Buganda en el siglo XIX
Buganda, reino situado en la región de los Grandes Lagos africanos, constituía el principal centro político de la actual Uganda. La corte real reunía a numerosos servidores, soldados, jóvenes y funcionarios alrededor del monarca. En aquel contexto, la religión, la organización política y la autoridad del rey estaban estrechamente relacionadas.
Los primeros misioneros cristianos llegaron a Buganda en la segunda mitad del siglo XIX. Los misioneros anglicanos llegaron antes que los católicos; dos años después llegaron los misioneros católicos pertenecientes a la Sociedad de Misioneros de África, conocidos como Padres Blancos. La misión católica estableció la estación de Santa María de Rubaga, cerca de la residencia real.3,2
El rey Mutesa I recibió inicialmente con cierta apertura a los misioneros y permitió la instrucción cristiana. Numerosos habitantes comenzaron a recibir catequesis y a prepararse para el bautismo. Con el tiempo, las tensiones políticas, la influencia de grupos contrarios al cristianismo y el temor a perder el control sobre el reino llevaron a Mutesa a adoptar una actitud hostil hacia la expansión de la fe.4,5
La sucesión de Mwanga II
Tras la muerte de Mutesa, su hijo Mwanga II ocupó el trono. Al principio mantuvo una actitud favorable hacia los cristianos y pidió que algunos de ellos desempeñaran funciones en la corte. Los cristianos llegaron a advertirle de conspiraciones y gozaron de cierta confianza real. Sin embargo, la situación cambió rápidamente por las intrigas de los altos funcionarios, el temor a la influencia extranjera y la creciente autonomía moral de los jóvenes cristianos.1,5
La presencia cristiana cuestionaba la pretensión del monarca de ejercer un poder absoluto sobre sus servidores. Los jóvenes formados en la fe comprendían que la obediencia debida al rey tenía límites y que ninguna autoridad humana podía exigirles renunciar a Cristo, cometer actos inmorales o colaborar con la injusticia.


