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Leccionario dominical

El leccionario dominical es la organización de las lecturas bíblicas proclamadas en la misa de los domingos y de algunas solemnidades. En el rito romano, distribuye las lecturas en ciclos de tres años -A, B y C- y articula pasajes del Antiguo Testamento, los escritos apostólicos y los evangelios para acompañar la celebración del misterio de Cristo a lo largo del año litúrgico.

Ճաշոց (գրիչ Գէորգ վարդապետ Սկեւռացի), 1154թ, 65
Ver información de la imagenLeccionario (escriba: Gevorg vardapet Skevrratsi), 1154, pág. 65, c. 2018. Biblioteca Nacional de Armenia, Manuscritos armenios antiguos, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreLeccionario dominical
CategoríaLibro
DescripciónOrganización de las lecturas bíblicas proclamadas en la misa de los domingos y de algunas solemnidades. Libro litúrgico que reúne los pasajes bíblicos, o lecturas, destinados a la Liturgia de la Palabra de la misa dominical
ContenidoPasajes del Antiguo Testamento, escritos apostólicos y evangelios distribuidos en ciclos de tres años (A, B y C).
HistoriaEn los primeros siglos y Edad Media se organizaron las lecturas de distintas maneras; testimonios romanos de los siglos VII y VIII incluyen listas litúrgicas. La reforma del Concilio Vaticano II amplió el repertorio y estableció los ciclos anuales.
TipoLibro, Libro litúrgico
Uso LitúrgicoProclamación de las lecturas bíblicas en la misa de los domingos y solemnidades a lo largo del año litúrgico.

Tabla de contenido

Qué es el leccionario dominical

La palabra leccionario designa el libro litúrgico que reúne los pasajes bíblicos, o lecturas, destinados a la Liturgia de la Palabra de la misa. El adjetivo dominical distingue las lecturas de los domingos de las asignadas a los días laborables y a otras celebraciones.1

El leccionario no es simplemente una recopilación de textos bíblicos. Su disposición establece qué pasajes corresponden a cada celebración y en qué orden han de proclamarse. En la misa dominical ordinaria, la Liturgia de la Palabra comprende normalmente tres lecturas: una del Antiguo Testamento, otra de un escrito apostólico y el evangelio. Entre la primera y la segunda lectura se canta o recita el salmo responsorial.2

Organización de los ciclos

Los ciclos A, B y C

El leccionario dominical romano distribuye las lecturas en tres ciclos anuales. A cada ciclo corresponde principalmente uno de los evangelios sinópticos:

La lectura del evangelio sigue, durante buena parte de los domingos del Tiempo Ordinario, un recorrido semicontinuo: los pasajes avanzan por el evangelio propio del ciclo sin que necesariamente se proclame el libro entero ni se mantenga una secuencia ininterrumpida.3,2

El evangelio según san Juan ocupa un lugar particular. Sus pasajes aparecen especialmente en los tiempos de Cuaresma y Pascua; además, el ciclo B incorpora lecturas de Juan 6 durante cinco domingos, después del decimosexto domingo del Tiempo Ordinario.3,2

Las tres lecturas y su relación

La reforma del leccionario posterior al Concilio Vaticano II recuperó para los domingos y las solemnidades el uso de tres lecturas: del Antiguo Testamento, de los escritos apostólicos y del evangelio. La elección partió habitualmente del evangelio, al que se relacionaron las otras lecturas para favorecer una unidad temática en la celebración.4

Las lecturas del Antiguo Testamento suelen guardar una relación temática con el evangelio. La segunda lectura, tomada de una carta apostólica o del Apocalipsis, sigue en el Tiempo Ordinario un curso semicontinuo y no siempre coincide temáticamente con las otras dos. Por ello, la relación entre las lecturas puede ser más evidente en unos domingos que en otros.2

La interpretación litúrgica de esa relación no sustituye el sentido propio de cada pasaje. La lectura conjunta invita a percibir la unidad de la Escritura y el lugar central de Cristo, en particular de su misterio pascual.5

El leccionario en los tiempos litúrgicos

Adviento

Las lecturas de Adviento expresan dos aspectos de la espera cristiana: la venida del Señor al final de los tiempos y su venida en la carne. En la distribución actual, los dos primeros domingos orientan la atención hacia la venida definitiva de Cristo, mientras que los dos siguientes se centran en su nacimiento y en la preparación de la Navidad.6

