El Imperio romano bajo la tetrarquía
Diocleciano llegó al poder en 284, después de varias décadas de crisis política, conflictos militares y dificultades económicas. Para estabilizar el Imperio creó la tetrarquía, un sistema de gobierno compartido entre dos emperadores principales -los Augustos- y dos subordinados -los Césares-.
Diocleciano gobernó principalmente las provincias orientales desde Nicomedia; Maximiano recibió la responsabilidad de Italia y África; Galerio quedó destinado en la región del Danubio; y Constancio Cloro administró la Galia, Hispania y Britania. Aunque el poder se repartía territorialmente, Diocleciano conservaba una autoridad superior dentro del sistema.1,3
La tetrarquía reforzó la imagen sagrada del emperador. La autoridad imperial empezó a presentarse con un ceremonial de inspiración oriental y con una concepción religiosa del poder político. El emperador no aparecía solo como administrador del Estado, sino también como garante de la paz entre los hombres y los dioses. La negativa cristiana a rendir culto a las divinidades tradicionales podía interpretarse, por tanto, como una deslealtad religiosa y política.3
La situación de los cristianos antes de la persecución
Durante buena parte del reinado de Diocleciano, las comunidades cristianas disfrutaron de una tranquilidad considerable. El historiador Eusebio de Cesarea describe un periodo de crecimiento, libertad y prosperidad para la Iglesia. Las comunidades construyeron edificios de culto más amplios, aumentó el número de conversiones y algunos cristianos ocuparon cargos importantes dentro de la administración imperial.1
La persecución no constituyó, por tanto, una política constante desde el inicio del reinado. La legislación represiva surgió después de un cambio en la política imperial y de la presión ejercida por Galerio, que defendía una restauración más estricta de la religión romana tradicional. La hostilidad hacia los cristianos también afectó antes a determinados miembros del ejército, obligados a demostrar su lealtad mediante sacrificios a los dioses imperiales.1,4



