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La persecución de Maximino

La persecución de Maximino (en sentido estricto, la política represiva de Cayo Valerio Daza Máximo-conocido como Maximino Daya- en el Imperio romano oriental) forma parte del último gran ciclo de hostilidad estatal contra los cristianos bajo la Tetrarquía. La historiografía eclesiástica conecta este periodo con el empuje decisivo de la propaganda pagana, la presión sobre las autoridades cristianas y el martirio en las provincias orientales, con un lugar señalado para Palestina. El episodio se entiende mejor al distinguir con precisión el giro de Galerio hacia la tolerancia (312? no: 311) del mantenimiento, e incluso intensificación, de la persecución por parte de Maximino Daya hasta su colapso político en 313.

The Christian Martyrs Last Prayer
Ver información de la imagenWilliam T. Walters encargó esta pintura en 1863, pero el artista no la entregó hasta veinte años después. En una carta a Walters, Gérôme identificó el escenario como el hipódromo de la antigua Roma, el Circus Maximus. Señaló detalles como los postes de meta y las huellas de los carruajes en la tierra. Sin embargo, la disposición de los asientos se asemeja más a la del Coliseo, el anfiteatro de Roma, donde se celebraban combates de gladiadores y otros espectáculos. De manera similar, la colina al fondo, coronada por una estatua colosal y un templo, se parece más a la Acrópolis ateniense que a la colina Palatina de Roma. El artista también comentó la fortaleza religiosa de las víctimas que estaban a punto de sufrir el martirio, ya sea por ser devoradas por las bestias salvajes o por ser cubiertas de brea y prendidas en fuego, lo cual tampoco llegó a ocurrir en el Circus Maximus. En este caso, Gérôme, cuyas pinturas suelen admirarse por su sentido de la realidad, ha subordinado la precisión histórica al drama. W. M. Brady & Co, Nueva York, en «Drawings and Oil Sketches 1700-1900», del 27 de enero de 2009 al 12 de febrero de 2009, n.o 21, ofrece «Study for the 'Death of Caesar'», una obra al óleo sobre lienzo con dibujo a lápiz y tinta, con una altura de 19,5 cm (7,6 in); anchura de 33 cm (12,9 in) dimensiones QS:P2048,19.5U174728 dimensiones QS:P2049,33U174728, que perteneció anteriormente a Maurice Aiccardi, París. Este boceto puede ser el que Théophile Gautier aludió durante una visita al estudio del artista en 1858 (G. Ackerman, Jean-Leon Gerome: Monographie révisée 2000, pp. 240-241)., c. 1863. Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreLa persecución de Maximino
CategoríaEvento
DescripciónTetrarquía del siglo IV, crisis política tras la abdicación de Diocleciano
ReferenciasEdicto de tolerancia de Galerio (311), escritos de Lactancio, Historia de la Iglesia de Eusebio
ConsecuenciasCaída militar de Maximino, suicidio en 313 y posteriores políticas más favorables a los cristianos bajo Licinio
Contexto PolíticoCompetencia entre co-emperadores, colapso político de Maximino en 313
Contexto ReligiosoPersecución anticristiana frente al edicto de tolerancia de Galerio (311)
Duraciónaprox. 3 años
Fecha de Fin313
Fecha de Inicioaprox. 307
Importancia HistóricaÚltimo endurecimiento de la hostilidad estatal contra los cristianos antes del Edicto de Milán; intensificación de la persecución en Palestina
Personas RelacionadasMaximino Daya, Galerio, Licinio, Constantino, Lactancio, Eusebio de Cesarea
TipoPersecución, Persecución religiosa, IV
UbicaciónOriente del Imperio romano (Palestina, Siria, Egipto, Nicomedia, Bizancio, Heraclea, Adrianópolis)

Tabla de contenido

Identificación histórica y prosopografía

La persecución atribuida a Maximino Daya corresponde a un emperador distinto de otros homónimos del mundo romano. La tradición lo identifica como Cayo Valerio Daza Máximo, Caesar en Siria y Egipto bajo Galerio (desde 305) y posteriormente Augusto (307), con jurisdicción sobre amplias zonas del Oriente.1

Conviene evitar confusiones frecuentes en divulgación histórica:

  • Maximino Daya: gobernador-emperador del Oriente a comienzos del siglo IV, protagonista de la persecución cristiana en sus provincias.1
  • Galerio (Valerius Maximianus Galerius): emperador que impulsó edictos anticristianos y, al final de su vida, emitió un edicto de tolerancia en 311 que afectó al marco general de la persecución.2
  • Otros personajes con nombres parecidos (por ejemplo, emperadores del siglo III) pertenecen a cronologías distintas y no encajan en el ciclo de la persecución cristiana de la Tetrarquía.3

Esta precisión prosopográfica resulta decisiva para ordenar hechos, jurisdicciones y mártires sin mezclar generaciones.

