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La liturgia de la Navidad en la Iglesia católica

La liturgia de la Navidad celebra el nacimiento de Jesucristo y su manifestación como Salvador. En el calendario romano actual, el tiempo de Navidad comienza con las vísperas de la solemnidad del 25 de diciembre y concluye con la fiesta del Bautismo del Señor; la Epifanía forma parte de este tiempo y amplía la contemplación del nacimiento hacia la manifestación de Cristo a todos los pueblos.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreLa liturgia de la Navidad en la Iglesia católica
CategoríaTérmino
DescripciónPeriodo del año litúrgico que conmemora la Natividad del Señor y sus primeras manifestaciones. Tiempo litúrgico que celebra el nacimiento de Jesucristo y su manifestación como Salvador
ContenidoComienza con las vísperas de la solemnidad del 25 de diciembre y concluye con la fiesta del Bautismo del Señor.
Fecha de CelebraciónDel 25 de diciembre al Bautismo del Señor
TemaNatividad del Señor, Epifanía, Bautismo del Señor, Sagrada Familia, Santa María Madre de Dios, Presentación del Señor
TipoTiempo litúrgico
Uso LitúrgicoComprende la solemnidad de la Natividad, la octava de Navidad, la Epifanía y concluye con el Bautismo del Señor.

Tabla de contenido

Significado litúrgico de la Navidad

La Navidad conmemora la Natividad del Señor y sus primeras manifestaciones. La Iglesia la celebra después de la Pascua en importancia dentro del año litúrgico, como una de las antiguas celebraciones de la memoria de Cristo.3

La liturgia contempla el nacimiento de Jesús no como un episodio aislado, sino como el comienzo de la obra salvadora que alcanza su plenitud en el misterio pascual. La celebración navideña expresa la llegada del Hijo de Dios a la humanidad y la renovación de la condición humana en Cristo.4

El tiempo navideño reúne diversas escenas de manifestación: el nacimiento humilde en Belén, anunciado a los pastores; la adoración de los Magos, que representa la acogida de Cristo por los pueblos gentiles; el Bautismo en el Jordán, donde el Padre manifiesta quién es Jesús e inaugura su misión pública; y, en la tradición litúrgica, el signo de las bodas de Caná.5

Comienzo y duración del tiempo de Navidad

El tiempo de Navidad empieza con las primeras vísperas de la solemnidad de la Natividad del Señor, en la tarde del 24 de diciembre. El calendario romano lo prolonga hasta el domingo posterior a la Epifanía, que corresponde a la fiesta del Bautismo del Señor.1,2

La fecha concreta del Bautismo del Señor depende de la disposición de la Epifanía en el calendario. La Epifanía se celebra el 6 de enero; en los lugares donde no es fiesta de precepto, puede trasladarse al domingo comprendido entre el 2 y el 8 de enero. El Bautismo del Señor tiene lugar el domingo posterior al 6 de enero, de acuerdo con las normas del calendario romano.2

La fiesta del Bautismo cierra formalmente el tiempo de Navidad en el calendario litúrgico vigente. La vida devocional y las costumbres familiares pueden prolongar el ambiente navideño más allá de esa fecha, pero esa prolongación no modifica la duración oficial del tiempo litúrgico. La Presentación del Señor, el 2 de febrero, pertenece a otra fecha del calendario y queda fuera del tiempo de Navidad.6

La vigilia y las misas de Navidad

La solemnidad de la Natividad del Señor cuenta con una vigilia y con formularios litúrgicos propios. La tradición romana conoce tres celebraciones eucarísticas: la misa de medianoche, la misa de la aurora y la misa del día. El Misal conserva la posibilidad de que un sacerdote celebre las tres, conforme a la secuencia de esas celebraciones.4

Los distintos momentos de la jornada permiten contemplar el misterio desde perspectivas complementarias: el anuncio del nacimiento, la adoración del Niño y la proclamación de la venida de la Palabra hecha carne. La celebración no consiste en repetir una misma escena, sino en desplegar litúrgicamente la riqueza del misterio de la Natividad.4

La octava de Navidad

La solemnidad del 25 de diciembre da paso a una octava, es decir, ocho días que prolongan la celebración principal. Dentro de ese periodo, la liturgia conmemora varias fiestas estrechamente relacionadas con el misterio de Cristo. El 26 de diciembre celebra a san Esteban, protomártir; el 27, a san Juan evangelista; y el 28, a los santos Inocentes.2

