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Las cinco vías de Santo Tomás

Las cinco vías de Santo Tomás de Aquino constituyen cinco argumentos filosófico-teológicos mediante los cuales el Doctor Angélico muestra que la existencia de Dios puede conocerse racionalmente a partir de las realidades del mundo sensible. Tomás no pretende describir exhaustivamente la esencia divina, sino conducir la inteligencia desde los efectos creados hasta la afirmación de una causa primera, fundamento del movimiento, de la causalidad, de la contingencia, de los grados de perfección y del orden del universo.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreLas cinco vías de Santo Tomás
CategoríaTérmino
DescripciónArgumentos de Tomás de Aquinas basados en movimiento, causa eficiente, contingencia, graduación y teleología. Conjunto de cinco argumentos a posteriori que demuestran la existencia de Dios mediante la razón natural
ReferenciasSumma Theologiae, Summa Contra Gentiles
Contexto HistóricoEscolástica medieval, siglo XIII
ImportanciaFundamento central de la apologética católica y del argumento cosmológico.
InfluenciaUtilizada por la Iglesia, teólogos como Edward Feser y papas como Pío XI en la defensa de la fe racional.
Personas relacionadasSanto Tomás de Aquinas
TemaArgumento cosmológico, principio de razón suficiente, aristotelismo
TipoTérmino teológico

Tabla de contenido

Contexto y finalidad

Las cinco vías aparecen en la Suma de teología, primera parte, cuestión 2, artículo 3, dentro del tratado sobre la existencia de Dios. Tomás presenta allí la cuestión después de haber tratado dos problemas previos: si la existencia de Dios resulta evidente para el ser humano y si puede demostrarse.

Para Tomás, Dios existe de manera evidente en sí mismo, porque en Dios esencia y existencia coinciden. Sin embargo, esta evidencia no resulta inmediata para el entendimiento humano, que no contempla directamente la esencia divina. El ser humano comienza su conocimiento a partir de las realidades sensibles y llega a Dios mediante el razonamiento.1

La demostración tomista de la existencia de Dios adopta, por tanto, la forma de una demostración a posteriori. Una demostración a priori parte de una causa considerada anterior en sí misma; una demostración a posteriori parte de un efecto conocido por nosotros y asciende hacia su causa. Como los efectos creados resultan más accesibles al conocimiento humano que Dios, Tomás parte del mundo para llegar a su fundamento.2

La cuestión no consiste en explicar científicamente el origen temporal del universo ni en descubrir una causa física situada al comienzo de una serie cronológica. Las vías buscan mostrar que las realidades creadas dependen actualmente de un fundamento primero que no recibe de otro el ser, la actualidad, la causalidad, la perfección o el orden que posee.

La estructura general de las cinco vías

Las cinco vías comparten una estructura fundamental:

  1. Punto de partida empírico: Tomás parte de un hecho accesible a la experiencia.
  2. Análisis metafísico: interpreta ese hecho mediante nociones como potencia, acto, causa, contingencia, perfección u orden.
  3. Rechazo de una regresión infinita en sentido pertinente: muestra que una serie de dependencias esenciales no puede prolongarse indefinidamente.
  4. Conclusión: afirma la existencia de una realidad primera, que identifica con Dios.

Las vías no constituyen cinco dioses ni cinco pruebas completamente independientes en todos sus detalles. Cada una contempla un aspecto diferente de la dependencia de las criaturas respecto de Dios. La primera parte del movimiento; la segunda, de la causalidad eficiente; la tercera, de la contingencia; la cuarta, de los grados de perfección; y la quinta, del orden y la finalidad presentes en la naturaleza.

Las series causales accidentales y esenciales

La distinción entre series causales accidentales y series causales esenciales resulta decisiva para comprender las vías, especialmente la primera, la segunda y la tercera.

Series causales accidentales

Una serie causal accidental está formada por causas que se suceden en el tiempo, pero en la que cada miembro no necesita recibir aquí y ahora su poder causal de todos los anteriores. Un ejemplo clásico es la sucesión de generaciones humanas: un padre engendra un hijo, el hijo puede engendrar a su vez otro hijo y así sucesivamente. La actividad generativa de un antepasado deja de actuar cuando desaparece, mientras el descendiente puede continuar la serie con sus propias capacidades.

