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Las dos genealogías de Jesús

Las genealogías de Jesús aparecen en los Evangelios según san Mateo y san Lucas. Ambas vinculan a Jesucristo con Abraham, David y la historia de Israel, pero presentan diferencias notables en el orden, los nombres, el número de generaciones y la línea familiar atribuida a san José. La tradición católica ha propuesto diversas formas de armonizarlas, aunque la exégesis contemporánea presta especial atención a la finalidad teológica propia de cada evangelista.

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Ver información de la imagenArmario de los Argentinos, genealogía de Cristo, c. 1450. http://digilander.libero.it/debibliotheca/Arte/angelico/, Fra Angelico, dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreGenealogías de Jesús
CategoríaTérmino
DescripciónListas de antepasados de Jesucristo presentadas en los Evangelios de San Mateo y San Lucas. Conectan a Jesús con Abraham, David y la humanidad (Adán), mostrando su cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento y su filiación universal
Contexto BíblicoMateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38.
Enseñanzas PrincipalesJesús es verdadero hombre, israelita y Mesías davídico; pertenece legalmente a la casa de David a través de José; es hijo de Dios por la acción del Espíritu Santo; su historia abarca desde Abraham hasta la salvación universal.
Importancia EclesialFundamental para la cristología católica, confirma la filiación davídica y la universalidad de Cristo, sustentando la doctrina de la Encarnación y la salvación.
Interpretación TradicionalLa genealogía de Mateo subraya la descendencia legal de Jesús de la casa de David y de Abraham, mientras que la de Lucas enfatiza su vínculo universal con Adán y Dios, ambas expresan la identidad mesiánica y la concepción virginal.
ObservacionesExisten diferencias en dirección, número de generaciones y ancestros de José; la tradición católica ha propuesto armonizaciones como la línea de José versus la de María, adopción, levirato o dos líneas davídicas.
TipoTérmino teológico

Tabla de contenido

Presencia de las genealogías en los Evangelios

San Mateo sitúa la genealogía al comienzo de su Evangelio, antes del relato del nacimiento de Jesús. La presenta como «libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham» y avanza desde Abraham hasta José, esposo de María. El relato culmina con una formulación cuidadosamente diferenciada: «Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo».1,1

San Lucas coloca la genealogía después del bautismo de Jesús. Parte de Jesús y retrocede, a través de sus antepasados, hasta Adán y finalmente hasta Dios. El evangelista introduce la lista afirmando que Jesús tenía unos treinta años y que era hijo de José «según se pensaba», hijo de Helí.2

Las dos genealogías forman parte de la presentación cristológica de los Evangelios. No constituyen simples registros civiles modernos, sino composiciones genealógicas que sitúan a Jesús dentro de la historia de la salvación y expresan quién es Él para Israel y para toda la humanidad.

Genealogía de Jesús según san Mateo

Estructura general

Mateo organiza su genealogía en tres grupos de catorce generaciones:

  • desde Abraham hasta David;
  • desde David hasta la deportación a Babilonia;
  • desde la deportación hasta Cristo.

El propio evangelista ofrece esta división numérica al final de la lista.1

La primera sección comienza con Abraham, Isaac, Jacob y Judá. Después atraviesa la genealogía de la tribu de Judá hasta David. La segunda parte sigue la línea real de David a través de Salomón y de los reyes de Judá, hasta la deportación a Babilonia. La tercera conduce desde Jeconías, después del exilio, hasta José y Jesús.1

La Comisión Pontificia Bíblica interpreta esta estructura como una presentación de Jesucristo en cuanto convergencia de toda la historia de Israel. La división en tres ciclos de catorce generaciones vincula al Mesías con Abraham, David y el destierro babilónico, tres momentos decisivos de la historia bíblica.3

Jesús, hijo de David e hijo de Abraham

Mateo comienza con dos títulos fundamentales: hijo de David e hijo de Abraham. Ambos poseen un significado teológico preciso.

La relación con Abraham presenta a Jesús como cumplimiento de las promesas hechas al patriarca y, mediante él, a Israel. La relación con David afirma su condición mesiánica y real, pues la esperanza de Israel esperaba un descendiente de David que recibiera una realeza estable.

