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La Iglesia frente al liberalismo

La relación entre la Iglesia Católica y el liberalismo ha sido compleja y evolutiva, marcada por una firme oposición inicial a sus principios más radicales en los siglos XIX y XX, como la separación absoluta entre Iglesia y Estado, la libertad religiosa indiscriminada y la soberanía exclusiva del pueblo sobre la ley natural. Documentos magisteriales como Mirari Vos de Gregorio XVI, el Syllabus de Pío IX y las encíclicas de León XIII condenaron el liberalismo doctrinario por negar la primacía de Dios en la sociedad civil.1,2,3 Sin embargo, el Concilio Vaticano II, en Dignitatis Humanae, desarrolló la doctrina reconociendo la libertad religiosa como derecho humano basado en la dignidad de la persona, sin abrazar el indiferentismo religioso ni el laicismo agresivo.1,4 En la era contemporánea, persisten tensiones con formas modernas del liberalismo que promueven el relativismo moral y cultural, impulsando corrientes postliberales católicas que buscan una síntesis virtuosa.5

Tabla de contenido

Orígenes del liberalismo y primeras reacciones eclesiales

El liberalismo surgió en el contexto de las revoluciones americana y francesa, promoviendo ideas como la soberanía popular absoluta, la separación Iglesia-Estado y la libertad individual ilimitada en materia religiosa y moral. Para la Iglesia, estos principios representaban una amenaza directa a la verdad revelada y al orden social fundado en Dios.2

Condena de Gregorio XVI: Mirari Vos (1832)

Gregorio XVI, en su encíclica Mirari Vos, denunció con vehemencia el «liberalismo» como una «insensatez» que defendía la libertad de conciencia y culto como derecho natural, permitiendo la difusión pública de errores contra la fe. El Papa argumentó que tal libertad no era sino «libertad de perdición», ya que ignoraba la obligación moral de adherirse a la verdad católica.2,3,6

«Ni podemos esperar resultados más felices ni para la religión ni para el gobierno civil de los deseos de quienes pretenden que la Iglesia se separe del Estado, y que se rompa la mutua concordia entre el poder civil y el eclesiástico».3

Esta condena se dirigía contra pensadores como Lamennais, que buscaban aliar la fe con el liberalismo político.1

Pío IX y el Syllabus Errorum (1864)

Pío IX intensificó la oposición mediante la encíclica Quanta Cura y el adjunto Syllabus de los errores, que listaba 80 proposiciones erróneas derivadas del liberalismo. Entre ellas, se rechazaba que la sociedad civil deba regirse «sin tener en cuenta la religión, como si no existiera» o que la mejor condición social sea aquella donde el Estado no reprima a los católicos infractores salvo por paz pública.2,6

El Syllabus equiparaba el liberalismo con el naturalismo racionalista, al proclamar la autonomía total del hombre en lo intelectual, moral y social, negando prácticamente a Dios.2 Esta postura reflejaba la pérdida de influencia eclesial en Europa tras las revoluciones de 1848 y la unificación italiana.1

Las encíclicas de León XIII: Distinción entre lo bueno y lo perverso en las libertades modernas

León XIII (1878-1903) profundizó la crítica en encíclicas como Immortale Dei (1885) y Libertas (1888), diferenciando los elementos positivos de las «libertades modernas» —como la participación ciudadana ordenada a la ley natural— de sus aspectos viciados, fruto de la «insaciable codicia de novedades».7

Immortale Dei: La sociedad civil debe reconocer a Cristo Rey

En Immortale Dei, León XIII defendió que la sociedad perfecta es aquella organizada según la ley divina, con la Iglesia libre de injerencias estatales. Rechazó la idea de que «no se debe preferir ninguna forma de culto» o que la conciencia individual sea guía suficiente, reiterando las condenas de Gregorio XVI.3,8

«Doctrinas tales como éstas, que no pueden ser aprobadas por la razón humana y afectan gravemente a todo el orden civil, Nuestros predecesores los Romanos Pontífices nunca han permitido que pasaran sin condena».3

Libertas: Libertad verdadera vs. libertad licenciosa

En Libertas, el Papa distinguió la libertad auténticaobediencia a la ley eterna— de la falsa, que eleva la voluntad humana sobre Dios. Aunque reconoció virtudes en democracias limitadas, condenó el liberalismo por idolatrar la soberanía popular.7

Estas enseñanzas influyeron en la doctrina social posterior, como Rerum Novarum (1891), que abordó desigualdades sin ceder al socialismo liberal.9

Siglo XX: De Pío X a Pío XII

Pío X (1903-1914) condenó el modernismo —heredero liberal— en el Decreto Lamentabili (1907) y Pascendi (1907), censurando 65 proposiciones liberales.2 Pío XI (1922-1939), en Quas Primas (1925), instituyó la fiesta de Cristo Rey para contrarrestar el laicismo.

