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Cruz

Mal físico

El mal físico en la teología católica se refiere al sufrimiento, el dolor, las enfermedades, los desastres naturales y cualquier privación de bien en el ámbito corporal o material, distinto del mal moral que surge del pecado. La doctrina de la Iglesia explica este mal no como una creación divina directa, sino como consecuencia de la condición humana caída, integrada en el misterio de la redención por Cristo, quien asumió el sufrimiento para transformarlo en salvación. A través de la teodicea, los santos Padres, el Magisterio y los papas, se presenta como un misterio que invita a la unión con Dios, permitiendo la virtud, la misericordia y la esperanza en la vida eterna.1,2,3

Tabla de contenido

Definición y concepto en la teología católica

El mal físico engloba todas aquellas realidades que causan dolor o privación en la existencia humana y creada, como las dolencias corporales, la muerte, las catástrofes naturales o el deterioro de la naturaleza. En la tradición católica, no se considera un mal absoluto, sino una carencia de bien debido a la finitud de la creación o a las secuelas del pecado original.4,3

Según la filosofía teológica, el mal físico es inseparable de la condición humana: los seres corpóreos experimentan sensaciones que generan placer y dolor para sobrevivir en el mundo material. Abolir el dolor implicaría eliminar la sensibilidad y, con ella, el placer físico, lo que contradice la bondad de la creación.4 Santo Tomás de Aquino, en línea con Agustín y Gregorio Magno, lo enmarca en una teodicea donde Dios permite el mal físico por razones moralmente suficientes, como el bien mayor de la unión con Él.5

«No hay mortal que pueda exterminar todo dolor de la existencia humana. Cualquier intento de hacerlo está condenado a aumentar el sufrimiento4

Este concepto subraya que el mal físico no es punitivo en sí mismo para cada individuo, sino parte del misterio del hombre revelado plenamente en Jesucristo.2

Distinción con el mal moral

La Iglesia distingue claramente el mal físico del mal moral o pecado. El primero afecta al cuerpo y la naturaleza sin implicar culpa personal directa; el segundo es una elección libre contra la voluntad de Dios.3,6

El Catecismo de la Iglesia Católica enfatiza que nuestros pecados afectan a Cristo mismo, imputando a los cristianos responsabilidad en sus tormentos, más allá de culpas históricas.1 Así, el mal físico invita a la conversión, mientras el moral exige arrepentimiento y perdón, siempre accesible en la Iglesia.8

Origen del mal físico según la doctrina católica

La teología católica atribuye el mal físico principalmente a la caída del hombre (pecado original), que introdujo desorden en la creación. Antes del pecado, el mundo estaba libre de dolor innecesario, aunque la finitud corporal permitía sensaciones dolorosas mínimas, como un tropezón en el Paraíso.4,7

Los Padres de la Iglesia, como Hilari de Poitiers, cuestionan si el dolor físico de Cristo en la cruz —clavos, azotes— lo desanimó, destacando su divinidad.9 En la visión patrística, la creación no era inmune al sufrimiento animal o natural prelapsario, pero el pecado de Adán agravó el «gemido de la creación» (Rm 8,20-21).7

No obstante, el Magisterio no ha definido dogmáticamente si la muerte animal precedió al pecado humano, reconciliando fe y ciencia evolutiva sin contradicción esencial.7 El mal físico es, pues, humanamente irradicable por nuestra finitud espiritual y corporal: el deseo infinito del espíritu genera sufrimiento ante lo finito.4

La teodicea católica ante el mal físico

La teodicea (justificación de Dios) resuelve el aparente conflicto entre un Dios bueno y omnipotente y la existencia del mal físico. Leibniz acuñó el término, pero la tradición católica lo desarrolla desde los Padres hasta el Catecismo.3

Dios permite el mal físico por bienes superiores:

Eleonore Stump, interpretando a Aquino, argumenta que no hay razón moralmente suficiente para negar que Dios use el sufrimiento para el florecimiento humano, compatible con estudios sobre crecimiento postraumático.5 La teodicea tomista ve el mal como privación, no sustancia, en un mundo «el mejor posible» pese a sus males.3

El mal físico en la Sagrada Escritura y la tradición patrística

La Biblia presenta el mal físico como misterio: Job sufre sin culpa directa; Cristo llora ante Lázaro. Metodio de Olimpo nota que la muerte elimina hábitos pecaminosos, pero no aumenta ni disminuye pecados.10

Cristo, verdadero Dios y hombre, experimentó dolor físico máximo en la cruz, respondiendo al «porqué del sufrimiento» con un «sígueme» que transforma el dolor en salvación.2 Los salmos y profetas claman por alivio, pero hallan sentido en la voluntad divina (Mt 26,39).2

Enseñanza del Magisterio y los pontífices

El Catecismo (n. 598) imputa a los cristianos responsabilidad en los tormentos de Jesús por sus pecados.1 Juan Pablo II, en su visita a México, enseña que el sufrimiento se explica en Cristo: «Ven, participa en mi obra de salvación a través de la Cruz».2

Benedicto XVI invita a ver el mundo con la mirada amorosa del Creador, convirtiendo el dolor en gracia para el bien del mundo.11 Francisco urge a llevar en oración las miserias ajenas, con corazón conmovido como el de Cristo.12

San Juan Pablo II desarrolló esto en Salvifici Doloris, aunque no citado directamente aquí, eco en fuentes papales.2

Sufrimiento redentor y aplicación pastoral

El mal físico se redime uniéndose a los sufrimientos de Cristo (Col 1,24). La Iglesia perdona todo pecado, abriendo puertas al arrepentido.8 Pastoralmente:

Conclusión

El mal físico, misterio inscrutable para la razón sola, encuentra sentido en la cruz: Dios lo asume para nuestra salvación. La fe católica invita a ofrecerlo por el mundo, confiando en la resurrección. Así, transforma dolor en camino de santidad.2,5

Citas

  1. Sección dos i. Los credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 598 (1992). 2 3

  2. Papa Juan Pablo II. Visita pastoral a México: Mensaje a los enfermos del Hospital Adolfo López Mateos (Ciudad de México, 24 de enero de 1999), § 2 (1999). 2 3 4 5 6 7 8 9 10

  3. Teodicea, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Teodicea (1913). 2 3 4 5

  4. Análisis filosófico: John M. McDermott, S.J. El significado cristiano del sufrimiento, § 12 (2022). 2 3 4 5

  5. Reseñas de libros (Nova et Vetera, vol. 12, núm. 1), § 4 (2014). 2 3 4 5

  6. Adrian J. Reimers. El sufrimiento humano y la teología del cuerpo de Juan Pablo II, § 5 (2004).

  7. Matthew T. Warnez. De Natura: Los padres de la Iglesia sobre la caída de la creación, § 2 (2021). 2 3 4

  8. Sección dos i. Los credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 982 (1992). 2

  9. Hilario de Poitiers. Sobre la Trinidad - Libro X, § 13.

  10. Parte 3 - I. Del discurso sobre la resurrección, Metodio de Olympus. Del discurso sobre la resurrección, §Parte 3, IX.

  11. Papa Benedicto XVI. Mensaje a los participantes de la 25ª Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para los Trabajadores de la Salud (15 de noviembre de 2010) (2010). 2

  12. En oración, Papa Francisco. Audiencia general del 13 de febrero de 2019 (2019).

  13. Misa en el parque Błonie de Cracovia, Papa Benedicto XVI. 28 de mayo de 2006: Misa en el parque Błonie en Cracovia. 2