Marco político y religioso: la Tetrarquía en crisis

La persecución de los cristianos se inscribe en el esfuerzo por afirmar la unidad religiosa y política del Imperio. Bajo la administración tetrárquica, Galerio recibió del sistema de gobierno la parte oriental y se le atribuye la confección y la activación de los edictos anticristianos emitidos tras 303: destrucción de iglesias, abolición de la Escritura, confiscación de cementerios y degradación de los cristianos. Además, la aplicación resultó especialmente severa en el Oriente, donde el control político de Galerio era más directo.2

Cuando Diocleciano abdicó (mayo de 305), el entramado de poder siguió frágil y competitivo. En ese contexto, el Oriente quedó sujeto a reacomodos dinásticos y a una competencia constante entre emperadores y coemperadores. Este clima explica por qué la represión religiosa no siguió una línea recta: cambió de intensidad, de centro territorial y de justificación según la estabilidad política.2

Galerio y el giro de la tolerancia: edicto de 311

Para entender la especificidad de Maximino, conviene situar el precedente inmediato. Galerio, tras años de hostilidad estatal, terminó autorizando que los cristianos practicaran su religión sin trabas. La Enciclopedia Católica precisa la fecha: 30 de abril de 311, cuando Galerio emitió un edicto que permitía el ejercicio de la religión cristiana «sin impedimento».2

La narración de Lactancio ofrece un dato calendárico concordante y ancla el edicto en Nicomedia: sitúa la promulgación «en el día precedente a los idus de mayo» (expresado con la fórmula romana kalends), con referencia al consulado y al segundo año de reinado de Maximino Daya como titular; después de la publicación, las puertas de prisión se abrieron y algunos confesores salieron de la cárcel tras seis años.4

Lactancio también enmarca el final de Galerio de modo muy expresivo: Galerio no alcanzó el perdón divino al emitir el edicto y murió pocos días después, consumido por una enfermedad terrible; además, confió a su esposa e hijo a Licinio.4

Distinción esencial para el tema: tolerancia de Galerio, no «clemencia» de Maximino

El cambio de Galerio en 311 no supuso, por sí mismo, una pacificación uniforme. La política de Maximino Daya se movió con lógicas propias: su autoridad en Oriente, su visión religiosa y su competencia política con otros emperadores explican que la persecución continuara pese al marco de tolerancia introducido en el nivel superior de la administración tetrárquica.1

Maximino Daya: continuidad e intensificación de la persecución

La Enciclopedia Católica presenta a Maximino como un idolatra fanático y un tirano, que mantuvo y reactivó la persecución con especial severidad incluso allí donde Galerio ya había cesado. La obra añade un matiz clave: Maximino no se limitó a perseguir; intentó organizar el paganismo con estructuras que imitaban las de la Iglesia cristiana, elevando a sacerdotes paganos y magos a rangos equivalentes a los de los gobernadores provinciales.1

Persecución como política de poder

Lactancio describe además el estilo operativo del gobierno de Maximino Daya: tras cartas recibidas desde Constantino que lo frenaron temporalmente, Maximino continuó castigando a cristianos dentro de su alcance y recurrió a sacrificios diarios en el palacio. También ordenó prácticas rituales en torno a la alimentación, de modo que la comida pasara por el rito pagano antes de servirse; y vincula estas medidas a la producción de impureza cultual en los invitados.5

En el mismo pasaje, Lactancio conecta persecución, disciplina social y control económico: Maximino cerró graneros, selló almacenes, adelantó cobros fiscales y provocó hambruna por el deterioro de la producción; ese conjunto creó un entorno donde la presión moral y material acompañó la represión religiosa.5

Distinción entre edictos: Galerio (311) y la política de Maximino Daya

La cuestión central del artículo exige una distinción clara: no basta afirmar que «hubo tolerancia» o «hubo persecución». El Imperio romano generó dos dinámicas distintas.

