El Levítico, conocido en la tradición rabínica como «Ley de los Sacerdotes» o «Ley de los Sacrificios», es una recopilación de leyes relativas al ministerio levítico1. Estas regulaciones no están codificadas en un orden estrictamente lógico, pero se pueden identificar grupos temáticos de normas1. Mientras que el Libro del Éxodo narra lo que Dios hizo y sigue haciendo por su pueblo, el Levítico prescribe lo que el pueblo debe hacer por Dios y cómo debe hacerse digno de Su presencia continua1.
El libro se puede dividir en varias partes principales:
Primera Parte (Capítulos 1-10): Deberes de Israel hacia Dios1
Enumera los diferentes tipos de sacrificios y sus ritos1.
Detalla los deberes y derechos de los sacerdotes, quienes eran los oferentes oficiales de los sacrificios1.
Describe la consagración e introducción de los primeros sacerdotes en su oficio1.
Ejemplos de sacrificios incluyen la ofrenda de holocausto (Lev 1:3-9), la ofrenda de cereal (Lev 2:1-10) y el sacrificio de comunión o bienestar (Lev 3:1-17)2,3,4. Estos sacrificios implicaban la presentación de animales sin defecto o productos agrícolas, con ritos específicos como la imposición de manos, el degüello, el rociado de la sangre en el altar, y la quema de ciertas partes como «ofrenda de fuego de aroma agradable al Señor»2,3. Se prohibía comer la grasa y la sangre, ya que toda la grasa pertenece al Señor y la sangre es la vida3,5,6.
Segunda Parte (Capítulos 11-15): Leyes de Pureza
- Estas leyes abordan la pureza ritual y la santidad del pueblo de Dios, incluyendo regulaciones sobre animales limpios e impuros, la purificación después del parto, la lepra y otras impurezas corporales. La pureza ritual se entendía en relación con la necesidad de preservar el dominio sagrado de la profanación, y la sangre se consideraba la fuerza vital que pertenece solo a Dios7.
Tercera Parte (Capítulo 16): El Día de la Expiación (Yom Kipur)
Cuarta Parte (Capítulos 17-27): Leyes de Santidad y Conducta Moral
- Esta sección contiene mandatos para que Israel sea santo, porque el Señor su Dios es santo (Lev 19:2)9. Aborda aspectos de la vida comunitaria, la moralidad, la justicia social y las festividades religiosas. Las leyes de pureza son «subordinadas» a mandamientos más importantes que conciernen al amor a Dios y al prójimo7.