San Agustín observa que la sucesión genealógica de Mateo permite llamar a Cristo «hijo de David» e «hijo de Abraham», aunque Abraham y David hubieran vivido muchos siglos antes de la encarnación. La genealogía expresa la pertenencia histórica del Mesías a la descendencia prometida.4,4

La organización simbólica en grupos de catorce

El número catorce probablemente relaciona la genealogía con el nombre de David mediante un procedimiento numérico propio de la tradición hebrea. Además, la repetición de tres grupos de catorce ofrece una estructura ordenada y fácilmente memorizable.

La estructura no pretende necesariamente registrar todos los eslabones biológicos existentes. La tradición exegética antigua ya reconocía que Mateo había omitido algunos nombres para lograr la organización en múltiplos de siete, número asociado a la plenitud y al cumplimiento. La genealogía de Mateo contiene así una selección teológica de antepasados, no una lista exhaustiva conforme a los criterios de un registro genealógico contemporáneo.5

La omisión de nombres no invalida el propósito del Evangelio. Mateo no pretende demostrar que cada generación aparezca sin interrupción, sino proclamar que Jesús lleva a plenitud la historia de la alianza y de la realeza davídica.

Mujeres incluidas en la genealogía

Mateo menciona de forma explícita a varias mujeres:

  • Tamar;
  • Rajab;
  • Rut;
  • la mujer de Urías, identificada tradicionalmente con Betsabé;
  • María.

Su inclusión resulta significativa porque las genealogías judías solían organizarse principalmente mediante los varones. Mateo introduce además mujeres vinculadas con situaciones extraordinarias, extranjeras o moralmente complejas. Tamar pertenecía a un episodio familiar irregular; Rajab y Rut no eran israelitas de nacimiento; Betsabé aparece en relación con el pecado de David; y María concibe a Jesús por obra del Espíritu Santo.1

Esta composición manifiesta que la historia de la salvación avanza mediante la gracia de Dios, incluso a través de situaciones humanas inesperadas. También anticipa la apertura universal de la salvación y prepara el relato de la concepción virginal de Jesús.

La formulación sobre José y María

Mateo no dice que José engendrara a Jesús. Después de recorrer la línea que lleva hasta José, lo presenta como esposo de María, y atribuye a María el nacimiento de Jesús.1

La precisión resulta esencial para la fe cristiana: Jesús es verdaderamente hijo de María según la carne, pero su concepción no procede de una generación humana ordinaria. El Evangelio mantiene simultáneamente dos afirmaciones: Jesús pertenece jurídicamente a la casa de David por José y nace de María por obra del Espíritu Santo.

La concepción virginal no elimina la importancia de José. En la cultura bíblica, la incorporación legal a una familia poseía auténtico valor social y jurídico. Al recibir a María y poner nombre al niño, José ejerce una función paterna legal que integra a Jesús en la descendencia davídica.

Genealogía de Jesús según san Lucas

Recorrido desde Jesús hasta Dios

Lucas presenta una genealogía ascendente. Empieza en Jesús, pasa por José y Helí, atraviesa la línea de David, continúa por Abraham y alcanza a Adán. La lista termina con Adán, «hijo de Dios».2,2

Este recorrido distingue a Lucas de Mateo:

  • Mateo desciende desde Abraham hasta Jesús.
  • Lucas asciende desde Jesús hasta Adán y Dios.
  • Mateo comienza con Abraham.
  • Lucas retrocede hasta el origen de la humanidad.

La Comisión Pontificia Bíblica considera que Lucas expresa así una perspectiva universalista: Jesús queda relacionado no sólo con Israel, sino con Adán, antepasado de toda la humanidad. La genealogía vincula al «Hijo amado» manifestado en el bautismo con el primer hombre, cuya existencia procede de Dios.3

El significado de «hijo de Dios»

El final de la genealogía lucana, que remonta hasta Adán y Dios, guarda relación con el contexto del bautismo. Antes de la genealogía, la voz divina proclama que Jesús es el Hijo amado. Lucas presenta a Cristo dentro de la historia humana, pero también muestra que su identidad supera cualquier ascendencia terrena.

La lista atraviesa generaciones humanas concretas y termina en Dios. Con ello, Lucas une dos dimensiones inseparables de la fe cristiana:

  • Jesús pertenece verdaderamente a la humanidad;
  • Jesús posee una filiación divina que no procede de la carne.

La genealogía no explica por sí misma el misterio de la filiación eterna del Verbo, pero lo sitúa narrativamente en el marco de la historia humana que culmina en Cristo.

