores destacan sus trabajos sobre:

  • La represión estatal de la herejía.
  • La doctrina de san Roberto Belarmino sobre el poder indirecto.
  • La relación entre la ley y los prejuicios políticos.
  • El problema de la religión oficial del Estado.
  • La libertad religiosa como problema ético.

Estos escritos formaron el marco intelectual de su posterior intervención en el debate conciliar sobre la libertad religiosa.1

La cuestión de la libertad religiosa

La inmunidad frente a la coacción

Murray definió el derecho a la libertad religiosa, en su dimensión jurídica, como una inmunidad frente a la coacción. El contenido inmediato de este derecho es negativo: protege a la persona frente a la imposición externa de actos religiosos por parte del Estado, de grupos sociales o de otros individuos.3

Esta concepción no convierte la religión en una cuestión irrelevante ni afirma que todas las doctrinas religiosas posean idéntico valor. La inmunidad jurídica responde a una pregunta concreta: ¿puede una autoridad humana obligar a una persona a actuar contra sus convicciones religiosas? Para Murray, la respuesta debía ser negativa dentro de los límites exigidos por el orden moral y el bien común.

La declaración Dignitatis humanae formuló esta enseñanza afirmando que toda persona debe quedar libre de coacción por parte de individuos, grupos sociales o cualquier poder humano, de modo que nadie pueda ser obligado a actuar contra sus convicciones religiosas, tanto en privado como en público y de forma individual o asociada, dentro de los límites debidos.2

La libertad de la persona y la libertad de la verdad

La doctrina católica exige distinguir dos sentidos relacionados, pero no idénticos, de libertad.

La libertad de la persona consiste en la inmunidad frente a la coacción externa. Protege el acto religioso en cuanto acto humano y reconoce que la adhesión a Dios carece de autenticidad cuando procede de la violencia o de una imposición puramente política.

La libertad de la verdad, en cambio, no significa que todas las opiniones religiosas sean verdaderas ni que la conciencia pueda quedar desligada de la realidad. La persona posee el deber moral de buscar la verdad sobre Dios y, una vez conocida, de adherirse a ella. La libertad no elimina ese deber; ofrece el espacio moral necesario para que la búsqueda y la adhesión sean verdaderamente humanas.

Esta distinción evita dos errores opuestos:

  1. Identificar la libertad religiosa con el indiferentismo, como si la verdad religiosa no existiera.
  2. Justificar la coacción estatal como medio ordinario para imponer la verdad.

La libertad religiosa protege a la persona frente a la violencia, pero no libera a la conciencia de su responsabilidad ante Dios. Las interpretaciones posteriores de Dignitatis humanae han discutido precisamente la relación entre la inmunidad jurídica y el deber de buscar la verdad revelada.3,4

La verdad revelada y la conciencia

Murray defendió la protección jurídica de la conciencia en una sociedad pluralista. Esta defensa no suponía que la conciencia fuese una fuente autónoma de verdad, independiente de Dios, sino que ninguna autoridad civil puede sustituir por la fuerza el juicio moral de la persona en materia religiosa.

La conciencia debe orientarse hacia la verdad. La revelación cristiana impone una obligación real y no meramente opcional. Por eso, una comprensión católica completa de la libertad religiosa debe mantener unidas la dignidad personal, la búsqueda de la verdad y la responsabilidad moral. La libertad posee un contenido positivo cuando permite a la persona dirigirse hacia el bien y hacia la verdad, y no solo cuando la protege frente a interferencias externas.4

Iglesia, Estado y pluralismo

El Estado confesional

Murray examinó críticamente la idea de que la libertad de la Iglesia exigiera siempre un Estado confesional. Según su interpretación histórica, los Estados católicos que reconocían oficialmente la religión podían acabar ejerciendo fuertes presiones sobre la propia Iglesia. Para conservar su posición establecida, la autoridad eclesiástica podía verse obligada a aceptar concesiones políticas incompatibles con su independencia.5

Esta observación permitió a Murray distinguir entre el reconocimiento público de la verdad religiosa y la forma concreta de organización política más favorable a la misión de la Iglesia. La presencia social del cristianismo no depende necesariamente de una estructura estatal confesional. En determinadas circunstancias, la libertad institucional de la Iglesia puede quedar mejor protegida mediante una separación jurídica entre las competencias civiles y las religiosas.

