Próspero de Aquitania y la formulación inicial
En el siglo V, Próspero de Aquitania, secretario del Papa Celestino I y amigo de San Agustín, redactó la frase completa ut legem credendi lex statuat supplicandi («que la regla de la fe sea establecida por la regla de la oración»)1. Esta formulación surgió en el contexto de controversias monásticas sobre la autoridad doctrinal y subrayó que la práctica de la oración podía revelar verdades de fe, como la doctrina del pecado original, a partir de la observación de los ritos de bautismo infantil1.
Uso patrístico y primeros testimonios
Los Padres de la Iglesia ya empleaban la liturgia como «testimonio de fe». En la Epístola 8 del Catecismo de la Iglesia Católica se recuerda que la Iglesia «cree como ora» y que la liturgia es un elemento constitutivo de la Tradición viva2. Asimismo, la Enciclopedia del Cristianismo Oriental señala que, para los ortodoxos, la liturgia cumple el papel que el Magisterio tiene en la Iglesia Latina, actuando como «regla de oración que revela la regla de fe»1.
