La determinación del salario justo exige considerar varios factores relacionados entre sí. Ninguno puede aislarse por completo de los demás.
Necesidades del trabajador y de su familia
El primer elemento corresponde a las necesidades ordinarias del trabajador y de las personas que dependen de él. El salario debe permitir el mantenimiento digno del hogar y atender las obligaciones familiares.,,
La doctrina social ha defendido que todo trabajador adulto debe recibir una remuneración suficiente para cubrir las necesidades normales de su familia. Cuando las condiciones económicas impiden alcanzar ese objetivo, la justicia social exige introducir reformas que permitan garantizarlo.,
La consideración de la familia no significa que todas las personas deban recibir exactamente el mismo salario. Significa que la organización económica debe reconocer que el trabajo sostiene también responsabilidades familiares y que los hogares con mayores cargas pueden necesitar una protección específica.
Naturaleza y calidad del trabajo
El salario debe guardar relación con la contribución efectiva del trabajador, su productividad, su cualificación, el esfuerzo realizado y los sacrificios que comporta la actividad profesional.,
La responsabilidad, la preparación técnica, la dificultad, el riesgo y las condiciones concretas del trabajo forman parte de la valoración moral y económica de la remuneración. La justicia no exige una uniformidad absoluta, sino una proporción razonable entre las distintas tareas y responsabilidades.
Situación económica de la empresa
La capacidad económica de la empresa también forma parte de la valoración del salario. Juan XXIII incluyó entre los factores relevantes el estado financiero de la empresa, junto con la contribución del trabajador y las necesidades del bien común.,
Este criterio no autoriza a pagar salarios inferiores a la dignidad humana cuando la empresa obtiene beneficios o cuando existen medios razonables para remunerar justamente. Tampoco ignora que una empresa puede atravesar dificultades reales que obliguen a adoptar soluciones prudentes y proporcionadas.
Bien común
El salario justo debe contemplar el bien común de la sociedad y, en determinados casos, las consecuencias que una política salarial produce sobre el empleo. Juan XXIII relacionó la remuneración con la situación general de la población, el nivel de empleo y las exigencias del bien común nacional e internacional.
El bien común no equivale a la mera suma de beneficios privados. Comprende las condiciones sociales que permiten a las personas y a las familias alcanzar su propia perfección. Por ello, una política que aumenta los beneficios de algunos mientras deja a muchos trabajadores sin empleo o en una pobreza permanente puede vulnerar la justicia social.
Relación entre salarios y precios
La justicia social exige cierta proporción entre los salarios y los precios de los bienes producidos. También requiere una relación razonable entre las remuneraciones de los distintos sectores económicos, como la agricultura, la industria y los servicios.
La economía funciona de forma más justa cuando los trabajadores pueden adquirir los bienes necesarios con sus ingresos y cuando los distintos sectores reciben una compensación proporcionada por su contribución. Las decisiones salariales no deben atender sólo al beneficio inmediato de una empresa o de un grupo.