Otro ejemplo aparece en una casa construida mediante muchas herramientas utilizadas sucesivamente. El carpintero puede emplear una sierra, sustituirla después por otra y utilizar finalmente un instrumento diferente. El hecho de que hayan existido muchas sierras no constituye una cadena de dependencia actual entre todas ellas. Cada herramienta cumple su función en un momento determinado, pero la herramienta posterior no recibe su poder de la anterior. Tomás considera accidental esta multiplicidad respecto del efecto final.3

Tomás admite que una serie accidental podría, desde el punto de vista filosófico, prolongarse indefinidamente sin que ello destruya necesariamente la causalidad del efecto presente. En su comentario a las Sentencias, explica que una sucesión infinita de causas subordinadas accidentalmente no resulta imposible por el mismo motivo que una serie infinita de causas esenciales.4

Series causales esenciales

Una serie causal esencial está formada por causas ordenadas de tal modo que cada miembro depende actualmente de otro para ejercer su causalidad. El ejemplo tradicional de Tomás describe una cadena en la que el alma mueve el calor natural, el calor mueve los nervios y los músculos, estos mueven la mano, la mano mueve un bastón y el bastón mueve una piedra. Cada causa intermedia actúa en virtud de una causalidad recibida de un miembro anterior.3

En una serie de este tipo, los miembros intermedios no poseen de manera independiente el poder causal que ejercen. Actúan como instrumentos de una causa superior. Si no existiera una causa primera que comunicase la causalidad, tampoco podrían actuar las causas posteriores.

La comparación del bastón y la mano expresa esta idea: el bastón mueve la piedra, pero solo porque recibe el movimiento de la mano. Si se eliminase toda causa primera en el orden actual de la causalidad, no quedaría ninguna causa instrumental capaz de producir el efecto. Tomás aplica esta estructura a la primera vía.5

Por qué Tomás rechaza la regresión infinita esencial

Tomás no rechaza toda forma de infinitud ni sostiene que cada serie temporal deba poseer un primer miembro cronológico. En las Cuestiones disputadas sobre la verdad, distingue entre un infinito potencial, formado por una sucesión siempre prolongable, y un infinito actual, concebido como una totalidad infinita existente simultáneamente. También distingue entre una multitud esencialmente ordenada y una multitud accidental.3

La regresión infinita resulta imposible en una serie esencial porque una dependencia actual no puede descansar sobre una totalidad de causas que carezca de fundamento. Si cada causa recibe su poder de otra y ninguna posee ese poder por sí misma, la serie entera queda privada de una causa que explique la causalidad efectiva de los miembros subordinados.

La cuestión no consiste en contar un número indefinido de causas, sino en preguntar de dónde procede aquí y ahora la capacidad causal de la serie. Una cadena infinita de causas instrumentales no produciría el efecto si careciese de una causa principal. Tomás compara esta situación con una herramienta que actuase sin artesano: la sierra y el hacha pueden trabajar como instrumentos, pero no realizan su operación sin el carpintero.6

La primera vía: desde el movimiento

El concepto de movimiento

La primera vía parte de un dato de experiencia: en el mundo hay cosas que cambian. Tomás utiliza el término movimiento en un sentido filosófico amplio. No designa únicamente el desplazamiento local de un cuerpo, sino cualquier paso de la potencia al acto: el calentamiento de algo frío, el crecimiento de un ser vivo, la adquisición de una cualidad o la transformación de una realidad.

Para Tomás, el movimiento consiste en la actualización de una potencia. Algo que puede llegar a ser caliente todavía no es caliente en acto; necesita que algo ya caliente actualice esa capacidad. El fuego, por ejemplo, calienta la madera porque posee actualmente el calor que la madera posee solo potencialmente.5

El razonamiento

El argumento puede resumirse así:

  • En el mundo encontramos realidades en movimiento.
  • Todo lo que pasa de la potencia al acto recibe esa actualización de algo que ya está en acto.
  • Nada puede ser, bajo el mismo aspecto y al mismo tiempo, pura potencia y acto respecto de una misma perfección.
  • Por tanto, nada puede actualizarse a sí mismo en el mismo sentido.
  • Si una causa que mueve también es movida, necesita otra causa que la actualice.
  • Una serie esencialmente ordenada de causas motrices no puede prolongarse hasta el infinito.
  • Por consiguiente, existe un primer motor inmóvil, al que todos llaman Dios.5

El primer motor no necesita recibir de otro la actualización que comunica. Si recibiese el movimiento de una causa anterior, ya no sería primero. La expresión inmóvil no significa inerte o incapaz de actuar, sino no actualizado por otro: posee en sí mismo la actualidad primera que comunica a las realidades móviles.

