El Imperio romano
Una interpretación antigua identificó el elemento que retenía con el Imperio romano. San Juan Crisóstomo consideraba que el poder imperial impedía, por el momento, la aparición del hombre de la iniquidad. Según su explicación, Pablo habría hablado de forma velada para evitar peligros innecesarios: una predicción explícita de la disolución del Imperio podría haber provocado hostilidad contra él y contra los cristianos. Crisóstomo relacionaba también a Nerón con el tipo del Anticristo, por su pretensión de recibir honores divinos.
La identificación con Roma fue común entre muchos Padres latinos y reapareció en intérpretes posteriores. La antigua Enciclopedia Católica la recoge como una de las principales interpretaciones históricas, aunque también documenta otras propuestas. Su valor reside en que ofrece un referente histórico para la idea de un poder que mantiene el orden e impide, durante cierto tiempo, la manifestación del desorden final.
La acción del Espíritu y otras propuestas
Crisóstomo menciona también a quienes entendían el elemento que retiene como la gracia del Espíritu Santo, aunque él se inclinaba por el Imperio romano. La pluralidad de propuestas refleja que el pasaje no identifica expresamente al katechon con una realidad concreta. Otras interpretaciones históricas han relacionado el impedimento con personajes o acontecimientos de la época de san Pablo, o han entendido que el elemento que retiene es el propio hombre de la iniquidad, cuya aparición queda aplazada hasta que llegue el momento señalado.,
La diferencia entre «lo que retiene» y «el que retiene» no resuelve por sí sola la cuestión. Puede expresar dos aspectos de una misma realidad -su dimensión impersonal y la persona que la ejerce-, pero también ha permitido interpretaciones distintas. Por ello, la identidad del katechon permanece como una cuestión exegética abierta, no como una identificación explícita del texto paulino.,
Interpretaciones del mal y de la historia
Algunos estudios han explorado la relación entre el lenguaje de san Pablo y expresiones de otros escritos antiguos, entre ellos materiales vinculados a Qumrán. Una comparación léxica observa el uso de verbos con el sentido de «retener» o «aferrar», pero no permite resolver el enigma de 2 Tesalonicenses ni establecer una identificación concluyente. La semejanza verbal, por tanto, no basta para fijar el significado teológico del katechon.,
En la reflexión teológica contemporánea, el término también sirve para pensar la tensión entre la llegada del Reino de Dios y la resistencia de la libertad humana al bien. Desde esta perspectiva, el katechon expresa que la historia no avanza de manera automática hacia una consumación visible y sin conflicto: la iniquidad actúa, mientras la libertad puede resistir la acción divina o abrirse a ella. Esta lectura amplía la reflexión sobre el pasaje, pero no elimina la incertidumbre acerca de la identidad concreta de quien o aquello que retiene.