La expresión «según se pensaba»

Lucas escribe que Jesús era hijo de José «según se pensaba». La expresión protege la verdad de la concepción virginal: la gente consideraba a José padre de Jesús, pero el origen de Jesús como Hijo de Dios procede de la acción del Espíritu Santo.2

La Comisión Pontificia Bíblica interpreta esta aclaración a la luz del anuncio de la concepción del Hijo del Altísimo por intervención del Espíritu Santo.3

Lucas, por tanto, no presenta a José como padre biológico de Jesús. Al mismo tiempo, conserva su función dentro de la genealogía, porque la pertenencia familiar, legal y social de Jesús a la casa de David pasa por José.

Diferencias principales entre Mateo y Lucas

Diferencia de dirección y punto de partida

Mateo comienza en Abraham y termina en Jesús. Lucas comienza en Jesús y retrocede hasta Dios. La dirección de cada lista corresponde a la perspectiva teológica de cada Evangelio.

Mateo narra la llegada del Mesías como culminación de la historia particular de Israel. Lucas amplía el horizonte hasta toda la humanidad. Tomás de Aquino, recogiendo una interpretación atribuida a san Agustín, relaciona la dirección descendente de Mateo con la manifestación de Cristo en la condición mortal y la dirección ascendente de Lucas con la obra sacerdotal de Cristo, que reconcilia a la humanidad con Dios.6,6

Diferencia en el número de generaciones

Mateo presenta tradicionalmente cuarenta y dos generaciones, distribuidas en tres grupos de catorce. Lucas ofrece setenta y siete generaciones, contando desde Jesús hasta Dios.6

La diferencia no supone por sí misma una contradicción. Mateo ha construido una genealogía selectiva y ordenada mediante una estructura numérica. Lucas sigue una lista más extensa, que incluye numerosos nombres desconocidos en el Antiguo Testamento. La diferencia de extensión refleja finalidades literarias y teológicas distintas.

Diferencia entre los antepasados de José

Después de David, Mateo sigue la línea de Salomón. Lucas sigue la línea de Natán, otro hijo de David. En Mateo, el padre de José aparece como Jacob; en Lucas, José figura como hijo de Helí.1,2

Desde David hasta José, ambas listas coinciden sólo en algunos nombres, especialmente Salatiel y Zorobabel, pero difieren ampliamente en el resto. Esta divergencia constituye la principal dificultad interpretativa de las genealogías.

Principales explicaciones de la tradición católica

La genealogía de Mateo como línea de José y la de Lucas como línea de María

Una explicación muy difundida en época moderna identifica la genealogía de Mateo con la ascendencia de José y la de Lucas con la ascendencia de María. Según esta lectura, Helí sería el padre de María, y Lucas habría incluido a José como representante legal de la familia de su esposa.

Esta interpretación encuentra apoyo en la expresión «hijo de Helí» y en la tradición que atribuye a María una ascendencia davídica. La tradición cristiana antigua relacionó el nombre Helí con Joaquín, nombre tradicional del padre de la Virgen María.5

Sin embargo, el texto griego de Lucas presenta a José dentro de la serie genealógica. Algunos intérpretes consideran más natural leer la genealogía como una lista relacionada directamente con José, no como una genealogía explícita de María. La identificación de la lista lucana con la genealogía de María no pertenece de manera unánime a la tradición patrística y recibió una formulación especialmente influyente en épocas posteriores.5

Por ello, la explicación resulta posible dentro de la tradición, pero no puede presentarse como una afirmación explícita del Evangelio de Lucas acerca de María.

La adopción o filiación legal de José

San Agustín propuso que José podía tener dos padres en sentidos diferentes: uno biológico y otro adoptivo. Mateo llamaría a Jacob padre de José, mientras Lucas llamaría a Helí padre de José. La adopción explicaría que dos genealogías diferentes confluyeran en una misma persona.7

Esta propuesta parte de una distinción jurídicamente comprensible en el mundo antiguo. Un hombre podía engendrar a un hijo y otro podía recibirlo legalmente como propio. La filiación legal permitía conservar una herencia, un nombre familiar o una línea dinástica.

La explicación agustiniana conserva el carácter de ambas listas como genealogías de José, pero no explica por sí sola todos los nombres divergentes. Además, la terminología de Lucas no utiliza expresamente la palabra «adoptado».