Alcance de la primera vía

La primera vía no afirma que todo acontecimiento tenga que comenzar temporalmente con un suceso anterior. Afirma que todo lo que pasa de la potencia al acto necesita una causa actualmente actual. La conclusión apunta al fundamento metafísico del cambio, no necesariamente al primer instante de la historia cósmica.

Por eso, incluso si alguien defendiera un universo sin comienzo temporal, todavía tendría que explicar por qué las realidades cambiantes poseen actualidad en lugar de permanecer en potencia. La pregunta tomista se refiere a la dependencia ontológica del movimiento, no solo a la sucesión de acontecimientos.

La segunda vía: desde la causalidad eficiente

La causalidad eficiente

La segunda vía parte del orden de las causas eficientes. Una causa eficiente es aquello que produce un efecto: el escultor produce la estatua, el fuego produce el calentamiento y el constructor produce la casa.

Tomás observa que las cosas del mundo no poseen en sí mismas la explicación completa de su causalidad. Muchas reciben de otras la capacidad de producir efectos. La causa eficiente no puede ser anterior a sí misma, porque tendría que existir antes de existir, lo cual resulta contradictorio.

El razonamiento

La segunda vía presenta esta secuencia:

  • Encontramos en el mundo un orden de causas eficientes.
  • Ninguna cosa puede ser causa eficiente de sí misma.
  • Si una causa eficiente dependiese de otra, recibiría de ella su capacidad causal.
  • Una regresión infinita en una serie esencial de causas no explicaría la existencia de la causalidad efectiva.
  • Por tanto, debe existir una causa eficiente primera.
  • Esta causa primera recibe el nombre de Dios.7

La segunda vía se relaciona con la primera, pero no resulta idéntica. La primera analiza el paso de potencia a acto; la segunda analiza el orden de las causas que producen efectos. Una misma realidad puede aparecer bajo ambos aspectos, aunque cada vía formula una pregunta metafísica diferente.

Causa primera y causas segundas

La afirmación de una causa primera no elimina la acción de las causas creadas. Tomás sostiene que Dios produce el ser de las criaturas y, al mismo tiempo, actúa mediante causas segundas. Las plantas, los animales y los procesos naturales pueden producir efectos reales, aunque su poder causal dependa en último término del primer principio.8

La causalidad divina y la causalidad creada no compiten como dos causas del mismo nivel. Dios causa el ser y la capacidad operativa de las criaturas; las criaturas producen efectos verdaderos dentro del orden propio de la naturaleza. La doctrina de la causa primera fundamenta la causalidad de las causas segundas en lugar de sustituirla.

La tercera vía: desde la contingencia

Seres contingentes y ser necesario

La tercera vía parte de la distinción entre contingente y necesario.

Un ser contingente puede existir, pero también puede dejar de existir. Los seres vivos nacen y mueren; los objetos aparecen y desaparecen; las estructuras naturales pueden corromperse. Ninguno de estos seres posee en sí mismo la razón última de su existencia.

Un ser necesario, en cambio, no puede dejar de existir. Tomás distingue entre las realidades necesarias por una causa externa y aquella realidad que posee en sí misma la razón de su necesidad.

El razonamiento

El argumento sigue estos pasos:

  • En la naturaleza encontramos seres que nacen y perecen.
  • Aquello que puede no existir no posee en sí mismo una existencia necesaria.
  • Si todas las cosas fueran contingentes, habría podido existir un momento en el que nada existiese.
  • Si alguna vez nada hubiera existido, nada existiría ahora, porque de la nada no procede nada sin una causa.
  • Por tanto, no todas las realidades pueden ser contingentes.
  • Debe existir un ser necesario.
  • Si ese ser recibiese su necesidad de otro, dependería de una causa superior.
  • La serie de seres necesarios causados no puede prolongarse indefinidamente.
  • Luego existe un ser necesario por sí mismo, causa de la necesidad de los demás: Dios.