El edicto de tolerancia de Galerio (311)

  • Autorizó que los cristianos practicaran su religión sin impedimento en el marco de la decisión de Galerio.2,4
  • Lactancio lo vincula a la liberación de confesores de prisión en Nicomedia.4

La política de Maximino Daya: tolerancia de forma limitada, pero persecución mantenida en la práctica

En contraste, Maximino Daya:

  • Continuó la persecución con especial severidad aun tras el cese promovido por Galerio en el conjunto oriental.1
  • Impulsó una alternativa cultual estructurada, creando jerarquías paganas y reforzando el aparato ritual estatal.1
  • Incluso al promulgar el edicto de tolerancia que asociamos al acuerdo de Milán en 312, lo hizo con lectura política: la Enciclopedia Católica explica que Maximino lo promulgó porque comprendió que el texto iba contra su línea política anticristiana.1

Este último punto evita un error común: la historiografía católica clásica no convierte el gesto de promulgación en prueba de una conversión del soberano; lo interpreta como maniobra dentro de un tablero militar y diplomático.

Cronología y alcance territorial de la persecución

Duración y periodicidad según Eusebio

Eusebio de Cesarea presenta un cuadro de persecución asociado al reinado de Maximino en el que la persecución tuvo un desarrollo intenso y una duración relativamente corta: afirma que la persecución, en el marco que describe, duró apenas tres años. Además, conecta ese periodo con la producción de Orígenes (Sobre el martirio) y la dedicación del escrito a Ambrosio y Protócteto, presbítero de Cesarea, vinculando ambos a dificultades durante el conflicto.6

Esta referencia no contradice por completo la existencia de un ciclo más amplio anterior, sino que subraya el momento de máxima presión asociada a la acción política de Maximino en su espacio de poder.

Palestina como foco martirial: el ciclo de ocho años

Para la cronología de los mártires de Palestina, Eusebio ofrece un marco cronológico explícito en su Apéndice sobre los mártires de Palestina. El texto afirma que los martirios se cumplieron en Palestina durante ocho años completos, y que la persecución creció a medida que los gobernantes intensificaron sus ataques. Eusebio señala una progresión: la dinámica inicia con la demolición de las iglesias y aumenta con el paso del tiempo y con la sucesión de autoridades enfrentadas al cristianismo.7

El mismo pasaje sitúa el fenómeno dentro de un horizonte geográfico que incluye provincias del este, desde zonas vinculadas a la región de Libia y Egipto, pasando por Siria, y extendiéndose «por todas las provincias» hasta el área de Iliria.7

Integración de Maximino Daya en el ciclo palestino

La precisión cronológica exige que Maximino Daya se coloque dentro de ese marco de ocho años sin absorber el conjunto del ciclo en su sola persona. El esquema más coherente con el conjunto de datos es:

  • El ciclo de Palestina abarca ocho años, y comienza con la demolición de iglesias y el endurecimiento del sistema represivo.7
  • Maximino Daya representa la fase en la que la presión en el Oriente bajo su jurisdicción se mantiene con particular insistencia, incluso cuando el modelo de Galerio cambia hacia la tolerancia en 311.1

Con esta lectura, la cronología de los mártires de Palestina permanece ligada al ciclo eclesiástico descrito por Eusebio, y Maximino queda como actor determinante en una etapa del desarrollo general.

Modalidades de la persecución

Ejecución selectiva de autoridades de la Iglesia

Eusebio atribuye una orden inicial al emperador Maximino que castiga la jerarquía eclesial: el emperador ordenó que «solo» los responsables de las iglesias fueran ejecutados, al considerarlos responsables de la enseñanza evangélica.6

Esta estrategia apunta a una persecución con objetivo institucional: debilitar el liderazgo cristiano para frenar la transmisión doctrinal y la vida litúrgica.

Sacrificios forzados, ritualización y control cotidiano

Lactancio describe cómo la administración de Maximino intenta convertir prácticas de vida diaria en instrumentos de propaganda pagana: Maximino sacrifica cada día en el palacio y reordena la preparación de alimentos para que incluyan anticipadamente el rito sacrificial. El resultado produce impureza ritual en los participantes y refuerza una pedagogía de la religión estatal.5

Hostigamiento material y presión económica

El mismo relato vincula medidas administrativas -cierre de graneros, sellado de almacenes y adelantamiento de impuestos- a la generación de hambruna y al encarecimiento de productos, ampliando el control social y elevando el coste de pertenecer o apoyar a comunidades cristianas.5

Relaciones políticas y desenlace: la guerra y el colapso de Maximino

La persecución no termina solo por decisiones internas «religiosas», sino por el reordenamiento del poder.

