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La hemorroísa

La hemorroísa es la mujer anónima que, según los Evangelios sinópticos, padecía una hemorragia desde hacía doce años y quedó curada después de tocar el manto de Jesús. Su encuentro con Cristo aparece dentro del relato de la curación de la hija de Jairo y presenta la fe, la misericordia y la recuperación de la dignidad como temas centrales.1,2,3,4

Healing of a bleeding women Marcellinus-Peter-Catacomb
Ver información de la imagenLa curación de una mujer con hemorragia, Roma, Catacumbas de Marcelino y Pedro. Escaneo de Grabar, Die Kunst des frühen Christentums, Autor desconocido, Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreLa hemorroísa
CategoríaPersona
DescripciónMujer curada de una hemorragia por su fe en Jesús. Mujer anónima que padecía una hemorragia desde hacía doce años y quedó curada tras tocar el manto de Jesús. Confianza en la misericordia de Dios y restauración de la dignidad de los marginados
Referencias
  • Mateo 9, 20-22
  • Marcos 5, 25-34
  • Lucas 8, 43-48
  • Levítico 15, 19-30
Contexto BíblicoRelatada en los Evangelios sinópticos durante el camino hacia la casa de Jairo.
Contexto HistóricoMarco de la ley de pureza ritual de Israel en el judaísmo del siglo I.
EnseñanzasLa fe mueve la misericordia divina y rompe las barreras de la marginación.
Eventos relacionadosCuración de la hemorragia crónica al tocar el manto de Jesús
Eventos RelacionadosCuración de la hemorroísa, Curación de la hija de Jairo
Importancia EclesialTestimonio de fe, misericordia y modelo de acercamiento a Cristo.
Interpretación TradicionalLectura literal como milagro y fe, y lectura alegórica que la vincula con los gentiles.
Personas RelacionadasJesucristo, Jairo, Tomás de Aquino, Juan Crisóstomo, Papa Francisco, Juan Damasceno, Agustín de Hipona
SimbolismoRelacionada alegóricamente con los gentiles que se acercan a Cristo mediante la fe.
TemaFe, misericordia y recuperación de la dignidad
Tesis CentralLa fe en Cristo supera la exclusión y trae la curación y la restauración de la dignidad.
TipoFigura bíblica, Personaje de los Evangelios

Tabla de contenido

Relato evangélico

La mujer aparece en los tres Evangelios sinópticos: Mateo 9, 20-22, Marcos 5, 25-34 y Lucas 8, 43-48. Ninguno ofrece su nombre. Mateo cuenta que sufría pérdidas de sangre desde hacía doce años; Marcos y Lucas añaden que había acudido a médicos sin conseguir la curación, y que Lucas había gastado todos sus recursos.1,2,3

Mientras Jesús se dirige a la casa de Jairo, jefe de una sinagoga, la multitud lo rodea. La mujer se acerca por detrás y toca el borde de su manto, convencida de que así quedará curada. Según Marcos y Lucas, la hemorragia cesa de inmediato. Jesús pregunta quién lo ha tocado y, cuando ella se presenta temblando y cuenta lo sucedido, la tranquiliza y atribuye su curación a la fe.1,2,3

El episodio interrumpe el camino hacia la hija de Jairo, que también tiene doce años. Así, los relatos enlazan dos situaciones de sufrimiento y dos intervenciones de Jesús: la curación de una mujer enferma y la resurrección de la niña. La tradición cristiana ha leído este entrelazamiento como un recurso narrativo que relaciona ambas historias, aunque cada una conserva su propio sentido.1,2,3

La enfermedad y la exclusión

La hemorragia prolongada tenía consecuencias religiosas y sociales en la ley de pureza ritual de Israel. La legislación recogida en Levítico 15, 19-30 consideraba impura a la mujer durante el flujo de sangre y establecía medidas de purificación. En su audiencia de 2016 sobre este pasaje, el papa Francisco describió cómo esa condición podía apartar a la mujer del culto, de la vida conyugal y de las relaciones ordinarias.4

Los Evangelios no identifican la causa médica de la dolencia, por lo que no cabe asignarle un diagnóstico moderno. Su duración, el fracaso de los tratamientos y el agotamiento de los recursos económicos muestran, no obstante, la gravedad de la situación que el relato atribuye a la mujer. Marcos añade que había sufrido en manos de numerosos médicos y que su estado había empeorado.2,3

La condición de impureza ayuda a comprender que ella se acerque a Jesús desde atrás y en silencio. La escena no presenta su sufrimiento como una culpa moral: muestra a una persona enferma y socialmente marginada que busca ayuda. Francisco interpreta la respuesta de Jesús como una mirada de misericordia, no de reproche, y como una restitución de la dignidad de quien vivía excluida.4

