Gary Chapman presenta la vida matrimonial mediante la imagen de las estaciones del año. Cada estación representa una determinada atmósfera afectiva y relacional:
- La primavera expresa el nacimiento, la ilusión y el descubrimiento.
- El verano representa la estabilidad, la fecundidad y el crecimiento.
- El otoño alude a la transición, el cansancio y la necesidad de renovación.
- El invierno simboliza la crisis, el sufrimiento o la distancia.
Estas imágenes no describen etapas rígidas ni necesariamente sucesivas. Un matrimonio puede vivir varias estaciones en distintos ámbitos al mismo tiempo: alegría en la vida familiar, cansancio profesional y dificultad en la comunicación. Además, una pareja puede atravesar un invierno y recuperar posteriormente una primavera mediante la conversión, el diálogo, la ayuda adecuada y la gracia de Dios.
El modelo no pretende clasificar definitivamente a los esposos ni predecir el futuro de una relación. Su utilidad consiste en ofrecer un lenguaje sencillo para reconocer el estado de la convivencia y preguntarse qué necesita la unión matrimonial.