La formulación tomista distingue entre aquello que puede ser y no ser, y aquello que no puede no ser. La existencia de los seres contingentes exige una explicación que no pertenezca al mismo nivel de contingencia.

La relación con la creación

La tercera vía no equivale simplemente a afirmar que el universo comenzó temporalmente. Su argumento se centra en la dependencia de los seres contingentes respecto de una realidad necesaria. El comienzo temporal del mundo y la dependencia metafísica del mundo no son la misma cuestión.

Tomás considera que la razón filosófica puede mostrar que el mundo depende de Dios como causa, pero no puede demostrar por sí sola que el mundo haya comenzado en el tiempo. La creación significa dependencia total del ser respecto de Dios, no únicamente comienzo cronológico.

La cuarta vía: desde los grados de perfección

El sentido de «más» y «menos»

La cuarta vía parte de los grados que encontramos en las cosas: unas son más buenas, verdaderas, nobles o perfectas que otras. Tomás no entiende estos grados como simples preferencias subjetivas. Los interpreta como participaciones limitadas de perfecciones que pueden realizarse de manera más plena.

Decimos que una persona es más sabia que otra porque ambas participan de la sabiduría, aunque de manera desigual. Del mismo modo, hablamos de cosas más buenas o más verdaderas porque reconocemos una referencia objetiva común.

El razonamiento

La cuarta vía puede formularse así:

  • En las cosas encontramos grados de bondad, verdad, nobleza y otras perfecciones.
  • Los grados se reconocen en relación con un máximo.
  • Lo máximo en un género actúa como causa de aquello que pertenece a ese género.
  • Por tanto, existe una realidad que posee la plenitud de la bondad, la verdad y la perfección.
  • Esa realidad es causa de las perfecciones presentes en las criaturas.
  • A esa realidad la llamamos Dios.9

Tomás concibe las criaturas como realidades que participan de perfecciones. Ninguna criatura es la bondad misma, la verdad misma o el ser mismo; cada una posee esas perfecciones de manera limitada y recibida.

Participación y fuente de la perfección

La cuarta vía no funciona como una comparación puramente cuantitativa. No afirma que, después de ordenar todos los seres de menor a mayor, encontremos necesariamente el más alto dentro de la misma serie. La estructura del argumento es metafísica: las perfecciones limitadas requieren una fuente que las posea de modo originario y no recibido.

Tomás sostiene que el primer principio, identificado con Dios, es máximamente ser y causa del ser de todas las cosas. Lo que existe en las criaturas de manera participada procede de una causa primera que posee la perfección de manera eminente.7

La quinta vía: desde el orden del mundo

La finalidad natural

La quinta vía parte del orden que muestran los seres naturales. Muchas realidades carentes de conocimiento actúan regularmente de una manera que conduce a resultados determinados. Las plantas crecen, los órganos cumplen funciones concretas y los procesos naturales siguen pautas estables.

Tomás no sostiene que todos los seres naturales posean deliberación o conciencia. Precisamente parte de seres sin conocimiento para preguntar cómo pueden actuar de forma ordenada hacia un fin.

El razonamiento

La quinta vía se desarrolla así:

  • Los seres naturales carentes de conocimiento actúan regularmente de una manera ordenada.
  • Una realidad sin conocimiento no puede dirigirse por sí misma hacia un fin del mismo modo que un ser inteligente.
  • La orientación constante hacia un resultado requiere una ordenación recibida.
  • Por tanto, existe una inteligencia que dirige las realidades naturales hacia sus fines.
  • Esta inteligencia ordenadora es Dios.

Tomás compara los seres naturales con una flecha dirigida por un arquero. La flecha no conoce el blanco, pero alcanza una dirección determinada porque recibe el impulso y la orientación del arquero. La analogía no pretende convertir la naturaleza en una máquina artificial, sino mostrar que el orden final exige un principio inteligente.

Orden, ley natural y providencia

La quinta vía ofrece una base metafísica para comprender la naturaleza como un orden inteligible. No identifica automáticamente cada acontecimiento particular con una intervención extraordinaria de Dios. La providencia divina puede actuar mediante las leyes y capacidades propias de las criaturas.

