Las leyendas negras son construcciones propagandísticas que atribuyen a la Iglesia Católica crímenes y errores inexistentes o hiperbólicos, con el fin de justificar hostilidades contra ella. No se trata de críticas legítimas a fallos humanos en su historia, sino de falsificaciones sistemáticas que ignoran el contexto histórico y los aportes positivos de la Iglesia a la civilización.4 Según el Catecismo de la Iglesia Católica, tales ofensas contra la verdad exigen reparación, ya que el respeto a la reputación prohíbe la detracción y la calumnia.5,6
Estas narrativas surgieron en épocas de tensión, como las persecuciones romanas, la Reforma protestante o la Ilustración, y se propagaron mediante libros, panfletos y, más tarde, medios masivos. Su objetivo común es erosionar la credibilidad de la fe católica, asociándola con oscurantismo y fanatismo.3,7