El matrimonio de levirato

Julio Africano ofreció una explicación más compleja, transmitida por Eusebio de Cesarea y desarrollada posteriormente por Tomás de Aquino. Según esta hipótesis, Jacob y Helí eran hermanos uterinos, hijos de una misma mujer llamada Estha, pero de padres diferentes. Jacob descendía de Salomón y Helí de Natán.5,6

Helí habría muerto sin descendencia. Entonces Jacob habría contraído matrimonio con la viuda de su hermano conforme a la ley del levirato. El hijo nacido de esa unión sería hijo natural de Jacob, pero hijo legal de Helí. De esta manera:

  • Mateo llamaría a José hijo de Jacob en sentido natural;
  • Lucas lo llamaría hijo de Helí en sentido legal;
  • las dos genealogías podrían converger en José sin atribuirle dos padres biológicos.

Tomás de Aquino utiliza esta explicación para responder a la diferencia entre las expresiones de Mateo y Lucas. Mateo habla de quien «engendró» a José, mientras Lucas presenta una sucesión legal sin utilizar la misma fórmula generativa.6

La hipótesis del levirato pertenece a la tradición de armonización antigua. Ofrece una solución posible, pero requiere reconstruir acontecimientos que los Evangelios no narran.

Dos líneas familiares con un mismo representante legal

Otra posibilidad mantiene que ambos evangelistas hablan de José, pero presentan dos líneas genealógicas diferentes que convergen en él por razones legales, familiares o dinásticas. En este modelo, Mateo seguiría la descendencia real de Salomón, mientras Lucas conservaría otra línea davídica vinculada con Natán.

La tradición antigua recurrió a matrimonios de levirato, adopciones y filiaciones legales para explicar esta convergencia. También consideró posible que Salatiel y Zorobabel fueran personas distintas, aunque llevaran los mismos nombres. La rareza de ambos nombres favorece su identificación, pero no la demuestra de forma absoluta.5

Salatiel y Zorobabel

Las dos listas incluyen a Salatiel y Zorobabel. Mateo los coloca en la línea posterior a la deportación de Babilonia y los presenta como descendientes de Jeconías. Lucas también los incluye en su recorrido, aunque dentro de la línea que pasa por Natán.1,2

La coincidencia plantea una dificultad adicional: dos genealogías que difieren desde David parecen unirse en dos generaciones consecutivas.

La tradición ha ofrecido dos respuestas principales:

  1. Identidad de las personas: Salatiel y Zorobabel serían los mismos personajes históricos, y matrimonios de levirato explicarían la continuidad simultánea de dos líneas.
  2. Personas distintas: dos miembros de familias diferentes podrían haber recibido nombres iguales, especialmente si Salatiel y Zorobabel eran nombres prestigiosos entre los descendientes de David.

La primera opción posee la ventaja de explicar la coincidencia de nombres y orden. La segunda evita añadir reconstrucciones familiares no expresadas por los Evangelios. La literatura católica tradicional ha considerado compatibles ambas posibilidades.5

La ascendencia davídica de Jesús

La función legal de san José

La afirmación de que Jesús es «hijo de David» no exige que José sea su padre biológico. En el contexto bíblico, la paternidad legal poseía verdadero valor para la pertenencia familiar y la transmisión de derechos.

José recibe a Jesús como hijo, le impone el nombre y lo integra en su casa. A través de esta incorporación legal, Jesús pertenece a la casa de David. Mateo fundamenta esta pertenencia mediante la genealogía que conduce desde David, por Salomón, hasta José.1

San Agustín explica que, mediante el matrimonio de José con María, Jesús puede recibir legítimamente el título de hijo de José y, por la misma razón, el de hijo de David.5

La ascendencia davídica de María

La tradición cristiana también ha considerado a María descendiente de David, especialmente a través de Natán. San Justino, san Ignacio de Antioquía y otros Padres fueron asociados con esta tradición. La literatura cristiana posterior vinculó a María con la línea davídica de Natán y con la familia de Helí.5

Esta tradición permite explicar la ascendencia humana de Jesús tanto desde José como desde María. No obstante, los Evangelios canónicos no presentan una frase explícita que diga: «María era hija de David». La doctrina católica sobre la concepción virginal no depende de demostrar una genealogía biológica de María, pues la pertenencia mesiánica de Jesús queda afirmada también mediante la paternidad legal de José.

Sentido teológico de las dos genealogías

Jesús como cumplimiento de la historia de Israel

Mateo contempla a Jesús como el punto culminante de la historia de Israel. Abraham, David, los reyes de Judá, el exilio y la restauración convergen en el Mesías. La genealogía atraviesa tanto momentos de fidelidad como episodios de pecado, crisis y derrota.