La ordenación divina no destruye la autonomía relativa de las causas naturales. Dios gobierna el universo mediante causas segundas, de modo que cada criatura actúa conforme a su naturaleza. El orden natural manifiesta una inteligencia primera sin convertir a las criaturas en instrumentos carentes de verdadera actividad.

El «an sit» y el «quid sit»

La existencia antes que la esencia

Una distinción fundamental en la metafísica tomista separa dos preguntas:

  • An sit: si algo es o existe.
  • Quid sit: qué es, cuál es su esencia o definición.

Las cinco vías responden principalmente a la primera pregunta. A partir de los efectos del mundo, muestran que existe un primer motor, una causa eficiente primera, un ser necesario, una perfección suprema y una inteligencia ordenadora. Después de establecer que tal realidad existe, la teología filosófica puede investigar qué atributos le corresponden.

Tomás explica que, al demostrar la existencia de una causa a partir de sus efectos, el efecto ocupa el lugar de la definición en el razonamiento. El conocimiento del efecto permite concluir que existe una causa, aunque no proporcione una comprensión perfecta de la esencia de esa causa.10

Conocimiento verdadero, pero no exhaustivo

Las criaturas no son proporcionadas a Dios de manera exhaustiva, porque Dios es infinito y las criaturas son finitas. Por eso, los efectos permiten demostrar claramente que Dios existe, pero no permiten conocer perfectamente a Dios tal como es en su esencia.10

La razón humana obtiene un conocimiento verdadero de Dios por tres caminos complementarios:

  • Causalidad: reconoce a Dios como causa de las criaturas.
  • Negación: elimina de Dios las limitaciones propias de las criaturas.
  • Eminencia: atribuye a Dios las perfecciones creadas de una manera superior e infinita.

Tomás sostiene que conocemos las realidades inmateriales, y especialmente a Dios, mediante negaciones, causalidad y eminencia. Podemos saber que Dios no es material, limitado o compuesto como las criaturas, y podemos reconocerlo como causa y plenitud de las perfecciones creadas.11

Dios como ser subsistente

Las vías no concluyen simplemente en una entidad muy poderosa dentro del universo. El Dios de Tomás no constituye el primer eslabón de una cadena de seres semejantes, sino el fundamento del ser de todo cuanto existe.

Tomás desarrolla posteriormente que Dios es su propia esencia y que en Él no hay composición de potencia y acto. Dios es acto puro: no recibe el ser, la perfección o la capacidad de actuar de una causa anterior.12

Esta conclusión permite comprender el alcance de las vías. El primer motor, la causa primera, el ser necesario, la perfección suprema y la inteligencia ordenadora no son cinco definiciones separadas de cinco realidades distintas. Constituyen diferentes perspectivas sobre el único Dios, fundamento primero y acto puro.

Relación entre razón y fe

Tomás distingue entre las verdades que la razón puede alcanzar y los misterios que Dios revela sobrenaturalmente. La existencia de Dios pertenece a los llamados preámbulos de la fe: verdades accesibles a la razón natural que preparan la inteligencia para recibir la revelación. Una persona puede aceptar por fe una verdad que, considerada en sí misma, también resulta demostrable racionalmente.10

Las cinco vías no demuestran por sí solas la Trinidad, la Encarnación, la Redención ni la vida sacramental. Esos misterios dependen de la revelación divina y superan la capacidad de la razón natural. La filosofía puede conducir al conocimiento de Dios como principio primero; la fe cristiana revela que ese Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo y que ha salido al encuentro de la humanidad en Jesucristo.

El Compendio de teología presenta este orden: la fe trata de la divinidad de la Trinidad y de la humanidad de Cristo, porque la humanidad de Cristo constituye el camino hacia la divinidad.13

Diferencias entre las cinco vías

Diferencia entre la primera y la segunda vía

La primera vía analiza el cambio como actualización de una potencia. Pregunta quién actualiza aquello que pasa de la potencia al acto.

La segunda vía analiza la producción de efectos mediante causas eficientes. Pregunta quién causa aquello que existe o actúa.

Ambas vías llegan a una causa primera, pero utilizan conceptos distintos: la primera emplea principalmente potencia, acto y movimiento; la segunda, causalidad eficiente y dependencia.

Diferencia entre la segunda y la tercera vía

La segunda vía considera el orden de las causas eficientes. La tercera considera la diferencia entre lo contingente y lo necesario.