Cuando Maximino percibe el aumento de la relevancia política de Licinio y lo interpreta como una amenaza, Lactancio describe tensiones y maniobras diplomáticas: Maximino envía embajadores a Roma para buscar una alianza amistosa con Majencio, mientras la corte de Roma y las imágenes públicas consolidan alianzas en el espacio político.8

La derrota militar de Maximino y el giro posterior explican su retirada de la persecución en la práctica. La Enciclopedia Católica cuenta que Maximino avanzó hacia Bizancio y la capturó junto con Heraclea, pero cayó derrotado cerca de Adrianópolis el 30 de abril de 313; después huyó y trató de reorganizar su ejército, y Licinio reaccionó con medidas que llevaron a Maximino a retirarse a zonas de difícil acceso. En el tramo final, Maximino intentó atraer a los cristianos con un edicto de tolerancia, aunque la situación militar resultaba insostenible; Lactancio lo recoge en el marco de la caída política, mientras la enciclopedia precisa que Maximino acabó recurriendo al suicidio (veneno) en 313.1

Posteriormente, Licinio canceló decretos de la dinastía de Maximino y publicó normas más favorables para los cristianos en el Oriente.1

Interpretación eclesial y memoria: por qué esta persecución importa

La persecución de Maximino Daya dejó huella por tres motivos históricos y teológicos en la memoria cristiana:

  1. Persistencia tras el giro de 311, que contrasta el edicto de tolerancia de Galerio con la continuidad de la violencia en el Oriente bajo Maximino.2,1
  2. Radicalidad de la política de culto, con intentos de organizar el paganismo como respuesta institucional a la Iglesia cristiana y con ritualización de la vida cotidiana.1,5
  3. Conexión con el martirio palestino, descrito por Eusebio como un ciclo de ocho años con crecimiento progresivo desde la demolición de iglesias hasta el aumento de conflictos.7

Esta combinación explica por qué la persecución bajo Maximino se estudia como un caso de «último endurecimiento» dentro de la fase final de hostilidad estatal organizada contra el cristianismo en el marco de la Tetrarquía.

Conclusión

La persecución de Maximino Daya constituye una etapa decisiva del conflicto entre el cristianismo y el paganismo oficial romano en el Oriente a comienzos del siglo IV. Su singularidad reside en la continuidad represiva aun después del edicto de tolerancia de Galerio en 311, en el intento de estructurar el culto pagano frente a la Iglesia y en el impacto en regiones clave como Palestina, donde el martirio se encuadra en un ciclo de ocho años con creciente intensidad. Al final, la caída militar y la recomposición del poder bajo Licinio abren el camino a un nuevo marco jurídico más favorable para los cristianos en el Oriente.1,7

Citas y referencias

  1. Cayo Valerio Daja Maximino. Enciclopedia Católica, Caius Valerius Daja Maximinus (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Valerius Maximianus Galerius. Enciclopedia Católica, Valerius Maximianus Galerius (1913). 2 3 4 5 6
  3. Cayo Julio Verus Maximino Traco. Enciclopedia Católica, Caius Julius Verus Maximinus Thrax (1913).
  4. Capítulo 35, Lucio Cae Cilio Firmiano (Lactancio). Sobre la manera en que murieron los persiguidores, Capítulo 35. 2 3 4
  5. Capítulo 37, Lucio Cae Cilio Firmiano (Lactancio). Sobre la manera en que murieron los persiguidores, Capítulo 37. 2 3 4 5
  6. La persecución bajo Maximino, Eusebio de Cesarea. Historia de la Iglesia (Eusebio de Cesarea), Libro VI. Capítulo 28. 1 (325). 2
  7. Apéndice: «Los mártires de Palestina», Eusebio de Cesarea. Historia de la Iglesia (Eusebio de Cesarea), Libro VIII. Apéndice. Capítulo 13. 11 (325). 2 3 4 5
  8. Capítulo 43, Lucio Cae Cilio Firmiano (Lactancio). Sobre la manera en que murieron los persiguidores, Capítulo 43.
Modificado el 27 de julio de 2026 • FideScore™ 8.96Citar este artículo

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