Pío XII (1939-1958), en su mensaje navideño de 1944, aprobó democracias condicionadas a la dignidad humana y la voz ciudadana para el bien común, abriendo la puerta a una reconciliación prudente.10

Concilio Vaticano II: Desarrollo doctrinal en Dignitatis Humanae

El Concilio Vaticano II (1962-1965) representó un desarrollo orgánico, no ruptura. La declaración Dignitatis Humanae (1965) afirmó la libertad religiosa como derecho inalienable de la persona, basado en la dignidad humana y la búsqueda de la verdad, sin coerción estatal.1,4,11

Scholars interpretan esto como:

No se abrazó el liberalismo doctrinario: el Concilio rechazó indiferentismo y privatización de la fe, permitiendo injerencia religiosa pública (ej. Lincoln, King).12,13 Juan Pablo II, en Redemptor Hominis (1979), reiteró que violar libertad religiosa atenta contra la dignidad humana.11

Posición contemporánea y postliberalismo católico

Hoy, la Iglesia dialoga con democracias liberales mientras critica sus excesos: relativismo moral, uniformidad cultural y crisis económica (Deneen).5,4 Corrientes postliberales católicas ven el liberalismo en «crisis», compitiendo con la fe católica como liturgia secular (Vermeule).5

Bruce Marshall destaca que democracias liberales permiten coexistencia religiosa, pero no resuelven tensiones profundas.4 La Iglesia promueve virtud cívica tomista en pluralismo (Bushlack).1

Controversias: Tradicionalistas vs. neotomistas

Tradicionalistas critican Dignitatis Humanae como relativista, privilegiando encíclicas del XIX.13,10 Otros defienden su continuidad: libertad no es «derecho al error», sino búsqueda digna de verdad.13 Fuentes recientes prevalecen.1

Síntesis doctrinal y perspectivas futuras

La Iglesia rechaza liberalismo ideológico por negar a Dios en lo público, pero acepta instituciones democráticas si sirven al bien común y dignidad humana. Juan Pablo II y Benedicto XVI enfatizaron diálogo cultural sin concesiones morales. Bajo Francisco y León XIV, se mantiene equilibrio: crítica al «globalismo liberal» y promoción de antropología cristiana.5,12

En resumen, la postura eclesial es de desarrollo homogéneo: condena al pecado liberal, gracia en libertades ordenadas, virtud para la ciudad de Dios.1

Citas

  1. Catolicismo y liberalismo, Jacob W. Wood. Reconstruyendo la Ciudad de Dios: Localizando la Política de la Virtud dentro de la Política del Pecado y la Gracia, § 4 (2018). 2 3 4 5 6 7 8 9 10

  2. Liberalismo, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Liberalismo (1913). 2 3 4 5 6

  3. Pío XIII. Immortale Dei, § 34 (1885). 2 3 4 5

  4. Bruce D. Marshall. Catolicismo y democracia en América, § 3 (2019). 2 3 4

  5. James F. Keating. Catolicismo posliberal en las ruinas del «momento católico», § 20 (2023). 2 3 4

  6. Pío IX. Quanta Cura (1864). 2

  7. Encíclica del papa Pío XIII sobre la naturaleza de la libertad humana, Pío XIII. Libertas, § 2 (1888). 2

  8. La constitución cristiana de los estados - De la encíclica «Immortale Dei», 1 de noviembre de 1885, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes de la dogma católica (Enchiridion Symbolorum), § 3169.

  9. Pío XIII. Graves de Communi Re, § 2.

  10. Mark S. Kinzer, Gavin D’Costa, James Keating, et al. Reseñas (Nova et Vetera, vol. 15, n.º 3), § 24 (2017). 2

  11. III. Hombre redimido y su situación en el mundo moderno - 17. Derechos humanos: «letra» o «espíritu», Juan Pablo II. Redemptor Hominis, § 17 (1979). 2

  12. Robert Barron. De la correlación a la asimilación: Un nuevo modelo para el diálogo Iglesia‑cultura, § 12 (2009). 2 3

  13. Mark S. Kinzer, Gavin D’Costa, James Keating, et al. Reseñas (Nova et Vetera, vol. 15, n.º 3), § 25 (2017). 2 3