Una causa eficiente explica por qué algo comienza a producir un efecto; un ser necesario explica por qué existe una realidad que no posee en sí misma la razón suficiente de su existencia. La tercera vía profundiza, por tanto, en la pregunta por el ser mismo de las criaturas.

Diferencia entre la tercera y la cuarta vía

La tercera vía parte de la limitación existencial de los seres contingentes. La cuarta parte de la limitación de sus perfecciones.

En la tercera, la criatura puede no existir. En la cuarta, la criatura posee bondad, verdad o ser, pero de manera finita y participada. Ambas vías conducen a una realidad primera que no recibe de otro aquello que posee.

Diferencia entre la cuarta y la quinta vía

La cuarta vía se centra en la perfección y en su fuente suprema. La quinta se centra en el orden final y en la inteligencia que dirige los seres hacia sus fines.

La cuarta pregunta por el fundamento de la bondad, la verdad y la nobleza. La quinta pregunta por el fundamento de la regularidad y orientación de los procesos naturales.

Valor filosófico de las cinco vías

Las cinco vías pertenecen a la metafísica, no a las ciencias naturales en sentido moderno. No compiten con la física, la biología o la cosmología porque no intentan formular leyes empíricas ni describir mecanismos mensurables. Su objeto consiste en preguntar por las condiciones últimas que hacen posible la realidad cambiante, causal, contingente, graduada y ordenada.

La ciencia estudia cómo funcionan determinados procesos dentro del universo. Las vías preguntan por qué existe un universo con procesos, leyes, causalidad y orden. Por eso, el término causa no posee exactamente el mismo significado en una ecuación física y en el razonamiento metafísico de Tomás.

Las vías tampoco constituyen argumentos basados únicamente en una laguna del conocimiento científico. No dicen: «La ciencia todavía no explica este fenómeno; por tanto, Dios lo explica». Su razonamiento pregunta por la dependencia estructural de cualquier realidad finita, incluso si conocemos con gran precisión su funcionamiento natural.

Objeciones y aclaraciones

«Todo tiene una causa»

La formulación popular «todo tiene una causa» no expresa con precisión el argumento tomista. Tomás no afirma que Dios tenga una causa anterior, porque Dios no pertenece al conjunto de las realidades causadas. Afirma que todo lo que comienza, cambia o recibe el ser depende de una causa.

La conclusión no introduce arbitrariamente una excepción, sino que distingue entre lo que necesita recibir el ser y aquello que posee el ser de manera no recibida. La causa primera no es un objeto contingente más dentro del universo.

«¿Por qué no puede existir una cadena infinita?»

La respuesta depende del tipo de cadena. Tomás no considera imposible cualquier sucesión infinita accidental. Una sucesión temporal de generaciones o de instrumentos podría, en determinados supuestos, prolongarse indefinidamente.

La imposibilidad afecta a una serie esencialmente ordenada en la que cada causa recibe actualmente su capacidad de actuar de otra. Una cadena infinita de instrumentos sin causa principal no explicaría la acción presente de los instrumentos. Tomás formula esta diferencia de manera expresa al distinguir las causas infinitas por accidente de las causas infinitas esencialmente subordinadas.4

«¿Las vías prueban al Dios cristiano?»

Las vías conducen racionalmente a un primer principio que posee características divinas: inmovilidad, causalidad primera, necesidad, plenitud de perfección e inteligencia ordenadora. La teología filosófica puede desarrollar desde ahí atributos como la simplicidad, la eternidad, la inmutabilidad, la unidad y la perfección.

Sin embargo, las vías no revelan por sí solas todos los contenidos de la fe cristiana. La Trinidad y la Encarnación pertenecen al ámbito de la revelación. La razón muestra que Dios existe; la fe recibe de Dios el conocimiento sobrenatural de su vida íntima y de su acción salvadora.

Importancia en la teología católica

Las cinco vías expresan la convicción católica de que la fe y la razón proceden ambas de Dios y, correctamente entendidas, no pueden contradecirse. La razón puede reconocer en las criaturas signos de su dependencia respecto del Creador. La revelación eleva y perfecciona ese conocimiento, mostrando el designio salvífico de Dios.

