El ascenso del nacional‑socialismo y la amenaza a la fe
El nazismo, con su culto a la raza y al Estado como valores supremos, se presentaba como una forma de idolatría que contravenía la doctrina cristiana de la dignidad del ser humano creado a imagen de Dios. Ya en 1933, el Papa Pío XI describió esta tendencia como una apostasia orgullosa de Cristo y una negación de la dignidad humana1.
Principios de la doctrina social católica
El Magisterio había establecido, desde Rerum Novarum (1891), la defensa de la justicia social y la condena de cualquier ideología que redujera al hombre a su condición racial o nacional. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia recuerda que Pío XI, en su encíclica Mit brennender Sorge (1937), denunció explícitamente la idolatría del Estado y la exaltación de la raza como una perversión del orden divino2.
