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Literatura intertestamentaria

La literatura intertestamentaria reúne escritos judíos relacionados con el periodo comprendido, en sentido amplio, entre la composición de los últimos libros del Antiguo Testamento y la aparición del cristianismo. El término describe un conjunto diverso de obras religiosas e históricas, no un canon único: algunas forman parte de la Biblia católica y otras pertenecen a la literatura judía extracanónica o apócrifa.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreLiteratura intertestamentaria
CategoríaLibro
DescripciónConjunto diverso de obras religiosas e históricas judías no pertenecientes a un canon único. Reúne escritos judíos relacionados con el periodo comprendido entre la composición de los últimos libros del Antiguo Testamento y la aparición del cristianismo
Contexto HistóricoÉpoca del Segundo Templo, delimitada entre los años 200 a. C. y 200 d. C. aproximadamente.
ImportanciaAyuda a situar el Nuevo Testamento en el mundo religioso y literario del judaísmo antiguo.
TipoLibro, Conjunto de escritos judíos

Tabla de contenido

Definición y alcance

La expresión literatura intertestamentaria funciona como una categoría histórica y literaria. No designa una colección cerrada ni implica que todos sus escritos compartan la misma fecha, lengua, autoría o condición canónica. Las obras de este periodo pueden estudiarse por su relación con la Biblia hebrea, por el género literario, por la lengua en que fueron compuestas o por el ambiente judío en que surgieron.1,2

Los límites cronológicos varían según el criterio empleado. Una delimitación usada para ciertos escritos apócrifos sitúa su producción entre los años 200 a. C. y 200 d. C.; otra descripción más amplia vincula el conjunto con la época del Segundo Templo, que concluyó con la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 d. C. Estas fechas orientan el estudio, pero no se aplican por igual a todas las obras ni resuelven las controversias sobre su composición y transmisión.3,4

El nombre también puede inducir a error si sugiere un vacío literario entre dos partes de la Biblia. Los escritos que forman este conjunto testimonian una producción judía amplia y variada, desarrollada en diferentes comunidades y lenguas. Algunos prolongan relatos bíblicos; otros ofrecen reflexiones sapienciales, composiciones poéticas, relatos históricos o visiones apocalípticas.1,2

Apócrifos, deuterocanónicos y pseudoepígrafos

La terminología exige distinguir entre categorías que no significan lo mismo.

En el uso católico, libros deuterocanónicos son los libros que la Iglesia reconoce como parte del canon bíblico y que no figuran en el canon judío o en el protestante. Entre ellos están Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico o Sirácida, Baruc, 1 y 2 Macabeos y las secciones griegas de Ester y Daniel.4

La palabra apócrifo tiene un uso más amplio y variable. En algunos estudios designa escritos judíos que no pertenecen al canon bíblico; en otros contextos, la clasificación puede incluir o excluir los libros que los católicos llaman deuterocanónicos. Por eso, el rótulo no basta para determinar si una obra pertenece a la Biblia católica. Una clasificación académica, por ejemplo, puede apartar expresamente los deuterocanónicos de la colección de apócrifos extracanónicos.3,1

Pseudoepígrafo describe una obra atribuida literariamente a una figura antigua -como Henoc, Moisés o alguno de los patriarcas- sin que esa atribución identifique necesariamente a su autor histórico. La literatura de este tipo incluye relatos, testamentos y escritos visionarios. Las categorías de apócrifo y pseudoepígrafo se solapan, pero no son intercambiables: una atiende sobre todo a la relación con el canon y la otra, a la atribución literaria.3,4

Contexto histórico y cultural

La producción de estos escritos ocurrió en un judaísmo plural, relacionado tanto con la tierra de Israel como con comunidades de la diáspora. La literatura de la época incluye obras redactadas en lenguas semíticas y en griego, así como textos cuya lengua original no siempre puede determinarse con seguridad. Su estudio combina, por tanto, el análisis literario y lingüístico con la investigación sobre la historia del pueblo judío.2

Los manuscritos de Qumrán constituyen un grupo importante para comprender el judaísmo antiguo, aunque no conviene confundirlos sin más con toda la literatura intertestamentaria. Algunas clasificaciones los estudian aparte, como escritos vinculados a una comunidad específica; otras los incorporan a panoramas más amplios de la literatura judía de la época. El llamado Génesis Apócrifo, por ejemplo, aparece entre las obras que ciertos repertorios separan de las colecciones generales de apócrifos.3,2

Géneros y principales conjuntos

La clasificación por géneros ayuda a describir esta literatura, aunque ninguna división resulta perfecta. Una misma obra puede combinar rasgos narrativos y sapienciales, y los temas apocalípticos aparecen en textos de muy diverso tipo.3

Relatos y ampliaciones de tradiciones bíblicas

Algunos escritos reelaboran episodios o personajes de la Biblia. La Vida de Adán y Eva y los Paralipómenos de Jeremías pertenecen a este ámbito de obras narrativas relacionadas con las tradiciones bíblicas. Las versiones conservadas de una misma obra pueden diferir de forma considerable; por eso, ciertos estudios distinguen entre recensiones griegas, latinas o coptas.3,5

