Las letanías se utilizan tanto en contextos litúrgicos formales como en devociones privadas,.
Letanía de los Santos
La Letanía de los Santos es la letanía por excelencia en la liturgia católica y la más antigua. Se invoca a la Virgen María, a los ángeles y a una larga lista de santos, pidiéndoles su intercesión,,,,,,,,,,,,,.
Esta letanía se divide en dos partes principales:
Invocaciones a la Santísima Trinidad y a los Santos: Comienza con el Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison, pidiendo misericordia a las tres Personas divinas. Luego, se invoca a la Santísima Virgen María, a San Miguel y a los Santos Ángeles de Dios, seguidos por una serie de santos individuales y categorías de santos (Apóstoles, Mártires, Obispos y Confesores, Fundadores de órdenes religiosas, Vírgenes y Viudas, y «Todos los Santos y Santas de Dios»),,,,,,,,,,,,,,. La respuesta común es «ora pro nobis» (ruega por nosotros) o «oráte pro nobis» (rogad por nosotros),,,,,,,,,,,,,.
Peticiones de Súplica: La segunda parte incluye súplicas dirigidas a Cristo, pidiéndole que nos libre de diversos males y peligros, como «de todo mal», «del pecado», «de la muerte perpetua», y «por tu encarnación», «por tu muerte y resurrección», «por la efusión del Espíritu Santo»,,,,,. Las respuestas suelen ser «líbera nos, Dómine» (líbranos, Señor) o «te rogámus, audi nos» (te rogamos, óyenos),,,.
La Letanía de los Santos se prescribe en el Ritual Romano para ocasiones como la colocación de la primera piedra de una iglesia, la bendición o reconciliación de una iglesia o cementerio, las Rogativas mayores y menores, procesiones para pedir lluvia o buen tiempo, para evitar tormentas, en tiempos de hambruna o guerra, para escapar de la mortalidad o en tiempo de pestilencia, en cualquier tribulación, durante el traslado de reliquias, en exorcismos solemnes y en la Devoción de las Cuarenta Horas. El Pontifical Romano también ordena su recitación en la ordenación de diáconos, presbíteros y obispos, la bendición de un abad o abadesa, la consagración de vírgenes, la coronación de un rey o reina, la dedicación de una iglesia, y en la readmisión de penitentes públicos,,,,,,,,,,,,.
Existen tres formas litúrgicas de la Letanía de los Santos: la forma extendida para las ocasiones mencionadas, una forma abreviada para el Sábado Santo y la Vigilia de Pentecostés, y una tercera forma en la Commendatio del Ritual Romano, con invocaciones y súplicas específicas para el alma de los difuntos.
Letanías Marianas
Entre las letanías marianas, la Letanía de Loreto es la más conocida y ha sido repetidamente recomendada por los Romanos Pontífices,. Consiste en una larga serie de invocaciones a la Virgen María, que siguen un ritmo uniforme de alabanza y súplica. Generalmente, las invocaciones son muy cortas, con una parte de alabanza (ej. Virgo clemens) y otra de súplica (Ora pro nobis).
La Letanía de Loreto abre con el Kyrie Eleison y las invocaciones a la Trinidad, seguidas de una larga serie de alabanzas a la Virgen María, como «Santa María, raíz de los patriarcas, vaticinio de los profetas, consuelo de los apóstoles, rosa de los mártires, predicación de los confesores, lirio de las vírgenes». A estas alabanzas se añade la invocación «ora pro nobis».
Aunque la Letanía de Loreto ha sido objeto de muchos elogios, su origen exacto es incierto, pero la crítica histórica sugiere que se compuso a finales del siglo XV o principios del XVI. Su popularidad se debe en gran parte a su adopción en el famoso santuario de Loreto, lo que la hizo conocida por los numerosos peregrinos.
Además de la Letanía de Loreto, los libros litúrgicos contienen la Letanía para la Coronación de Imágenes de la Santísima Virgen María, que puede ser un sustituto apropiado en ciertas ocasiones. El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia recomienda tener en cuenta otras fórmulas antiguas y nuevas de letanías marianas utilizadas en las Iglesias locales o comunidades religiosas, siempre que destaquen por su rigor estructural y la belleza de sus invocaciones.
Otras Letanías Aprobadas
Además de las letanías de los Santos y las marianas, la Iglesia ha aprobado para la recitación pública otras letanías, como la del Santísimo Nombre de Jesús, la del Sagrado Corazón y la de San José. Estas letanías, aunque no se detallan en los recursos proporcionados, siguen la misma estructura responsorial de invocaciones y súplicas.
También existen letanías específicas para situaciones particulares, como la «Supplicatio litanica» en el rito de exorcismos, donde se invoca a la Santísima Trinidad, a la Virgen María, a los arcángeles y a diversos santos, pidiendo por la liberación de la persona afligida,,,.