Educación
La educación constituye uno de los campos más visibles del apostolado de los Legionarios de Cristo. La congregación ha promovido colegios, centros universitarios, instituciones de formación y programas educativos en distintos países.
Juan Pablo II enumeró la educación entre las principales obras apostólicas de la congregación y relacionó esta tarea con la evangelización y la formación integral de la persona.
La propuesta educativa legionaria pretende unir:
La valoración de cualquier obra educativa debe tener en cuenta tanto sus resultados académicos y pastorales como sus procedimientos de gobierno, sus mecanismos de protección de menores y su respeto a la libertad de las familias y de los alumnos.
Evangelización y parroquias
Los sacerdotes legionarios ejercen el ministerio en parroquias, capellanías, seminarios, centros educativos y otras instituciones eclesiales. En varios países desempeñan funciones de párrocos, vicarios parroquiales, capellanes y formadores.
Su labor incluye la celebración de los sacramentos, la predicación, la dirección espiritual, la catequesis, el acompañamiento de jóvenes y la formación de agentes de pastoral. La presencia parroquial exige una colaboración estrecha con el obispo diocesano y con los demás sacerdotes.
Formación sacerdotal
La congregación también trabaja en la formación de sacerdotes y seminaristas. Su apostolado incluye la preparación humana, espiritual, doctrinal y pastoral de los candidatos al sacerdocio.
Juan Pablo II relacionó la misión legionaria con la formación de sacerdotes diocesanos y con la necesidad de una evangelización intelectualmente sólida y pastoralmente valiente.
Acción social y promoción humana
Los Legionarios han impulsado obras de promoción social, atención a personas vulnerables, voluntariado y desarrollo comunitario. Juan Pablo II vinculó el carisma de la congregación con la caridad, la justicia, el respeto a la persona y la solidaridad con los más necesitados.
La acción social católica no constituye una actividad secundaria respecto de la evangelización. La doctrina de la Iglesia exige que el anuncio de Cristo vaya acompañado por la defensa de la dignidad humana y por el servicio concreto a quienes sufren.