El nombre Kyriale procede del Kyrie, la invocación griega «Kyrie eleison» -«Señor, ten piedad»- que abre muchas de las composiciones de este repertorio. En sentido propio, el Kyriale no es un único canto, sino una colección de melodías para el ordinario de la misa. Una edición histórica del repertorio gregoriano lo describe como un volumen independiente que contiene los cantos del ordinario y reúne diversas misas, cada una identificada por el Kyrie con que comienza.1,2
El ordinario comprende las partes cantadas cuyo texto no cambia según el día litúrgico, a diferencia de los cantos propios, cuyos textos varían de acuerdo con la celebración. Entre sus piezas principales figuran el Kyrie, el Gloria, el Credo, el Sanctus y el Agnus Dei. El repertorio del Kyriale reúne melodías para esos textos y, en algunas ediciones, otros cantos vinculados a la misa.1,3
El libro no contiene la misa completa ni reemplaza al misal o al gradual. Su cometido consiste en ofrecer un repertorio musical para determinadas partes del ordinario, en particular para el canto gregoriano. Las ediciones históricas presentan las melodías en notación musical y agrupan los cantos en ciclos o «misas»; el nombre de cada ciclo suele proceder de las primeras palabras de su Kyrie.1,3