Cuaresma

La organización cuaresmal acompaña el camino hacia la Pascua. En los tres ciclos, los evangelios de los dos primeros domingos presentan las tentaciones de Jesús en el desierto y su transfiguración. Para los tres domingos siguientes, el leccionario propone itinerarios complementarios, vinculados con el bautismo, el misterio pascual y la conversión.7,8

En el ciclo A, la samaritana, el ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro -pasajes del evangelio según san Juan- forman un itinerario relacionado con la iniciación cristiana y el bautismo. Las imágenes del agua viva, la luz y la resurrección orientan la preparación pascual. La comunidad puede emplear este ciclo cuando las necesidades pastorales lo aconsejen, particularmente en relación con los catecúmenos.7

El ciclo B presenta pasajes joánicos que anticipan el misterio de la muerte y resurrección de Cristo. El ciclo C propone una catequesis sobre la misericordia de Dios, la reconciliación y la conversión.7

Pascua y Tiempo Ordinario

Durante el Tiempo Pascual, las lecturas acompañan la celebración de la resurrección de Cristo y la vida de la Iglesia. El leccionario mantiene la organización trienal de los domingos, aunque algunos pasajes propios de este tiempo proceden del evangelio según san Juan.3

En el Tiempo Ordinario, la lectura semicontinua de los evangelios sinópticos constituye el eje de la proclamación dominical. El último domingo, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, contempla la realeza de Cristo: prefigurada en la historia de Israel, manifestada en la humildad de la Pasión y llamada a alcanzar su plenitud al final de los tiempos.2

Desarrollo histórico

En los primeros siglos y durante la Edad Media, las comunidades cristianas organizaron las lecturas litúrgicas de distintas maneras. Algunas marcaron los pasajes en los márgenes de la Biblia; otras reunieron listas de lecturas, y con el tiempo surgieron libros que contenían los textos destinados a la proclamación. Las colecciones de lecturas apostólicas y las de evangelios tuvieron inicialmente tradiciones propias y no siempre coincidían en su orden.1,9

Los testimonios romanos más antiguos de una organización sistemática de las lecturas incluyen listas litúrgicas de los siglos VII y VIII. En la historia, los libros litúrgicos adoptaron formas diversas, desde listas de pasajes hasta volúmenes con las lecturas completas.9

La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II pidió una selección más abundante, variada y adecuada de lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento. La ampliación del repertorio dominical requirió distribuir los textos en ciclos anuales.4

Sentido litúrgico y eclesial

El leccionario ofrece a la asamblea una escucha ordenada de la Escritura dentro de la celebración eucarística. Su estructura favorece un conocimiento más amplio de la Biblia y permite que los textos de ambos Testamentos iluminen conjuntamente el plan de salvación, con Cristo como centro.5

La proclamación litúrgica no convierte las lecturas en fragmentos aislados: cada pasaje conserva su contexto bíblico y, al mismo tiempo, participa en la celebración del día. Cuando el vínculo entre dos lecturas no resulta inmediato, la interpretación puede atender a la unidad de la Escritura y a la perspectiva propia de la liturgia.5

El leccionario del rito latino tiene también relevancia ecuménica: comunidades cristianas que no están en plena comunión con la Iglesia católica utilizan y valoran esta organización de las lecturas. Las Iglesias católicas orientales, por su parte, conservan tradiciones litúrgicas propias para la proclamación bíblica.5

Citas y referencias

  1. B7, Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 188 (1999). 2
  2. Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 222 (1999). 2 3 4 5
  3. Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 195 (1999). 2 3
  4. El leccionario de la misa después del Vaticano II, Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 194 (1999). 2
  5. Segunda parte: Verbum in ecclesia: La liturgia, ámbito privilegiado de la palabra de Dios. La Sagrada Escritura y el leccionario, Papa Benedicto XVI. Verbum Domini, 57 (2010). 2 3 4
  6. Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 197 (1999).
  7. Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 209 (1999). 2 3
  8. Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 196 (1999).
  9. Pontifical Liturgical Institute. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen I), 259 (1999). 2
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