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Las riquezas del Vaticano

Las riquezas del Vaticano
Fachada de la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano. Original, Jean-Pol GRANDMONT, CC BY-SA 3.0 📄

Las riquezas del Vaticano se refieren al conjunto de bienes temporales, inversiones y fondos que posee la Santa Sede para sostener su misión evangelizadora y el funcionamiento de la Curia Romana. Administrados con estricta transparencia y conforme a la doctrina católica sobre el uso de los bienes eclesiásticos, estos recursos incluyen propiedades inmobiliarias, activos financieros y donativos como el Óbolo de San Pedro. Reformas impulsadas por los papas Francisco y León XIV han centralizado su gestión en instituciones como la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y el Instituto para las Obras de Religione (IOR), priorizando la corresponsabilidad y el control ético de las inversiones.1,2

Tabla de contenido

Historia del patrimonio de la Santa Sede

El patrimonio temporal de la Santa Sede tiene sus orígenes en las donaciones y propiedades acumuladas a lo largo de los siglos para apoyar la actividad pastoral y caritativa de la Iglesia. Tras la pérdida de los Estados Pontificios en 1870, el Vaticano se centró en la gestión de bienes limitados, regulados por el derecho canónico, que exige que los bienes eclesiásticos se destinen al culto divino, al sustento del clero y a obras de apostolado.1

En el siglo XX, se crearon entidades específicas para su administración, como la APSA en 1967, con el fin de proporcionar recursos estables a la Curia Romana. Las riquezas del Vaticano no buscan acumulación, sino servicio a la misión universal de la Iglesia, en línea con la enseñanza evangélica sobre la pobreza evangélica y el bien común.

Estructura administrativa actual

La gestión de las riquezas del Vaticano está regulada por la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium (2022), que define roles claros para evitar duplicidades y garantizar la transparencia.1,3 Las principales instituciones son:

Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA)

La APSA es la entidad central responsable de la administración de los bienes raíces y muebles de la Santa Sede, destinados a proveer recursos para la Curia Romana y el servicio a las Iglesias particulares. Incluye la gestión de inversiones transferidas desde otras oficinas, como la Secretaría de Estado en 2021.4,1

La Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica es responsable de la administración y gestión de los bienes inmuebles y muebles de la Santa Sede que han de proveer los recursos necesarios para que la Curia Romana lleve a cabo adecuadamente su trabajo.1

Además, administra bienes confiados por otras entidades, respetando su finalidad específica, y ejecuta transacciones a través del IOR.1

Instituto para las Obras de Religione (IOR)

Conocido como el «banco vaticano», el IOR actúa como ejecutor de operaciones financieras de la APSA. El Motu Proprio Coniuncta cura (2025) establece que la APSA utiliza generalmente la estructura interna del IOR para inversiones de la Santa Sede, salvo excepciones por eficiencia.2

Esta colaboración asegura que las actividades de inversión financiera se alineen con políticas éticas aprobadas por el Comité para los Inversiones.2

Consejo para la Economía

Este organismo aprueba el presupuesto anual y las cuentas consolidadas de la Santa Sede, sometiéndolos al Romano Pontífice. Durante la sede vacante, proporciona información financiera al Camarlengo.3 Supervisa la transparencia en la gestión de fondos papales y otras riquezas.5

Fondos papales específicos

Entre las riquezas del Vaticano destacan los Fondos Papales, gestionados por la APSA desde 2021 para mayor transparencia. Se incluyen en las cuentas consolidadas de la Santa Sede con sub-cuentas dedicadas:

Todos los fondos mantienen su finalidad. Los gastos del Fondo Discrecional solo se autorizan por decisión personal del Santo Padre.5

La Secretaría de Estado colabora en su recaudación, pero la APSA maneja las cuentas, con control del Secretariado para la Economía.4,5

Reformas financieras recientes

Los papas Francisco y León XIV han impulsado reformas para consolidar competencias y fomentar la corresponsabilidad en la communio. En 2020-2021, se transfirieron inversiones de la Secretaría de Estado a la APSA, incluyendo cuentas en el IOR y fondos extranjeros, con plazos estrictos hasta febrero de 2021.4

El Motu Proprio Coniuncta cura (29 de septiembre de 2025) abrogó instrucciones previas y definió que las inversiones de la Santa Sede deben seguir la Política de Inversión del Comité para los Inversiones, priorizando el uso propio y la ética.2

Las actividades de inversión financiero de la Santa Sede […] deben ser conformes a las disposiciones del Comité para los Inversiones.2

Estas medidas responden a escándalos pasados, enfatizando la separación de activos, como en fundaciones vaticanas independientes.6

Transparencia y control ético

La doctrina católica exige que las riquezas del Vaticano sirvan al Evangelio, evitando especulaciones. El Secretariado para la Economía ejerce control ad hoc, verificando liquidez y correspondencia con instrucciones papales.4,5 Presupuestos y cuentas se publican para auditoría, alineados con Praedicate Evangelium.1,3

No se persigue lucro, sino sostenibilidad para la misión. Entidades como la Fundación «Pope’s Worldwide Prayer Network» mantienen activos separados de oficinas nacionales.6

EntidadResponsabilidad principalControl
APSAGestión de bienes e inversionesComité para los Inversiones2
IOREjecución de transaccionesEstructura interna para Santa Sede1,2
Consejo para la EconomíaAprobación de presupuestosRoman Pontífice3
Fondos PapalesÓbolo de San Pedro y otrosAPSA con autorización papal5

Gestión de inversiones y bienes

Las inversiones se centran en activos estables para el «uso propio» de la Santa Sede, conforme al art. 219 de Praedicate Evangelium.1,2 Se permite el uso de intermediarios externos solo si es más eficiente, según estatutos del Comité.2 Bienes inmuebles y muebles proveen recursos para la Curia, respetando finalidades específicas.1

Conclusión

Las riquezas del Vaticano representan un patrimonio temporal al servicio de la Iglesia universal, administrado con rigor ético y transparencia bajo reformas recientes. La APSA, IOR y Consejo para la Economía garantizan su uso conforme a la voluntad papal y el derecho canónico, priorizando la misión evangelizadora sobre cualquier acumulación. Estas estructuras reflejan el compromiso de la Santa Sede con la corresponsabilidad y la integridad financiera.1,2,5

Citas

  1. VII. Instituciones financieras - Administración del patrimonio de la Sede Apostólica - Art. 219, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, §Art. 219 (2022). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11

  2. Carta apostólica en forma de «motu proprio» «Coniuncta Cura» del sumo pontífice León XIV (29 de septiembre de 2025), Papa León XIV. Carta Apostólica en forma de «Motu Proprio» Coniuncta Cura sobre las actividades de inversión financiera de la Santa Sede, § 1. 2 3 4 5 6 7 8 9 10

  3. VII. Instituciones financieras - Consejo para la economía - Art. 209, Papa Francisco. Praedicate Evangelium, §Art. 209 (2022). 2 3 4

  4. Artículo 1 transferencia de inversiones y liquidez, Papa Francisco. Sobre ciertas competencias en materia económica y financiera, §Art. 1 (2020). 2 3 4

  5. Artículo 2 gestión de los fondos papales, Papa Francisco. Sobre ciertas competencias en materia económica y financiera, §Art. 2 (2020). 2 3 4 5 6 7

  6. Título III: Administración de bienes, Papa Francisco. Estatutos de la «Red de Oración Mundial del Papa» Fundación Vaticana (1 de julio de 2024), §Artículo 14 (2024). 2