El libro de Judit en el canon católico
El libro de Judit pertenece a los deuterocanónicos, es decir, a los escritos cuya autoridad fue confirmada por la Iglesia a lo largo de los concilios ecuménicos, especialmente el Concilio de Trento (1546)1. Estos siete libros (Tobit, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc) fueron aceptados como parte íntegra de la Sagrada Escritura, pese a no estar presentes en el canon hebreo2. La Congregación para la Doctrina de la Fe y la Enciclopedia Católica reiteran que la inclusión de Judit se basa en la tradición litúrgica y patrística, y no fue objeto de controversia significativa en la época de Trento3,4.
Formación del canon y reconocimiento eclesial
Los primeros cristianos utilizaron la versión griega de la Biblia (Septuaginta), que incluía los libros deuterocanónicos. La Iglesia, observando el uso constante en la liturgia y la enseñanza de los Padres de la Iglesia, declaró su canonicidad como parte del canon de 73 libros (46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo)5. El Concilio de Trento afirmó que quien negara la autoridad de estos libros incurriría en anathema1.
