Wikitólica

La enciclopedia y wiki católica en español

Cruz

La Iglesia frente al relativismo moderno

La Iglesia Católica ha confrontado el relativismo moderno como una de las mayores amenazas a la fe y a la sociedad contemporánea, denunciándolo como una «dictadura del relativismo» que prioriza el ego y los deseos individuales sobre la verdad objetiva. Desde las advertencias de san Juan Pablo II hasta la profunda reflexión de Benedicto XVI, el Magisterio eclesiástico identifica sus raíces en el modernismo y el posmodernismo, oponiéndole el realismo cristiano fundamentado en la Revelación y la razón. Este artículo explora las raíces filosóficas del relativismo, las respuestas magisteriales, sus implicaciones éticas y políticas, y las propuestas de la Iglesia para superarlo mediante la recuperación de la tradición patrística y la propuesta de Cristo como luz de la verdad.

Tabla de contenido

Orígenes históricos y filosóficos del relativismo moderno

El relativismo moderno no surge de la nada, sino que representa la culminación de procesos históricos que han erosionado la concepción cristiana de la verdad. En el siglo XIX, el modernismo —condenado por san Pío X— sentó sus bases al promover una fe subjetiva y evolutiva, desvinculada de la doctrina perenne.1 Este movimiento, interrumpido temporalmente por las guerras mundiales, resurgió en formas posmodernas, caracterizadas por la incredulidad en el progreso absoluto y la absolutización de la técnica.

Influencia de la Ilustración y el positivismo

La Ilustración y la Revolución Francesa inauguraron una era de racionalidad autónoma, donde la tradición cristiana fue relegada en favor de un racionalismo que absolutizaba la ciencia y negaba verdades trascendentes. Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI, comparó esta etapa con el «rococó» cultural alemán, un período de preferencia sistemática por la razón instrumental sobre la herencia patrística.2 El positivismo posterior prometió un «reino mesiánico» terrenal mediante el avance técnico, pero resultó en una humanidad deshumanizada, ciega a las preguntas últimas sobre el sentido de la vida.3

En el posmodernismo, el relativismo se formula como escepticismo radical: la experiencia del error sensorial lleva a dudar de toda certeza, reduciendo la verdad a opiniones subjetivas o apariencias.4 Este enfoque invierte la relación entre mente y realidad, haciendo del sujeto humano la medida de todo, en un eco del racionalismo moderno.

La denuncia magisterial: La «dictadura del relativismo»

La expresión icónica «dictadura del relativismo» proviene de la homilía Pro Eligendo Romano Pontifice pronunciada por el cardenal Joseph Ratzinger el 18 de abril de 2005, víspera de su elección como Papa Benedicto XVI. Allí alertó: «Nos encontramos ante una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida solo el propio yo y sus anhelos».1,5 Esta denuncia no era nueva; Ratzinger ya la había calificado como el «problema más grave de nuestro tiempo» en 1993 y el «problema central de la fe» en 1996.5

Benedicto XVI y la continuidad con Juan Pablo II

Benedicto XVI profundizó esta crítica en obras como Cristianismo y crisis de las culturas y Sin raíces, vinculando el relativismo a la crisis de Europa.5 San Juan Pablo II, en Fides et ratio, rechazó el agnosticismo y relativismo que limitan el conocimiento humano, afirmando que la verdad es accesible mediante la razón iluminada por la fe.4 En Evangelium vitae, advirtió que el relativismo socava los valores naturales, abriendo la puerta al totalitarismo.6

El cardenal Avery Dulles resaltó cómo Benedicto identificó el relativismo como la preocupación central de su pontificado, un mal que permea tanto la sociedad como la teología.5

Implicaciones éticas, sociales y políticas

El relativismo no es un mero error filosófico; tiene consecuencias devastadoras para la convivencia humana.

