La liturgia antes del Concilio
Hasta el siglo XX, la Misa se celebraba según el Rito Tridentino, con el latín como lengua exclusiva y una estructura rígida que limitaba la participación activa de los fieles.
El Concilio Vaticano II
El Concilio, mediante la constitución Sacrosanctum Concilium, buscó «renovar y avanzar» la liturgia, subrayando que «la participación plena, consciente y activa del pueblo de Dios es su derecho por razón de su bautismo»1. El documento estableció cuatro ejes esenciales: sacralidad, comunión, comprensión y participación.