Neutralidad política y laicismo

Murray interpretó la neutralidad del Estado estadounidense en materia religiosa como una posible garantía de convivencia, no necesariamente como una declaración de indiferencia ante la verdad. Para él, la neutralidad constitucional podía impedir que el poder político impusiera una confesión, sin exigir que los ciudadanos religiosos abandonasen sus convicciones en el debate público.1

Esta posición requiere distinguir entre dos realidades:

  • El liberalismo político, entendido como un sistema de organización que limita el poder, protege ciertos derechos y permite la convivencia de ciudadanos con convicciones diferentes.
  • El liberalismo filosófico, entendido como una ideología que puede reducir la verdad a una elección subjetiva, considerar autónoma la voluntad humana frente a toda norma superior o convertir la religión en un asunto exclusivamente privado.

Murray intentó aceptar determinados elementos del liberalismo político sin asumir el liberalismo filosófico en sus formas secularistas. Consideró que la constitución estadounidense podía ofrecer un marco para la participación pública de los católicos y para la defensa de la libertad religiosa sin identificar la fe con una opinión privada entre otras.1

Relación con la tradición católica

Murray no presentó la libertad religiosa como una ruptura absoluta con la tradición anterior. Su propósito consistió en interpretar el desarrollo doctrinal dentro de una continuidad histórica más amplia.

La tradición católica había condenado diferentes formas de liberalismo filosófico, especialmente aquellas que negaban la autoridad de Dios, la verdad objetiva o la dimensión social de la religión. Sin embargo, esas condenas no resolvían automáticamente todas las cuestiones relativas a la organización constitucional de los Estados modernos. La distinción entre error doctrinal y régimen jurídico permitía analizar si una estructura política protegía o perjudicaba la libertad de la Iglesia y la dignidad de la persona.

Murray entendió que la libertad de conciencia había surgido históricamente en Occidente como un desarrollo relacionado con la libertad de la Iglesia. No la consideró simplemente una creación de la filosofía moderna, desligada de la tradición cristiana.5

Desde esta perspectiva, la aceptación de la libertad religiosa por parte del Concilio Vaticano II puede interpretarse como un desarrollo orgánico de la doctrina, no como una renuncia a la verdad católica. El desarrollo no consiste en pasar de la afirmación de la verdad al indiferentismo, sino en precisar que la autoridad civil carece de competencia para imponer la fe mediante la coacción.

Intervención en el Concilio Vaticano II

Participación en la declaración Dignitatis humanae

Murray ejerció una influencia importante en la redacción de la declaración conciliar Dignitatis humanae, promulgada en 1965. Contó con el apoyo del cardenal Francis Spellman, arzobispo de Nueva York, y participó especialmente en la elaboración de los borradores que condujeron al texto conciliar.2

Murray actuó como redactor principal de un proyecto decisivo de la declaración. Sus aportaciones ayudaron a introducir un enfoque jurídico centrado en la inmunidad frente a la coacción y en la dignidad de la persona.6

No obstante, el texto final no reprodujo sin más su posición. Durante la elaboración de la declaración aparecieron dos orientaciones principales:

  • Una orientación jurídica, asociada especialmente a Murray, que definía la libertad religiosa como inmunidad frente a la coacción.
  • Una orientación teológica y antropológica que insistía en el derecho y el deber de buscar la verdad sobre Dios y en la relación entre libertad, verdad y revelación.3,6

La quinta redacción incorporó modificaciones decisivas sobre los fundamentos del derecho a la libertad religiosa y sobre el deber de buscar la verdad. Murray sufrió un colapso pulmonar el 5 de octubre de 1965, circunstancia que redujo su participación directa en las deliberaciones posteriores sobre esa redacción.3

Importancia del texto definitivo

El documento final afirmó simultáneamente dos principios:

  1. La persona posee un derecho civil a no sufrir coacción en materia religiosa.
  2. La persona tiene el deber de buscar la verdad y de adherirse a ella.

