Israel bajo el dominio de Jabin
Tras la muerte de Oseas, los israelitas volvieron a caer en la rebelión contra Dios, lo que provocó que el Señor los entregara en manos del rey cananeo Jabin de Hazor y su general Sisara, que contaba con novecientas carros de hierro y oprimía al pueblo durante veinte años1.
Llamado de Débora
En este clima de crisis, Débora, esposa de Lapidot, se estableció como jueza bajo una palmera entre Ramá y Betel, donde los israelitas acudían para recibir juicio1. Con la autoridad que le confería el Espíritu, envía a Barac, hijo de Abinoam, a reunir mil guerreros de las tribus de Neftalí y Zabulón para enfrentar a Sisara en el monte Tabor1. Barac insiste en que Débora lo acompañe, a lo que ella accede, pero profetiza que la gloria de la victoria recaerá en una mujer1.
La batalla y la victoria
Débora anima a Barac a atacar pese a la ventaja de los carros enemigos. Una fuerte tormenta inunda el río Cison, deshabilitando los carros y provocando el pánico en el ejército de Sisara, que es derrotado y perseguido hasta la tienda de Jael, quien ejecuta al general con un clavo de tienda1. Tras la victoria, el pueblo disfruta de cuarenta años de paz1.

