Etimología
El término proviene del latín jurídico y se adapta al lenguaje teológico para señalar la norma que regula la vida cristiana. Mientras lex orandi y lex credendi se refieren a la oración y a la doctrina, lex vivendi alude al modo de vivir que emana de esas dos primeras leyes.
Uso histórico en la tradición eclesial
En la literatura patrística y en la teología medieval el concepto aparece implícito cuando se habla del «vivir según el Evangelio». En la época contemporánea, autores como Thomas A. Baima describen lex vivendi como «el resultado de discípulos vivientes» que encarnan la fe en su vida cotidiana1.