La narrativa también puede transmitir enseñanzas religiosas o reflexiones sobre la vida colectiva. Por esa razón, una obra no siempre encaja en una sola categoría: 3 y 4 Macabeos, así como José y Asenet, pueden estudiarse tanto por sus características narrativas como por sus contenidos sapienciales.3

Literatura sapiencial, poética y oraciones

La literatura sapiencial aborda cuestiones de conducta, justicia, conocimiento y relación con Dios. Junto a ella aparecen salmos, himnos y oraciones, algunos de los cuales forman parte de libros reconocidos por la Iglesia y otros pertenecen a colecciones extracanónicas. Las recopilaciones académicas suelen separar estos textos, aunque sus temas y formas puedan coincidir con los de otros géneros.3,1

Entre las obras vinculadas al canon católico figuran Sabiduría y Eclesiástico o Sirácida. Su inclusión en la Biblia católica las distingue de los escritos judíos extracanónicos con los que comparten época o rasgos literarios.4

Literatura apocalíptica

Los escritos apocalípticos presentan revelaciones sobre realidades ocultas, la historia y los acontecimientos finales. El ciclo de Henoc constituye uno de sus conjuntos más conocidos. También destacan los Jubileos, la Asunción de Moisés y otros escritos visionarios atribuidos a figuras bíblicas.4

La literatura apocalíptica no queda confinada a un único género editorial: sus temas atraviesan distintas obras y pueden convivir con narraciones, testamentos u oraciones. El ciclo de Henoc ilustra además la complejidad de la transmisión textual, pues sus restos aparecen en fragmentos arameos y coptos, junto con otras formas de la tradición.3

Testamentos y escritos atribuidos a personajes bíblicos

Los testamentos adoptan la forma de discursos de despedida atribuidos a patriarcas u otros personajes antiguos. Entre los títulos representativos se encuentra el Testamento de los Doce Patriarcas. Su atribución literaria debe distinguirse de la autoría histórica, y la fecha de composición requiere examen particular en cada obra.4

Historiografía y literatura en griego

La literatura judía de la época incluye también obras históricas y escritos compuestos en griego. Las clasificaciones académicas reservan un lugar propio para autores como Filón de Alejandría y Flavio Josefo, y estudian también los Oráculos sibilinos y otros textos según su lengua, contenido y forma literaria. Estos conjuntos no pertenecen todos a la misma categoría canónica ni comparten necesariamente un origen o propósito.1,2

Canon bíblico y valoración católica

La literatura intertestamentaria no coincide con el canon de la Iglesia católica. Los libros deuterocanónicos pertenecen a la Biblia católica; otros escritos judíos de la misma época, aunque puedan aportar información histórica y religiosa, no tienen por ello la misma condición. La presencia de una obra en una colección antigua o su difusión entre autores cristianos tampoco basta, por sí sola, para establecer su canonicidad.3,4

La categoría de «apócrifo» tampoco equivale automáticamente a «falso» o «carente de valor». Describe una posición o clasificación respecto del canon, y puede aplicarse a textos de naturaleza muy distinta. Los estudios históricos y literarios examinan su fecha, lengua, autoría probable, transmisión y relación con otras tradiciones, sin confundir esas preguntas con la decisión sobre el canon.1,2

Importancia para el estudio del cristianismo

Estos escritos ayudan a situar el Nuevo Testamento en el mundo religioso y literario del judaísmo antiguo. Permiten reconocer formas de interpretación bíblica, géneros y tradiciones que circulaban en la época de Jesucristo y en los siglos próximos. Su valor para el estudio histórico no implica que el Nuevo Testamento dependa de cada obra ni que la Iglesia las reconozca como Escritura.6

El análisis comparado también exige cautela: una semejanza temática no demuestra por sí misma una dependencia directa, y la fecha de composición puede ser discutida. Para valorar cada posible relación, los especialistas atienden a la lengua, los manuscritos, las versiones y el contexto literario de la obra.3,2

La literatura intertestamentaria constituye, en suma, un campo plural de escritos judíos cuya relevancia depende de distinguir cuidadosamente su época, género, transmisión y relación con el canon bíblico. Para el catolicismo, esa distinción permite reconocer tanto la autoridad propia de los libros deuterocanónicos como el interés histórico de muchas obras extracanónicas.

Citas y referencias

  1. Scripta Theologica. Recensiones, 1, 8 (1988). 2 3 4 5 6
  2. Scripta Theologica. Recensiones, 1, 10 (1988). 2 3 4 5 6 7
  3. Scripta Theologica. Recensiones 1, 3 (1986). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  4. Apócrifos, seudoepígrafes y leyendas, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico de Oriente Cristiano, Apócrifos, Seudoepígrafes y Leyendas (2015). 2 3 4 5 6 7
  5. Miguel Pérez Fernández, , Valencia, Institución San Jerónimo para la Investigación Bíblica, 1984, 444 pp., 16×24, Scripta Theologica. Recensiones 1, 4 (1986).
  6. Scripta Theologica. Reseñas, 3, 17 (1987).
Modificado el 17 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.39 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/wxt5z9xkt

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