En la democracia y la tolerancia

La democracia clásica presupone verdades inmutables e derechos naturales previos al Estado, como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.7 El relativismo los disuelve, convirtiendo la sociedad en un espacio «abiertamente indeterminado» donde la verdad se decide por mayoría.7 Esto genera una «tolerancia pervertida»: no se trata de soportar el mal menor, sino de aprobar activamente lo contrario a la propia convicción, lo que lleva a extremos absurdos.7

Juan Pablo II insistió en Centesimus annus que la democracia sin valores morales inscritos en la naturaleza es inviable.7 El relativismo, al negar derechos innatos, facilita su abrogación por el Estado, pavimentando el camino al totalitarismo.6

Relativismo y deshumanización

Al priorizar el «yo» y los deseos, el relativismo destruye las bases éticas, fomentando una cultura de la muerte donde lo factible es permisible.8 Benedicto XVI advirtió que la dominación técnica ciega al hombre ante el bien y el mal inherentes a la creación, llevando a la autoengaño y destrucción.8

Respuesta de la Iglesia: Realismo cristiano y tradición patrística

Frente al relativismo, la Iglesia propone el realismo metafísico católico, donde la realidad mide la mente humana, no al revés.4 La experiencia del error, lejos de invalidar la certeza, la confirma al rectificar hacia la verdad objetiva.4

Recuperación de los Padres de la Iglesia

Benedicto XVI, como teólogo patrístico, recurrió a Orígenes y san Agustín para contrarrestar la crisis moderna. Estos Padres ofrecen insights perennes: no se trata de retroceder al pasado, sino de sintetizar su sabiduría con la metodología contemporánea, como en Dei Verbum.1 La fe no es opinión subjetiva, sino encuentro con la Verdad encarnada en Cristo.

La Iglesia forma conciencias mediante la catequesis, la liturgia y la proclamación del Evangelio, configurando al fiel en la humildad de Cristo.9

El primado de la verdad en la conciencia católica

En contextos de leyes injustas, la conciencia católica debe priorizar la verdad divina sobre el positivismo legal, discerniendo entre obediencia y desobediencia civil guiada por la razón evangélica.4,6

Conclusión: Cristo, luz contra la oscuridad relativista

La Iglesia frente al relativismo moderno reafirma que solo Dios, quien nos ama hasta el fin, es la esperanza firme.9 Al ofrecer el sacrificio de Cristo en la Eucaristía y proclamar la verdad, la Iglesia transforma corazones, purifica conciencias y guía decisiones morales. En un mundo de tinieblas, Cristo es la luz que restaura la humanidad perdida, invitando a todos a la humildad del Mediador divino.

Citas

  1. James Lee. El Papa Benedicto XVI y la Modernidad: Perspectiva de un Teólogo Patrístico, § II (2017). 2 3

  2. El Papa Benedicto XVI y la Modernidad: Perspectiva de un Teólogo Patrístico, James Lee. El Papa Benedicto XVI y la Modernidad: Perspectiva de un Teólogo Patrístico, § I (2017).

  3. Modernismo, James Lee. El Papa Benedicto XVI y la Modernidad: Perspectiva de un Teólogo Patrístico, § III (2017).

  4. Angel Perez-Lopez and Israel Perez-Lopez. Conciencia Católica y Desobediencia Civil: La Primacía de la Verdad, § VII (2022). 2 3 4 5

  5. Sobre el relativismo, Avery Cardenal Dulles, S.J., Sobre el Relativismo, § I (2017). 2 3 4

  6. Relativismo e ideologías totalitarias, Angel Perez-Lopez and Israel Perez-Lopez. Conciencia Católica y Desobediencia Civil: La Primacía de la Verdad, § VIII (2022). 2 3

  7. Implicaciones sociales y políticas, Avery Cardenal Dulles, S.J., Sobre el Relativismo, § V (2017). 2 3 4

  8. Geoffrey Wainwright. El Aguijón de la Muerte: La Pregunta Inevitable y la Respuesta de la Fe, § XX (2008). 2

  9. Conclusión, James Lee. El Papa Benedicto XVI y la Modernidad: Perspectiva de un Teólogo Patrístico, § XXII (2017). 2