El Imperio bajo Trajano
Trajano accedió al trono tras la muerte de Nerva y destacó por sus campañas militares y la expansión territorial del Imperio. La religión oficial seguía siendo el culto a los dioses romanos y al emperador, mientras que el cristianismo, aún minoría dispersa, se practicaba en casas y se distinguía por su rechazo a los sacrificios y a la adiáfesis del culto imperial1.
Situación de los cristianos
Los cristianos no estaban sujetos a una legislación especial; su única «infracción» era la negativa a participar en los ritos públicos. Esta postura los hacía vulnerables a acusaciones de subversión y a la hostilidad popular, que a menudo se traducía en denuncias ante las autoridades locales2.

