Las letanías son una oración dialogada compuesta por una serie de invocaciones dirigidas a Dios o a los santos, a las que la asamblea responde con una fórmula breve. En las Letanías del Sagrado Corazón, las invocaciones se dirigen a Jesucristo contemplado bajo el signo de su Corazón, entendido como símbolo de su amor humano y divino, de su misericordia y de su entrega redentora.
La oración persigue varios fines espirituales:
- Adorar a Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre.
- Contemplar su amor manifestado especialmente en la pasión y en la entrega de la propia vida.
- Pedir misericordia por los pecados personales y por los pecados del mundo.
- Reparar las ofensas cometidas contra Cristo.
- Imitar las virtudes del Corazón de Jesús, especialmente su mansedumbre y humildad.
- Fortalecer el compromiso apostólico y la entrega cristiana.
La Santa Sede presenta la devoción al Sagrado Corazón como una expresión histórica de la piedad de la Iglesia hacia Cristo, que conduce a la conversión, la reparación, el amor, la gratitud, el compromiso apostólico y la dedicación a la obra salvadora de Jesucristo.2