Fe y curación

La mujer actúa movida por una confianza profunda en Jesús. Mateo expresa esa confianza mediante su pensamiento: cree que basta con tocar el manto para quedar curada. Los Padres de la Iglesia, reunidos en la Catena Aurea de Tomás de Aquino, distinguen entre el contacto físico de la multitud y el contacto de la mujer, realizado con fe. La curación no procede de una virtud autónoma de la ropa, sino de Cristo, a quien ella se acerca confiando.1,2,3

La pregunta de Jesús -quién lo ha tocado- permite que el milagro no quede oculto. Marcos y Lucas narran que la mujer acaba contando lo sucedido ante la gente; Jesús la llama «hija», la consuela y la envía en paz. La respuesta convierte una curación inicialmente secreta en un encuentro personal y público: la mujer no solo recupera la salud, sino que recibe una palabra que reconoce su fe y su pertenencia.2,3,4

El papa Francisco presenta este encuentro como una imagen de la misericordia que devuelve dignidad e incorpora a la vida comunitaria. La mujer, que había intentado acercarse sin ser vista, recibe la atención de Jesús y deja de ser tratada como una persona apartada.4

Interpretación cristiana

La tradición cristiana ha leído el relato en varios niveles. En primer lugar, como narración de una curación milagrosa y como testimonio de la fe de la mujer. En segundo lugar, como una escena en la que Jesús atraviesa barreras de exclusión y ofrece una relación personal a quien teme acercarse. Ambas lecturas aparecen en la interpretación contemporánea del papa Francisco y en los comentarios patrísticos reunidos por Tomás de Aquino.1,2,4

Tomás de Aquino recoge también una lectura alegórica tradicional que relaciona a la mujer con los gentiles y su acercamiento a Cristo mediante la fe. Esta interpretación pertenece al sentido espiritual desarrollado por comentaristas cristianos; no reemplaza el sentido narrativo inmediato del pasaje ni la identidad anónima de la mujer en los Evangelios.5

Juan Crisóstomo aplicó el gesto de tocar el borde del manto a la vida eucarística de los cristianos: exhortó a acercarse a Cristo con fe y relacionó el contacto narrado en el Evangelio con la presencia de su cuerpo en la Eucaristía. Esta lectura pertenece a la predicación sacramental de Crisóstomo sobre el pasaje.6

Identidad y tradición posterior

Los Evangelios no dan nombre a la hemorroísa. La tradición posterior la identificó en ocasiones con Verónica o Berenice, pero esas identificaciones no forman parte del relato evangélico. El Evangelio de Nicodemo, escrito fuera del canon del Nuevo Testamento, la llama Verónica; una antigua narración atribuida a Juan Damasceno la relaciona con Berenice y sitúa un monumento conmemorativo en Paneas. Estos testimonios reflejan desarrollos legendarios posteriores, no datos explícitos de los Evangelios.7,8

Significado

La hemorroísa ocupa un lugar destacado en la narración evangélica porque su fe la lleva a acercarse a Jesús pese al miedo y a la exclusión. El episodio presenta a Cristo como quien no reduce a la persona a su enfermedad ni la rechaza por su condición ritual, sino que responde con curación, atención y paz. Su figura ha llegado a representar la confianza en la misericordia de Dios y la restauración de la dignidad de quienes sufren marginación.1,2,4

Citas y referencias

  1. Capítulo 9, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Mateo, 9.4 (1272). 2 3 4 5 6 7
  2. Capítulo 8, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Lucas, 8.7 (1272). 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. Capítulo 5, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Marcos, 5.2 (1272). 2 3 4 5 6 7
  4. B27. La misericordia da dignidad (cf. Mt 9:20-22), Papa Francisco. Audiencia general del 31 de agosto de 2016: 27. La misericordia da dignidad (cf. Mt 9:20-22), 1 (2016). 2 3 4 5 6 7
  5. Capítulo 9, Tomás de Aquino. Comentario sobre Mateo, 9:20 (1272).
  6. Kenneth J. Howell. La Eucaristía y la vida de Cristo en la predicación de Juan Crisóstomo, 20 (2021).
  7. Juan Damasceno. Tres Orationes de Sacris Imaginibus (Tres tratados sobre las santas imágenes), 126 (1898).
  8. Evangelio de Nicodemo (parte I, segunda forma griega) - Capítulo 7, Varios Autores. Evangelio de Nicodemo, Parte I, Segunda forma griega - Capítulo 7.
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