El Mar Muerto recibe diversos nombres en la Biblia, reflejando su importancia en la geografía sagrada. En el Antiguo Testamento, se le denomina principalmente «mar de la Arabá» o «mar Salado», como en Josué 3:16, donde se describe cómo las aguas del Jordán se detuvieron en una gran masa hasta el mar de la Arabá, permitiendo el paso del pueblo de Israel.4 Otras designaciones incluyen «mar de la soledad» (Josué 3:16 en la Vulgata), «mar oriental» (Joel 2:20) y «mar sodomítico» en textos apócrifos como el Cuarto Libro de Esdras (5:7).1
Los autores profanos antiguos, como Josefo, Plinio y otros, lo llamaban Lago de Asfalto (Asphaltitis limne o Lacus Asphaltites), aludiendo a los depósitos de betún que afloran en sus orillas, mencionados en Génesis 14:10 como «muchos pozos de betún».1 En árabe moderno, se conoce como Bahr Lut (Mar de Lot), en recuerdo del sobrino de Abraham que escapó de la catástrofe de las ciudades pecadoras.3
Estas referencias no solo marcan su posición geográfica, sino que subrayan su rol simbólico en la narrativa bíblica, como frontera entre la vida y la muerte espiritual.2

