Primeras manifestaciones patrísticas
Los primeros Padres de la Iglesia ya reconocían a María como intercesora especial. Ireneo la describía como la «defensora de Eva» y los primeros cristianos la invocaban bajo el título de Theotokos (Portadora de Dios). Estas primeras expresiones sentaron las bases para la posterior formulación de su papel mediador1.
Evolución medieval y la formulación del título
Durante la Edad Media, la devoción mariana se intensificó y surgieron expresiones como Mediatrix de todas las gracias. En el siglo XIX, el Papa Benedicto XV afirmó que «no importa qué gracia o bendición se busque, siempre se busca a través de María» y la llamó Mediatrix de todas las gracias2.
Definición en el magisterio contemporáneo
El Concilio Vaticano II confirmó que María ejerce una mediación subordinada a la de Cristo, basada en su maternidad divina. En Lumen Gentium se declara que «la Madre de Dios es invocada bajo los títulos de Auxiliatrix y Mediatrix» y que esta mediación «no quita nada a la dignidad del único Mediador, Jesucristo»3.
El Catecismo de la Iglesia Católica también reconoce a María como Mediatrix y Benefactora dentro del orden de la gracia4.

