La Vigilia Pascual constituye la celebración principal de todo el año litúrgico. La Iglesia la celebra durante la noche que precede al Domingo de Pascua. No pertenece al Sábado Santo entendido como día de espera, sino que inaugura ya la celebración de la resurrección.
La Vigilia se organiza en cuatro partes:
- Lucernario o liturgia de la luz.
- Liturgia de la Palabra.
- Liturgia bautismal.
- Liturgia eucarística.
Liturgia de la luz
La celebración comienza fuera de la iglesia, cuando resulta posible, con la bendición del fuego nuevo. El sacerdote prepara y enciende el cirio pascual, signo de Cristo resucitado, luz del mundo.
La procesión entra en el templo mientras el diácono o el sacerdote proclama: «Luz de Cristo». La asamblea responde: «Demos gracias a Dios». Las llamas de los cirios de los fieles expresan la participación de toda la Iglesia en la luz de Cristo.
A continuación, el diácono o un cantor proclama el Pregón Pascual, también llamado Exsultet. Este himno anuncia la noche santa, canta la victoria sobre el pecado y la muerte y presenta la Pascua como el centro de la historia de la salvación.
Liturgia de la Palabra
La Vigilia ofrece una amplia sucesión de lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento. La comunidad recorre las grandes etapas de la historia de la salvación: la creación, el éxodo, las promesas proféticas y el cumplimiento definitivo en Cristo.
El canto del Gloria y el repique de las campanas expresan el paso de la espera a la alegría. Después, la Iglesia escucha el Evangelio de la resurrección y proclama solemnemente el Aleluya, que había quedado reservado durante la Cuaresma.
Liturgia bautismal
La liturgia bautismal incluye la bendición del agua y, cuando corresponde, la celebración del Bautismo y de la Confirmación de los catecúmenos. La Pascua constituye el momento privilegiado para la iniciación cristiana porque el Bautismo incorpora al creyente a la muerte y resurrección de Cristo.
Cuando no existen bautismos, la comunidad renueva sus promesas bautismales y recibe la aspersión con agua bendecida. La renovación recuerda que todos los bautizados participan en el misterio pascual y están llamados a vivir como hombres nuevos.
Liturgia eucarística
La Vigilia culmina con la Liturgia eucarística. La Iglesia participa sacramentalmente en el Cordero inmolado y resucitado, y recibe el alimento de la vida eterna.
La Eucaristía no constituye un añadido posterior a la Vigilia. Representa su culminación sacramental: la comunidad que ha escuchado la historia de la salvación, ha renovado su fe bautismal y ha proclamado la resurrección participa ahora en el banquete pascual.