El Magníficat se encuentra en el primer capítulo del Evangelio de San Lucas, formando parte del relato de la Visitación1. Después de la Anunciación, María viaja a la región montañosa de Judea para visitar a su prima Isabel, quien también está embarazada en su vejez1. Al escuchar el saludo de María, el niño en el vientre de Isabel salta, e Isabel, llena del Espíritu Santo, proclama a María como «bendita entre las mujeres» y bendito el fruto de su vientre1. En respuesta a esta aclamación, María pronuncia el Magníficat1,2,3.
Este cántico es una expresión de fe, esperanza y alegría, donde María, en lugar de hablar de sí misma, alaba a Dios3. Su canto está entrelazado con resonancias bíblicas, lo que indica que María se sintoniza con los patriarcas y las oraciones de Israel, exaltando la compasión de Dios por los humildes3,4.