El recorrido muestra que Dios mantiene sus promesas incluso cuando la historia humana parece fracasar. El exilio babilónico no destruye la esperanza davídica; la línea que conduce al Mesías continúa hasta Jesús. La Comisión Pontificia Bíblica presenta esta genealogía como una visión de Cristo en quien alcanza su cumplimiento la alianza y sus promesas.3

Jesús como nuevo Adán

Lucas no termina en Abraham, sino en Adán. Con ello, Jesús aparece relacionado con la humanidad entera. La expresión final «Adán, hijo de Dios» permite contemplar a Cristo como el nuevo comienzo de la humanidad.

La genealogía lucana, leída junto al bautismo, muestra a Jesús como el Hijo amado que entra plenamente en la historia humana para llevarla hacia Dios. Su misión no queda restringida a una familia, una tribu o una nación. El horizonte alcanza a todos los descendientes de Adán.2,3

La encarnación y la filiación divina

Las genealogías afirman la verdadera humanidad de Jesús: posee una historia, una ascendencia y una inserción concreta en el pueblo de Israel. Al mismo tiempo, la concepción virginal impide reducir su origen a una genealogía humana.

Mateo conduce la genealogía hasta José y, después, relata el nacimiento de Jesús de María. Lucas menciona a José como padre reconocido «según se pensaba» y termina en Dios. Los dos Evangelios mantienen así la tensión teológica propia de la fe cristiana: Jesús es verdadero hombre y verdadero Hijo de Dios.3

Interpretación de san Agustín y santo Tomás de Aquino

La lectura de san Agustín

San Agustín dedicó varios sermones y escritos a la concordancia entre Mateo y Lucas. Para él, las diferencias no destruyen la verdad de los Evangelios. La adopción ofrece una explicación para que José tenga un padre según una línea y otro padre según otra.

Agustín insiste en que un hombre puede tener un padre biológico y otro padre legal. Desde esa perspectiva, la diferencia entre Jacob y Helí no obliga a rechazar ninguna de las dos genealogías.7

También interpreta la disposición literaria de los Evangelios. Mateo comienza con la genealogía porque quiere mostrar desde el principio que Jesús es hijo de David e hijo de Abraham. Después narra cómo nació de la Virgen María por obra del Espíritu Santo.4,8

La lectura de santo Tomás

Santo Tomás de Aquino recoge la solución de Julio Africano sobre el matrimonio de levirato y la utiliza para explicar la doble filiación de José. También interpreta teológicamente la distinta dirección de las genealogías:

  • Mateo presenta la dimensión real de Cristo;
  • Lucas presenta su dimensión sacerdotal;
  • Mateo desciende hacia Cristo;
  • Lucas asciende desde Cristo hasta Dios.

Tomás relaciona la genealogía de Mateo con la asunción de la condición humana y la de Lucas con la obra redentora de Cristo, que purifica del pecado y reconcilia con Dios.6

Esta interpretación pertenece a la tradición teológica medieval y no pretende convertir cada detalle genealógico en una explicación histórica verificable. Su objetivo principal consiste en mostrar la unidad espiritual de los Evangelios.

Lectura contemporánea

La interpretación contemporánea concede mayor importancia a la función literaria y simbólica de las genealogías. Mateo y Lucas no utilizan exactamente los mismos procedimientos ni persiguen la misma finalidad. Mateo estructura la historia de Israel en tres bloques de catorce generaciones; Lucas amplía el recorrido hasta Adán y Dios.

Algunos intérpretes contemporáneos prefieren no imponer una armonización detallada cuando el texto no ofrece datos suficientes. Esta postura no niega la inspiración bíblica. Reconoce que cada evangelista organiza la tradición recibida conforme a su propio propósito teológico.

Una lectura de este tipo afirma que los evangelistas no centran su interés en demostrar una sucesión exhaustiva de nombres, sino en situar a Jesús dentro de una estructura histórica y simbólica. La genealogía de Mateo lo presenta como culminación de Israel; la de Lucas lo vincula con toda la humanidad.9

La tradición católica puede acoger esta perspectiva sin abandonar las soluciones antiguas. Las hipótesis de adopción, levirato o ascendencia davídica de María continúan formando parte de la historia de la exégesis cristiana, pero no todas poseen el mismo grado de certeza ni reciben idéntico apoyo textual.

¿Existe una contradicción entre las dos genealogías?

Las diferencias entre Mateo y Lucas resultan reales y no conviene ocultarlas. Ambos Evangelios ofrecen nombres distintos para el padre de José, siguen líneas diferentes después de David y presentan un número desigual de generaciones.

