El Jueves Santo, también conocido como Jueves de la Cena del Señor o Maundy Thursday (del latín mandatum, «mandato»), es la fecha en que la Iglesia Católica comienza el Triduo Pascual, el período central del año litúrgico que culmina en la Pascua1. Este día se centra en tres misterios fundamentales que tuvieron lugar en la Última Cena: la institución de la Eucaristía, la institución del sacerdocio ministerial y el mandamiento del amor fraterno2,3,4.
La Iglesia siempre ha considerado el mandato de Cristo de preparar una «sala grande y amueblada» para la cena pascual como una directriz para sí misma en la preparación de los corazones, las mentes, los lugares, los ritos y los textos para la celebración de la Santísima Eucaristía5.
La Misa Crismal
Aunque no forma parte del Triduo Pascual, la Misa Crismal se celebra tradicionalmente en la mañana del Jueves Santo en las catedrales diocesanas6. En esta Misa, los sacerdotes se reúnen con su obispo para bendecir los óleos sagrados: el óleo de los catecúmenos, el óleo de los enfermos y el Santo Crisma3,6. Estos óleos se utilizarán durante el año para la administración de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, la Unción de los Enfermos y el Orden Sacerdotal. Esta celebración simboliza la plenitud del sacerdocio de Cristo y la comunión eclesial6.
El Jueves Santo es un día especial de gratitud y alegría para los sacerdotes, ya que conmemora la institución del sacerdocio ministerial por Cristo en la Última Cena7,8. Los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales durante la Misa Crismal, reafirmando su compromiso de servicio a Dios y a la Iglesia8.
La Misa de la Cena del Señor
La celebración principal del Jueves Santo es la Misa Vespertina de la Cena del Señor, que marca el inicio formal del Triduo Pascual1. En esta Misa, la comunidad cristiana revive los acontecimientos de la Última Cena en el Cenáculo3.
Durante esta Misa, se conmemora el momento en que Jesús, el verdadero Cordero Pascual, se ofreció a sí mismo por nuestra salvación bajo las especies de pan y vino, anticipando el sacrificio de la Cruz9,10. Al pronunciar la bendición sobre el pan y el vino, Jesús hizo presente su Cuerpo entregado y su Sangre derramada, y constituyó a los apóstoles como ministros de este Sacramento de salvación9,10,4. Esta es la razón por la que el Jueves Santo es conocido como «el día de la Eucaristía»11.
La concelebración de la Misa, que expresa adecuadamente la unidad del sacerdocio y del Sacrificio, está prescrita para la Misa Crismal y se recomienda encarecidamente para la Misa Vespertina de la Cena del Señor12. Un sacerdote que haya celebrado o concelebrado la Misa Crismal puede también celebrar o concelebrar la Misa Vespertina de la Cena del Señor13.

