El imperio antes de Marco Aurelio
Tras la muerte de Antonino Pío, la política oficial hacia los cristianos se basaba en el famoso rescripto de Trajano a Plinio, que prohibía la búsqueda activa de los fieles y exigía pruebas contundentes para condenarlos1. Este enfoque había permitido una relativa tranquilidad, aunque no eliminaba por completo los prejuicios populares.
El ascenso de Marco Aurelio
Marco Aurelio accedió al trono en 161 y, además de ser un filósofo estoico, se vio envuelto en una serie de crisis militares y sociales. La presión de las élites locales y de la población, que culpaba a los cristianos de los desastres naturales y de la desestabilidad del imperio, influyó en la adopción de medidas más severas contra la nueva fe1.

