La gestión de las riquezas del Vaticano está regulada por la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium (2022), que define roles claros para evitar duplicidades y garantizar la transparencia., Las principales instituciones son:
Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA)
La APSA es la entidad central responsable de la administración de los bienes raíces y muebles de la Santa Sede, destinados a proveer recursos para la Curia Romana y el servicio a las Iglesias particulares. Incluye la gestión de inversiones transferidas desde otras oficinas, como la Secretaría de Estado en 2021.,
La Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica es responsable de la administración y gestión de los bienes inmuebles y muebles de la Santa Sede que han de proveer los recursos necesarios para que la Curia Romana lleve a cabo adecuadamente su trabajo.
Además, administra bienes confiados por otras entidades, respetando su finalidad específica, y ejecuta transacciones a través del IOR.
Instituto para las Obras de Religione (IOR)
Conocido como el «banco vaticano», el IOR actúa como ejecutor de operaciones financieras de la APSA. El Motu Proprio Coniuncta cura (2025) establece que la APSA utiliza generalmente la estructura interna del IOR para inversiones de la Santa Sede, salvo excepciones por eficiencia.
Esta colaboración asegura que las actividades de inversión financiera se alineen con políticas éticas aprobadas por el Comité para los Inversiones.
Consejo para la Economía
Este organismo aprueba el presupuesto anual y las cuentas consolidadas de la Santa Sede, sometiéndolos al Romano Pontífice. Durante la sede vacante, proporciona información financiera al Camarlengo. Supervisa la transparencia en la gestión de fondos papales y otras riquezas.