El domingo comprendido dentro de la octava celebra a la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Si no hay domingo entre Navidad y el 1 de enero, esta fiesta se celebra el 30 de diciembre. La octava culmina el 1 de enero con la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la que también se recuerda la imposición del santísimo nombre de Jesús.2

Estas fiestas no interrumpen el ciclo navideño: contribuyen a mostrar la relación entre el nacimiento de Cristo y la vida de quienes lo acogieron, dieron testimonio de él o sufrieron por causa de su venida. La tradición litúrgica las integra en una unidad celebrativa vinculada a la Navidad.7

La Epifanía y las manifestaciones de Cristo

La Epifanía, celebrada el 6 de enero o trasladada al domingo establecido por las normas locales, recuerda la manifestación de Jesús a los Magos. En la interpretación litúrgica, la visita de estos sabios de Oriente expresa que Cristo no viene solo para un grupo o un pueblo: también los gentiles lo reconocen y lo adoran.2,5

El ciclo de Navidad y el ciclo de Epifanía

La expresión ciclo de Navidad puede designar el conjunto de celebraciones que se articula alrededor de la Natividad, desde la vigilia del 25 de diciembre hasta el Bautismo del Señor. La expresión ciclo de Epifanía, en cambio, ayuda a describir el despliegue del tema de las manifestaciones de Cristo: la adoración de los Magos, el Bautismo en el Jordán y el signo de Caná.1,5

En el calendario romano vigente, estos términos no identifican dos tiempos litúrgicos oficiales consecutivos. La Epifanía pertenece al tiempo de Navidad y el Bautismo del Señor lo concluye. Por tanto, puede hablarse de un ciclo de Epifanía como agrupación temática de celebraciones, pero no como un periodo litúrgico separado que sustituya o prolongue oficialmente el tiempo de Navidad.1,2,5

La Iglesia considera dentro de este marco distintas formas de manifestación: Jesús aparece en Belén, es adorado por los Magos, es proclamado Hijo amado en el Jordán y revela su gloria en Caná. Esta lectura permite comprender la Epifanía en sentido amplio, aunque el calendario distribuya esas celebraciones en fechas y fiestas distintas.5

La Presentación del Señor y la tradición del 2 de febrero

La fiesta de la Presentación del Señor se celebra el 2 de febrero, cuarenta días después de Navidad. Recuerda la presentación de Jesús en el Templo y su encuentro con Simeón y Ana. La procesión y la bendición de las candelas expresan la acogida de Cristo como luz para las naciones.8

Durante siglos, la fiesta del 2 de febrero cerró en Occidente el periodo navideño y recibió el nombre de Purificación de la Virgen María. La reforma del calendario litúrgico de 1969 distinguió la Presentación del Señor del tiempo de Navidad: hoy la fiesta queda fuera de ese tiempo.8,6

La costumbre de prolongar la Navidad hasta el 2 de febrero mantiene un sentido devocional e histórico. Puede expresarse en el mantenimiento del belén, de los cantos o de otras prácticas familiares y populares. Sin embargo, conviene distinguir esa prolongación de la norma litúrgica: el calendario romano concluye el tiempo de Navidad con el Bautismo del Señor, mientras que el 2 de febrero pertenece a una celebración posterior e independiente.1,2,6

Citas y referencias

  1. Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario - Capítulo I: El año litúrgico - Título II: El ciclo del año - IV. Tiempo de Navidad, Papa Pablo VI. Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario Romano General, 33 (1969). 2 3 4 5
  2. Título II: El ciclo del año litúrgico, Santa Sede. Misal Romano, 58 (2020). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario - Capítulo I: El año litúrgico - Título II: El ciclo del año - IV. Tiempo de Navidad, Papa Pablo VI. Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario Romano General, 32 (1969).
  4. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 214 (1999). 2 3
  5. Segunda parte: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo IV: Año litúrgico y piedad popular - En el tiempo de Navidad, Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia (9 de abril de 2002), 106 (2002). 2 3 4 5
  6. Segunda parte: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo cuarto: El año litúrgico y la piedad popular - Tiempo de Navidad, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia: Principios y orientaciones, 107 (2002). 2 3
  7. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 215 (1999).
  8. Segunda parte: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo cuarto: El año litúrgico y la piedad popular - Tiempo de Navidad - La fiesta de la Presentación del Señor, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia: Principios y orientaciones, 120 (2002). 2
Modificado el 24 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.01 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/fxzdp0v60

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