El Magisterio social de la Iglesia ha enfatizado la importancia de varias formas de justicia:
Justicia Conmutativa
Esta forma de justicia regula las relaciones entre individuos, exigiendo el respeto de los derechos y el cumplimiento de los contratos. Se basa en el principio de la igualdad en el intercambio, donde se da y se recibe lo equivalente.
Justicia Distributiva
La justicia distributiva rige la forma en que la sociedad o las autoridades distribuyen los bienes y cargas entre sus miembros. Implica que aquellos en autoridad deben practicarla sabiamente, considerando las necesidades y contribuciones de cada uno para fomentar la armonía y la paz. No debe confundirse con la caridad, sino que es una obligación de todos los que participan en la gobernanza.
Justicia Legal
Esta justicia se refiere a las obligaciones de los individuos hacia la comunidad y el bien común, regulando las relaciones sociales según el criterio de la observancia de la ley,. Requiere que los ciudadanos ejerzan su papel para lograr el bien común y que la ley sea fundamental para esta regulación.
Justicia Social
La justicia social representa un desarrollo significativo de la justicia general y ha cobrado una importancia creciente,. Surge de la «cuestión social», que hoy tiene un alcance mundial, y aborda los aspectos sociales, políticos y económicos, centrándose en la dimensión estructural de los problemas y sus soluciones,. La sociedad asegura la justicia social cuando proporciona las condiciones que permiten a las asociaciones o individuos obtener lo que les corresponde según su naturaleza y vocación, estando intrínsecamente ligada al bien común y al ejercicio de la autoridad.
El Concilio Vaticano II, en Gaudium et Spes, aunque sin una explícita exégesis, aborda la justicia social en relación con las desigualdades económicas y sociales que causan escándalo y atentan contra la dignidad humana y la paz,,. El documento enfatiza la necesidad de que la Iglesia promueva el progreso en áreas pobres y la justicia social entre las naciones. La justicia social implica dar a cada uno lo que es esencial para satisfacer la dignidad inherente a toda persona, creada a imagen y semejanza de Dios.