Evidencias del calentamiento global
Francisco describe varios signos de la crisis climática:
- Aumento de la temperatura media del planeta.
- Mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos.
- Olas de calor.
- Sequías.
- Lluvias torrenciales e inundaciones.
- Retroceso de los glaciares.
- Reducción de la cubierta de nieve.
- Elevación del nivel del mar.
- Acidificación de los océanos.
- Disminución del oxígeno en las aguas marinas.
El documento reconoce que no toda catástrofe concreta puede atribuirse directamente al cambio climático. Sin embargo, los cambios producidos por la actividad humana aumentan de manera comprobable la probabilidad de fenómenos extremos y favorecen una mayor intensidad de las lluvias, las inundaciones, las sequías y las olas de calor.
Durante los últimos cincuenta años, la temperatura mundial ha aumentado a una velocidad sin precedentes en los dos últimos milenios. Desde 1850, la temperatura global ha subido aproximadamente 1,1 °C, con una incidencia especialmente grave en las regiones polares. El calentamiento también afecta a la atmósfera, la superficie y las profundidades oceánicas.
Origen humano del cambio climático
Laudate Deum sostiene que la causa principal del cambio climático actual posee un origen antropogénico, es decir, provocado por la actividad humana. Francisco fundamenta esta afirmación en la evolución de la concentración de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono.
La concentración atmosférica de estos gases permaneció por debajo de 300 partes por millón hasta el siglo XIX. Con el desarrollo industrial comenzó un crecimiento constante, acelerado de modo especial durante las últimas décadas. Las mediciones del observatorio de Mauna Loa registraron 423 partes por millón de dióxido de carbono en junio de 2023. Más del 42% de las emisiones netas acumuladas desde 1850 correspondía al periodo posterior a 1990.
Francisco rechaza la explicación que atribuye el calentamiento contemporáneo únicamente a ciclos naturales. Fenómenos como las erupciones volcánicas no bastan para explicar la proporción y la rapidez de los cambios observados durante las últimas décadas. El aumento de la temperatura media de la superficie terrestre exige considerar el incremento de los gases de efecto invernadero.