El formulario tradicional de 1909 presenta una estructura ordenada en varias partes.
Invocaciones iniciales
La oración comienza con el Kyrie eleison, «Señor, ten piedad», y continúa con peticiones dirigidas a Cristo:
- Cristo, óyenos.
- Cristo, escúchanos.
Después aparecen las invocaciones a:
- Dios Padre celestial.
- Dios Hijo, Redentor del mundo.
- Dios Espíritu Santo.
- La Santísima Trinidad, un solo Dios.
La presencia de estas invocaciones recuerda que el centro de la oración cristiana es el misterio trinitario. La intercesión de San José conduce siempre hacia Dios, no hacia una devoción aislada de Cristo.
Invocación a la Virgen María
Antes de comenzar la serie propia de San José aparece la petición:
Santa María, ruega por nosotros.
Esta colocación manifiesta la estrecha relación entre María y José. La misión de San José no puede comprenderse al margen de su matrimonio con la Virgen ni de su servicio común al misterio de Cristo.
Títulos bíblicos e históricos
La letanía invoca a San José como:
- Ilustre descendiente de David.
- Luz de los patriarcas.
- Esposo de la Madre de Dios.
- Custodio de la Virgen.
- Padre nutricio del Hijo de Dios.
- Solícito defensor de Cristo.
- Jefe de la Sagrada Familia.
Estos títulos condensan los principales datos evangélicos y teológicos sobre San José. Su pertenencia a la casa de David conecta a Jesús con las promesas mesiánicas; su matrimonio con María protege la dignidad y la virginidad de la Madre de Dios; y su cuidado de Jesús expresa una misión singular dentro de la historia de la salvación.,
Invocaciones de las virtudes
La letanía continúa con una serie de virtudes:
- José justísimo.
- José castísimo.
- José prudentísimo.
- José fortísimo.
- José obedientísimo.
- José fidelísimo.
- Espejo de paciencia.
- Amante de la pobreza.
La palabra justo, aplicada a San José, recuerda el testimonio del Evangelio según san Mateo. La castidad expresa su matrimonio virginal con María; la prudencia, su docilidad ante las indicaciones divinas; la fortaleza, su capacidad para proteger a Jesús y a María; y la obediencia, su respuesta pronta a la voluntad de Dios.
La paciencia y el amor a la pobreza completan este retrato espiritual. San José aparece como un hombre que acepta una vida humilde, trabajosa y escondida, sin buscar reconocimiento público.
Invocaciones relacionadas con el trabajo y la familia
El formulario llama a San José:
- Modelo de los trabajadores.
- Gloria de la vida doméstica.
- Custodio de las vírgenes.
- Sostén de las familias.
La invocación como modelo de los trabajadores enlaza con su oficio y con la dignidad cristiana del trabajo cotidiano. La referencia a la vida doméstica presenta el hogar de Nazaret como ámbito de santificación, responsabilidad y servicio.
La expresión «sostén de las familias» amplía su misión más allá de la casa de Nazaret. La familia cristiana contempla en José un protector de la vida familiar, de la fidelidad matrimonial, de la educación de los hijos y de la atención a los miembros más vulnerables.,
Invocaciones de protección
La letanía incluye peticiones dirigidas a San José como:
- Consuelo de los desgraciados.
- Esperanza de los enfermos.
- Patrono de los moribundos.
- Terror de los demonios.
- Protector de la santa Iglesia.
Estas invocaciones reflejan diversos aspectos de la tradición josefina. La tradición cristiana ha vinculado a San José con una muerte santa, porque la piedad lo contempla junto a Jesús y María en el momento de su tránsito. También lo invoca en las dificultades, en la enfermedad y ante las amenazas contra la fe.
El título protector de la Iglesia prolonga su misión de custodio de Cristo y de la Sagrada Familia. La Iglesia, como cuerpo de Cristo y familia de Dios, reconoce una analogía entre la custodia que José ejerció en Nazaret y su intercesión por el pueblo cristiano.,
Invocaciones finales a Cristo
La conclusión tradicional utiliza tres invocaciones al Cordero de Dios:
- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
La estructura termina, por tanto, en Cristo. La devoción a San José conserva así su orientación cristológica: el santo es honrado por su relación con Jesús y porque su vida estuvo enteramente ordenada al servicio del Redentor.