Tomás ordena la investigación teológica a partir de Dios, porque todas las realidades pueden considerarse en relación con Él como principio y fin. La teología trata de Dios directamente o de las criaturas en cuanto proceden de Dios y se ordenan a Él.14

Las cinco vías conservan así un doble valor. Desde el punto de vista filosófico, ofrecen un análisis de la dependencia radical de las criaturas. Desde el punto de vista teológico, muestran que la afirmación de la existencia de Dios no contradice la racionalidad y puede constituir un fundamento intelectual para la fe.

Interpretación de conjunto

Las cinco vías pueden contemplarse como cinco preguntas sobre la realidad:

  • Movimiento: ¿qué actualiza lo que cambia?
  • Causalidad: ¿qué causa la actividad y la existencia de los efectos?
  • Contingencia: ¿qué fundamenta a los seres que pueden no existir?
  • Perfección: ¿de dónde proceden las perfecciones limitadas?
  • Orden: ¿qué explica la orientación de la naturaleza hacia fines?

Las respuestas convergen en una única realidad primera. Dios no aparece como una pieza añadida al universo, sino como su fundamento trascendente: aquello de lo que depende el ser de todas las criaturas y que no depende de ninguna otra causa.

Conclusión

Las cinco vías de Santo Tomás constituyen una de las formulaciones más influyentes de la teología filosófica cristiana. Parten de la experiencia del cambio, del orden causal, de la contingencia, de los grados de perfección y de la finalidad natural para alcanzar racionalmente la existencia de Dios.

Su fuerza depende de comprender correctamente la metafísica tomista: la distinción entre potencia y acto, la diferencia entre causas esenciales y accidentales, la dependencia de las criaturas y la imposibilidad de que una serie instrumental infinita carezca de una causa primera. Las vías demuestran principalmente el an sit, es decir, que Dios existe; no proporcionan por sí solas una comprensión exhaustiva del quid sit, es decir, de la esencia divina.

El Dios al que conducen no es un fenómeno físico ni una causa entre otras, sino el primer principio, acto puro, ser necesario y fuente de toda perfección y orden creados.

Citas y referencias

  1. Sed contra & respuesta, Tomás de Aquino. Super Boethium De Trinitate, 1.Q1.A3.resp (1259).
  2. Primera parte - La existencia de Dios - ¿Puede demostrarse que Dios existe? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, I, Q. 2, A. 2, co. (1274).
  3. Sobre el conocimiento de Dios - ¿Puede Dios crear infinitos? , Tomás de Aquino. Disputed Questions on Truth, Q. 2, A. 10, C. (1256). 2 3
  4. Sed contra & respuesta, Tomás de Aquino. Commentary on the Sentences, 2.D1.Q1.A5.resp (1256). 2
  5. Primera parte - La existencia de Dios - ¿Existe Dios? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, I, Q. 2, A. 3, co. (1274). 2 3
  6. La naturaleza divina - Que Dios existe, Tomás de Aquino. Compendio de Teología (Compendium Theologiae), Parte I - Capítulo 3.
  7. Capítulo IX - Sobre el error de quienes postulan que los ángeles no fueron creados y su refutación, Tomás de Aquino. De Angelis seu de Substantiis Separatis (Sobre los ángeles, o sobre sustancias separadas), 49. 2
  8. Capítulo X - La opinión de Avicena sobre el origen de las cosas del primer principio y su refutación, Tomás de Aquino. De Angelis seu de Substantiis Separatis (Sobre los ángeles, o sobre sustancias separadas), 55.
  9. División de la primera parte del texto, Tomás de Aquino. Commentary on Sentences, I.D3.div1 (1252).
  10. Primera parte - La existencia de Dios - ¿Puede demostrarse que Dios existe? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, I, Q. 2, A. 2 (1274). 2 3
  11. Sed contra & respuesta, Tomás de Aquino. Super Boethium De Trinitate, 3.Q6.A3.resp (1259).
  12. La naturaleza divina - Que Dios es su propia esencia, Tomás de Aquino. Compendio de Teología (Compendium Theologiae), Parte I - Capítulo 10.
  13. Orden de los temas concernientes a la fe, Tomás de Aquino. Compendio de Teología (Compendium Theologiae), Parte I - Capítulo 2.
  14. Primera parte - La naturaleza y alcance de la doctrina sagrada - ¿Es Dios el objeto de esta ciencia? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, I, Q. 1, A. 7, co. (1274).
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