Definición
El sensus fidelium, o sentido de la fe de los fieles, designa la capacidad sobrenatural mediante la cual el pueblo de Dios reconoce, vive y transmite la verdad recibida de Cristo bajo la acción del Espíritu Santo.
No equivale a la opinión sociológica de la mayoría ni a la suma de preferencias religiosas individuales. La Comisión Teológica Internacional lo describe como el sentido de la fe arraigado en todo el pueblo de Dios, que recibe, comprende y vive la Palabra dentro de la Iglesia y en obediencia a ella.
El sensus fidei de cada creyente no puede separarse del sensus Ecclesiae, es decir, del sentido de la fe de la Iglesia entera. El consenso de los fieles constituye un criterio para reconocer si una enseñanza o una práctica concuerda con la Tradición apostólica.
Función en la vida de la Iglesia
El sensus fidelium participa en la recepción de la lex credendi de varias maneras:
- Conserva la memoria viva de la fe.
- Reconoce la continuidad entre la doctrina actual y la Tradición apostólica.
- Incorpora la enseñanza cristiana a la oración y a la vida cotidiana.
- Contribuye al desarrollo de la comprensión doctrinal.
- Ayuda a discernir la consonancia de determinadas prácticas con el Evangelio.
- Ofrece un testimonio universal de la fe recibida.
La Iglesia entera participa del oficio profético de Cristo. El Concilio Vaticano II enseñó que el conjunto de los fieles, desde los obispos hasta el último de los fieles, manifiesta un consentimiento universal en materia de fe y costumbres cuando actúa bajo la acción del Espíritu Santo.
Diferencia entre el sensus fidelium y la opinión pública
El sensus fidelium requiere una vida cristiana real: escucha de la Palabra de Dios, participación en los sacramentos, oración, caridad, conversión y comunión eclesial. Por eso no puede identificarse con las encuestas, las tendencias culturales o la opinión dominante en un momento histórico.
Tampoco puede invocarse contra el Magisterio como si constituyera una autoridad independiente. El sentido auténtico de la fe no crece al margen de la enseñanza apostólica, sino dentro de la comunión con ella. Benedicto XVI afirmó que el sensus fidelium no constituye una opinión pública eclesial y que no puede utilizarse legítimamente para impugnar las enseñanzas del Magisterio.
El sensus fidelium y la liturgia
La liturgia ocupa un lugar central en la formación del sensus fidelium. En la Eucaristía, los fieles reciben la doctrina de la Iglesia no solo mediante explicaciones, sino también mediante la participación sacramental en el misterio de Cristo. La oración común forma la memoria creyente, orienta la vida moral y ayuda a reconocer la continuidad de la fe a través de las generaciones.
La recepción de una enseñanza alcanza una profundidad particular cuando la doctrina se integra en la celebración, la catequesis, la predicación y la vida de los santos. La lex credendi llega a ser patrimonio vivo del pueblo cristiano cuando el conjunto de la Iglesia la confiesa, la celebra y la practica.