Primera vía: el argumento del movimiento
Tomás observa que en el mundo hay cosas en movimiento (cambio de potencialidad a actualidad). Cada movimiento es causado por otro, y no es posible una regresión infinita de motores. Por lo tanto, debe existir un primer motor que pone en movimiento a todos los demás sin ser movido por otro; este motor es Dios,.
«Todo lo que está en movimiento es puesto en movimiento por otro… no puede haber una serie infinita de motores; por consiguiente, debe existir un primer motor que llamamos Dios.»
Segunda vía: la causa eficiente
En la naturaleza se percibe una cadena de causas eficientes. Ningún ser puede ser causa de sí mismo, pues ello implicaría ser anterior a sí mismo. La imposibilidad de una serie infinita de causas lleva a la necesidad de una causa primera no causada, que es Dios,.
Tercera vía: la contingencia y necesidad
Los seres existentes son contingentes: pueden existir o no existir. Si todo fuera contingente, habría llegado un momento en que nada existiría, lo que es imposible porque algo existe ahora. Por ello, debe existir un ser necesario, cuya esencia incluye su existencia, y que es la causa de la existencia de los demás. Este ser necesario es Dios,.
Cuarta vía: la gradación de los seres
Observamos una gradación de cualidades como bondad, verdad y nobleza. Estas gradaciones implican la existencia de un máximo que es la causa de todas esas perfecciones. Ese máximo, que posee la mayor bondad, verdad y nobleza, es Dios,.
Quinta vía: el gobierno del mundo (teleología)
Los objetos sin inteligencia actúan siempre o casi siempre de la misma manera para alcanzar un fin. Esta regularidad no puede ser fruto del azar; requiere la dirección de una inteligencia que orienta a los seres hacia su fin, semejante a un arquero que dirige la flecha. Esa inteligencia es Dios,.