El título de la encíclica, Laudato Si', proviene del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, que comienza con las palabras «Alabado seas, mi Señor»1. San Francisco es presentado como un modelo de ecología integral, mostrando una relación de hermandad con toda la creación y un profundo respeto por la naturaleza2,3,4.
La preocupación por el medio ambiente no es nueva en la enseñanza social católica. Ya el Papa San Juan Pablo II había advertido que los seres humanos a menudo veían el entorno natural solo como algo para «uso y consumo inmediato», y había llamado a una «conversión ecológica global»5. Del mismo modo, el Papa Benedicto XVI propuso «eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir modelos de crecimiento que han demostrado ser incapaces de garantizar el respeto por el medio ambiente»6. Subrayó que la «deterioración de la naturaleza está estrechamente conectada con la cultura que da forma a la coexistencia humana» y que el daño a la creación ocurre cuando el ser humano se considera a sí mismo como la instancia final, viendo todo como su propiedad exclusiva6.
Laudato Si' se suma al cuerpo de la enseñanza social de la Iglesia, reconociendo la urgencia del desafío ecológico actual7. En un momento en que el mundo se encontraba al borde de una crisis nuclear, San Juan XXIII escribió la encíclica Pacem in Terris, ofreciendo una propuesta de paz. De manera similar, ante el deterioro ambiental global, el Papa Francisco busca dialogar con todas las personas sobre nuestra casa común8.
