La interpretación del pasaje ha generado una controversia antigua y persistente. Dos lecturas principales han ocupado el debate.
Interpretación literal: sacrificio humano
La lectura más directa entiende que Jefté ofreció a su hija como holocausto. La razón principal reside en la relación entre las palabras del voto y su cumplimiento narrado:
- Jefté prometió ofrecer como holocausto a quien saliera de su casa.
- Su hija fue la primera en salir.
- El relato afirma que Jefté hizo con ella «según el voto que había hecho».
- El lamento anual recuerda a la hija, no simplemente una renuncia matrimonial abstracta.
La interpretación literal predominó en buena parte de la tradición judía y cristiana antigua. La Enciclopedia Católica la presenta como el sentido más evidente de la narración y explica que algunos autores posteriores propusieron la interpretación de una consagración perpetua a la virginidad para evitar atribuir un sacrificio humano a un juez sobre quien había venido el espíritu del Señor.
Esta lectura no significa que Dios aprobase el sacrificio. La Biblia puede narrar un acto cometido en un contexto religioso sin presentarlo como norma querida por Dios. La presencia del espíritu del Señor en la misión militar de Jefté no convierte su voto en una revelación divina ni legitima el sacrificio de su hija.
San Ambrosio de Milán condenó el voto de Jefté como una promesa irreflexiva y afirmó que nunca debe cumplirse una promesa injusta. Para Ambrosio, la muerte de la joven constituye una consecuencia desgraciada de una obligación mal contraída, no un sacrificio agradable a Dios.
Interpretación de la consagración perpetua
Otra interpretación sostiene que Jefté no mató a su hija, sino que la consagró a una vida de virginidad permanente. En esta lectura, la joven lamentaría su virginidad porque perdería la posibilidad de matrimonio y de maternidad. El lamento anual de las hijas de Israel recordaría su condición singular y su entrega.
Esta propuesta encuentra apoyo en la repetida referencia bíblica a la virginidad, pero afronta dificultades textuales. El verbo utilizado para describir el cumplimiento del voto, unido al lenguaje del holocausto, favorece una lectura sacrificial. Además, el narrador no dice expresamente que la hija fuese destinada al servicio del santuario ni emplea una fórmula clara de consagración cultual. La interpretación de la virginidad evita la conclusión más dolorosa, pero requiere interpretar de manera no literal ciertos elementos del pasaje. La Enciclopedia Católica considera que los argumentos de esta explicación resultan poco convincentes frente al sentido ordinario de la narración.
Desde una perspectiva exegética responsable, conviene distinguir tres niveles:
- El sentido narrativo más inmediato: el texto describe el cumplimiento de un voto que incluía un holocausto.
- La discusión interpretativa: algunos lectores han entendido ese cumplimiento como sacrificio real y otros como consagración virginal.
- La valoración moral cristiana: ninguna promesa humana puede justificar el homicidio ni convertirlo en acto de culto legítimo.
La interpretación literal explica mejor la secuencia narrativa, aunque el texto no ofrece una descripción detallada del acto final. La interpretación de la consagración perpetua explica mejor la insistencia en la virginidad, pero debe afrontar el vocabulario sacrificial y la frase final sobre el cumplimiento del voto.