La declaración no abandonó la pretensión de verdad de la Iglesia católica ni declaró equivalentes todas las religiones. La libertad religiosa pertenece al orden de la inmunidad civil, mientras que la verdad religiosa y la obligación de seguirla pertenecen al orden de la conciencia y de la relación del hombre con Dios. La interpretación adecuada exige mantener unidos ambos aspectos.

Valoración teológica

Aportaciones

La contribución de Murray puede resumirse en cuatro aportaciones principales:

  • Mostró que un católico podía participar plenamente en la vida constitucional y democrática sin ocultar su fe.
  • Distinguió entre la defensa de la libertad política y la aceptación del liberalismo filosófico.
  • Explicó la libertad religiosa como protección de la persona frente a la coacción.
  • Ayudó a formular una doctrina conciliar capaz de reconocer la libertad religiosa sin negar la verdad revelada.

Su pensamiento permitió superar la identificación automática entre catolicismo y Estado confesional. También ayudó a comprender que la Iglesia puede defender sus derechos y su misión en sociedades pluralistas mediante argumentos accesibles a la razón pública, sin reducir la fe a una convicción privada.1,5

Críticas y debates posteriores

Varios teólogos han considerado que la formulación jurídica de Murray podía dejar en segundo plano la relación esencial entre libertad y verdad. David L. Schindler sostuvo que una concepción centrada principalmente en la inmunidad negativa podía conservar una ambigüedad interna: aunque Murray rechazaba las consecuencias secularistas del liberalismo, algunos elementos de su planteamiento podían interpretarse en una dirección liberal-secular.7

Esta crítica no niega la importancia de su defensa de la libertad religiosa, pero advierte del riesgo de separar demasiado la libertad civil de su fundamento moral y teológico. Desde esta perspectiva, la libertad no debe entenderse solo como ausencia de coacción, sino también como capacidad ordenada a la verdad y al bien.

La controversia afecta también a la interpretación de Dignitatis humanae. Algunos autores atribuyen a Murray la estructura conceptual predominante del documento, mientras consideran que sus argumentos teológicos sobre la fundamentación del derecho no prevalecieron completamente frente a otras corrientes conciliares.6

Legado

John Courtney Murray ocupa un lugar central en la teología católica estadounidense del siglo XX. Su obra influyó en la recepción católica de la democracia constitucional y en la reflexión conciliar sobre la libertad religiosa.

Su legado exige evitar dos simplificaciones. La primera consiste en presentarlo como un defensor de la indiferencia religiosa; la segunda, en considerarlo un simple apologista del liberalismo moderno. Murray intentó construir una síntesis más compleja: una sociedad políticamente pluralista podía respetar la dignidad de la persona y permitir la presencia pública del catolicismo, siempre que la libertad política no se confundiera con una ideología que negase la verdad objetiva.

La recepción católica de su pensamiento debe conservar la distinción entre inmunidad frente a la coacción y deber de buscar la verdad. La primera protege la dignidad del acto religioso; la segunda impide transformar la libertad en indiferencia ante Dios. En esta tensión fecunda reside la importancia histórica y teológica de John Courtney Murray.

Citas y referencias

  1. James F. Keating. Postliberalismo católico en las ruinas del «momento católico», 3 (2023). 2 3 4 5 6
  2. James F. Keating. Postliberalismo católico en las ruinas del «momento católico», 4 (2023). 2 3
  3. Yo, David L. Schindler. Libertad, verdad y dignidad humana: Una interpretación de Dignitatis Humanae sobre el derecho a la libertad religiosa, 8 (2013). 2 3 4
  4. David L. Schindler. Libertad religiosa, verdad y liberalismo americano: Otra mirada a John Courtney Murray, 16 (1994). 2
  5. Jacob W. Wood. Reconstruyendo la Ciudad de Dios: Ubicando la política de la virtud dentro de la política del pecado y la gracia, 17 (2018). 2 3
  6. David L. Schindler. Libertad, verdad y dignidad humana: Una interpretación de Dignitatis Humanae sobre el derecho a la libertad religiosa, 5 (2013). 2 3
  7. David L. Schindler. Libertad religiosa, verdad y liberalismo americano: Otra mirada a John Courtney Murray, 2 (1994).
Modificado el 15 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.63 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/cr0dc584h

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