Adviento
Las lecturas de Adviento expresan dos aspectos de la espera cristiana: la venida del Señor al final de los tiempos y su venida en la carne. En la distribución actual, los dos primeros domingos orientan la atención hacia la venida definitiva de Cristo, mientras que los dos siguientes se centran en su nacimiento y en la preparación de la Navidad.
Cuaresma
La organización cuaresmal acompaña el camino hacia la Pascua. En los tres ciclos, los evangelios de los dos primeros domingos presentan las tentaciones de Jesús en el desierto y su transfiguración. Para los tres domingos siguientes, el leccionario propone itinerarios complementarios, vinculados con el bautismo, el misterio pascual y la conversión.,
En el ciclo A, la samaritana, el ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro -pasajes del evangelio según san Juan- forman un itinerario relacionado con la iniciación cristiana y el bautismo. Las imágenes del agua viva, la luz y la resurrección orientan la preparación pascual. La comunidad puede emplear este ciclo cuando las necesidades pastorales lo aconsejen, particularmente en relación con los catecúmenos.
El ciclo B presenta pasajes joánicos que anticipan el misterio de la muerte y resurrección de Cristo. El ciclo C propone una catequesis sobre la misericordia de Dios, la reconciliación y la conversión.
Pascua y Tiempo Ordinario
Durante el Tiempo Pascual, las lecturas acompañan la celebración de la resurrección de Cristo y la vida de la Iglesia. El leccionario mantiene la organización trienal de los domingos, aunque algunos pasajes propios de este tiempo proceden del evangelio según san Juan.
En el Tiempo Ordinario, la lectura semicontinua de los evangelios sinópticos constituye el eje de la proclamación dominical. El último domingo, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, contempla la realeza de Cristo: prefigurada en la historia de Israel, manifestada en la humildad de la Pasión y llamada a alcanzar su plenitud al final de los tiempos.