El Libro de Ester se divide en diez capítulos en la versión protocanónica (basada en el texto hebreo), pero la tradición católica incorpora seis capítulos adicionales deuterocanónicos tomados de la Septuaginta, que enriquecen el relato con oraciones y edictos que resaltan la dimensión religiosa ausente en el texto hebreo original. La narración comienza con un banquete ofrecido por el rey Asuero (identificado comúnmente con Jerjes I) en la capital persa de Susa, donde destituye a su esposa Vasti por desobedecerle. Para reemplazarla, selecciona a Ester, una huérfana judía criada por su tío Mardoqueo, quien oculta su origen étnico para protegerla.
La trama se intensifica cuando Amán, un alto funcionario de origen agagita y enemigo acérrimo de los judíos, convence al rey de decretar la aniquilación de todo el pueblo judío en el imperio persa, fijando la fecha mediante un sorteo (purim en acadio, de donde deriva el nombre de la fiesta). Mardoqueo, al enterarse, insta a Ester a intervenir, recordándole que quizás haya sido elevada a la reina precisamente para este momento crítico: «¿Quién sabe si no has llegado a la realeza para un momento como este?» (Est 4,14). Tras un período de ayuno y oración, Ester se presenta ante el rey sin ser convocada, arriesgando su vida, y revela su identidad judía durante un banquete, desenmascarando la conspiración de Amán. El visir es ejecutado en la horca que él mismo había preparado para Mardoqueo, y los judíos reciben autorización para defenderse, resultando en la derrota de sus enemigos.
El libro concluye con la promoción de Mardoqueo a la posición de primer ministro y la institución de la fiesta de Purim, celebrada anualmente el 14 y 15 de Adar para conmemorar la liberación. Las adiciones deuterocanónicas incluyen el sueño profético de Mardoqueo al inicio, la oración de Ester antes de su audiencia con el rey y edictos reales que subrayan la injusticia del decreto de Amán y la justicia divina.
Personajes principales
Ester: Protagonista y figura central, una joven judía de la tribu de Benjamín, adoptada por Mardoqueo tras la muerte de sus padres. Su belleza y coraje la convierten en reina, y su intervención salva a su pueblo. En la tradición católica, se la ve como un modelo de humildad y confianza en Dios.
Mardoqueo: Tío y tutor de Ester, un judío exiliado que rechaza inclinarse ante Amán por fidelidad a Dios. Su astucia y devoción lo elevan a una posición de poder, simbolizando la providencia que recompensa la lealtad.
Asuero (Jerjes I): Rey de Persia (485-465 a. C.), retratado como impulsivo pero justo al final. Su figura histórica se basa en fuentes persas, y el libro muestra cómo Dios utiliza incluso a gobernantes paganos para sus fines.
Amán: Antagonista principal, descendiente de agagitas (enemigos ancestrales de Israel). Su odio irracional contra los judíos lleva a su caída, representando el mal que se autodestruye.
Vasti: Primera esposa del rey, destituida por negarse a humillarse ante los nobles, lo que inicia la cadena de eventos que lleva a Ester al trono.
Estos personajes no solo impulsan la trama, sino que ilustran contrastes morales: la fidelidad judía frente a la arrogancia pagana.
Eventos clave
La secuencia narrativa se estructura en dos partes principales: la preparación del peligro y su resolución. Inicialmente, tras el banquete de Asuero, se introduce la conspiración de dos eunucos contra el rey, frustrada por Mardoqueo, un detalle que más tarde justifica su recompensa. El ascenso de Amán y su decreto genocida marcan el clímax de la amenaza, con descripciones vívidas de la angustia judía en el exilio.
El punto de inflexión ocurre con la oración de Ester (en las adiciones deuterocanónicas), donde suplica a Dios por su pueblo, reconociendo los pecados de Israel que han llevado al exilio. Su encuentro con el rey, seguido de los banquetes donde expone la trama, lleva a la revocación del edicto y a la contraofensiva judía el 13 de Adar. En Susa, la celebración se extiende al 14 de Adar debido a la persistencia de los enemigos. El relato enfatiza que, aunque Dios no se menciona explícitamente en el texto hebreo, su mano guía los eventos, como se revela en las adiciones.
