Tola aparece en el libro de los Jueces inmediatamente después de Abimélec, cuya violenta jefatura había terminado con su muerte. El relato bíblico presenta a Tola como la figura que asumió el gobierno de Israel tras aquel periodo de conflicto interno. El texto no describe una batalla concreta, una reforma religiosa, una revelación profética ni una hazaña militar asociada a su actuación. Su función queda resumida en la expresión bíblica «juzgó a Israel».1
La breve noticia sobre Tola contrasta con las narraciones extensas dedicadas a otros jueces, como Otoniel, Ehúd, Débora, Gedeón, Jefté o Sansón. El autor sagrado no presenta a todos los jueces con el mismo grado de detalle. En el caso de Tola, la duración de su gobierno y el lugar de residencia constituyen prácticamente toda la información narrativa conservada.
El relato forma parte de la sucesión de jueces menores que aparece en la segunda mitad del libro. Después de Tola, el texto introduce a Yaír, un galaadita que juzgó a Israel durante veintidós años. La narración pasa después a describir una nueva apostasía de los israelitas y la opresión ejercida por los filisteos y los ammonitas.1