Sin embargo, la existencia de diferencias no obliga a concluir que los Evangelios sean incompatibles. Las genealogías antiguas podían incluir filiaciones legales, adopciones, omisiones selectivas, matrimonios de levirato y ramas familiares diversas. Además, Mateo y Lucas emplean las genealogías con finalidades teológicas distintas.

La Iglesia no exige una única reconstrucción histórica para confesar la verdad central de estos textos. La doctrina cristiana afirma que Jesús nació de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, pertenece legalmente a la casa de David mediante José, es el Mesías prometido a Israel y es el Salvador de toda la humanidad. Las dos genealogías convergen en estas afirmaciones, aunque difieran en su forma de presentar la ascendencia.

Importancia para la cristología

Las genealogías contribuyen a una comprensión completa de la identidad de Jesús:

  • Jesús es verdaderamente hombre, porque procede de una historia humana concreta.
  • Jesús es israelita, porque pertenece al pueblo de Abraham.
  • Jesús es el Mesías davídico, porque queda relacionado con la casa real de David.
  • Jesús es el cumplimiento de las promesas, porque su llegada corona la historia de la alianza.
  • Jesús es universal, porque Lucas lo vincula con Adán y con todos los hombres.
  • Jesús es Hijo de Dios, porque su origen último no procede de la generación humana, sino de la acción del Espíritu Santo y de su filiación divina.

Mateo y Lucas no presentan dos cristologías opuestas. Cada uno contempla el misterio desde un ángulo propio. Mateo mira hacia la historia de Israel y su esperanza mesiánica; Lucas mira desde Cristo hacia el origen de la humanidad y su destino en Dios.

Conclusión

Las dos genealogías de Jesús forman una unidad teológica dentro del testimonio de los Evangelios. Mateo presenta a Cristo como hijo de David e hijo de Abraham, cumplimiento de la historia de Israel y de las promesas mesiánicas. Lucas lo presenta como descendiente vinculado a toda la humanidad, desde Adán hasta Dios, y sitúa su filiación humana bajo la luz de la concepción virginal.

Las diferencias entre ambas listas han suscitado explicaciones diversas: la genealogía de María, la adopción de José, la filiación legal, el matrimonio de levirato o la existencia de dos líneas davídicas. Ninguna hipótesis elimina por completo todas las dificultades, pero varias muestran que las diferencias pueden comprenderse dentro de las prácticas genealógicas antiguas y de las finalidades teológicas de cada evangelista.

La enseñanza central permanece clara: Jesucristo pertenece verdaderamente a la historia humana, es el Mesías prometido a Israel, desciende legalmente de David y, al mismo tiempo, es el Hijo eterno de Dios nacido de la Virgen María por obra del Espíritu Santo.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Mateo 1:1-1:17 (1993). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Lucas 3:23-3:38 (1993). 2 3 4 5 6 7
  3. Capítulo tercero - La familia humana - La enseñanza de Pablo - Las genealogías, Comisión Bíblica Pontifical. «¿Qué es el Hombre?» (Sal 8:5). Un itinerario de antropología bíblica, 211 (2019). 2 3 4 5 6
  4. Sobre el acuerdo de los evangelistas Mateo y Lucas en las generaciones del Señor, Agustín de Hipona. Sermones sobre lecciones seleccionadas del Nuevo Testamento - Sermón 1, 7. 2 3
  5. Genealogía de Cristo. Enciclopedia Católica, Genealogía de Cristo (1913). 2 3 4 5 6 7 8
  6. Tercera parte - Del asunto del cual se concibió el cuerpo del salvador - ¿Está adecuadamente trazada la genealogía de Cristo por los evangelistas? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, III, Q. 31, A. 3 (1274). 2 3 4 5 6
  7. Sobre el acuerdo de los evangelistas Mateo y Lucas en las generaciones del Señor, Agustín de Hipona. Sermones sobre lecciones seleccionadas del Nuevo Testamento - Sermón 1, 27. 2
  8. Sobre el acuerdo de los evangelistas Mateo y Lucas en las generaciones del Señor, Agustín de Hipona. Sermones sobre lecciones seleccionadas del Nuevo Testamento - Sermón 1, 8.
  9. Johan Leemans, Brian J. Matz, Johan Verstraeten. Reseñas de libros (Nova et Vetera, Vol. 13, No. 2), 3 (2015).
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